El acoso de los familiares a los profesores de sus hijos se duplica este curso

  • Los docentes reciben amenazas, agresiones físicas o insultos · 17 casos han acabado en los juzgados · Los alumnos también los someten a todo tipo de vejaciones

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Constantes escritos de quejas hacia el profesor. Acusaciones y valoraciones negativas sobre su labor docente. Insultos. Publicidad "innecesaria" y poco interés en comunicar todo ello en un órgano competente. Los familiares de los estudiantes acosan e intimidan cada vez más el trabajo de los docentes. Tanto, que en el último curso las denuncias se han duplicado, según el informe que ayer presentó la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras. Sus datos, obtenidos en el servicio CCOO Te Escucha (un teléfono en el que los profesores pueden obtener gratuitamente apoyo jurídico y psicológico) incluyen 40 quejas de acoso por parte de madres y padres u otros familiares a los docentes. El doble que en el curso anterior.

El documento también refleja que otros cuatro profesores denunciaron agresiones físicas por parte de los familiares de sus alumnos, con zarandeos, empujones y golpes. Es lo que ocurrió, por ejemplo, al director del instituto Torre del Prado, en Campanillas, cuando el hermano de un alumno le propinó una paliza. En otros 20 casos, los docentes recibieron descalificativos personales y profesionales "muchos de ellos sin ningún tipo de explicación, sólo por insultar", explicaba ayer el secretario general de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras Andalucía, José Blanco, que pidió para los agresores "medidas ejemplarizantes por parte de la fiscalía". Tanto es así que la juez que lleva el caso de la agresión al director del instituto de Campanillas aceptó considerarlo como atentado.

En total, 17 profesores han tenido que ir a juicio por denuncias en los tribunales de los familiares de sus alumnos en los que se han iniciado diligencias. "Y ahí lo que pedimos es que la Consejería de Educación siga el ejemplo de la de Sanidad y en todos estos casos la Junta se persone de oficio para defender a los docentes para respaldar y aumentar la dignificación del profesorado andaluz", añadió Blanco. De hecho, Lourdes Durán, una profesora del colegio público Poeta Salvador Rueda de Arroyo de la Miel denunció durante el curso que acaba de terminar "falta de respaldo" del centro después de que la madre de alumno, supuestamente, la amenazara e insultara la Junta de Andalucía consideró que el problema era competencia del colegio, así que tampoco intervino en el caso. Eso sí, la administración autonómica sacó al principio del pasado curso una norma que obligaba a los centros a actuar en casos de violencia escolar, especificando cómo debe ser la actuación en cada suceso mediante un protocolo.

Pero los padres y madres no son los únicos en la comunidad escolar a los que muchos profesores tienen miedo. También lo tienen a sus propios alumnos: 14 denunciaron insultos y agresiones físicas por parte de los estudiantes. Y otros 17 recibieron trato vejatorio. Y los ejemplos de lo que hacen los chavales en clase son muy variados: desde poner en la puerta borradores en la pizarra para que les caigan en la cabeza, colocar en los asientos algún tipo de pegamento, colgar en la espalda del profesor pegatinas con comentarios obscenos "y también realizar trucajes de fotos para colgarlas luego en internet o grabar en vídeo cualquier cosa en clase para subirlo luego a la red", añadió Blanco, que dijo que ante ese tipo de acciones protagonizadas por las nuevas tecnologías "los profesores se encuentran totalmente indefensos". De hecho, navegando por portales como Youtube se puede encontrar algún que otro caso de grabaciones dentro de las clases de colegios e institutos y en una de ellas la protagoniza una profesora que cae durante un juego en unas jornadas festivas. "El problema es que es muy complicado el control de los móviles y cámaras en clase, aunque cada vez se consigue más", continúo Natalia Cobos, responsable del sindicato de Enseñanza de Comisiones Obreras en Málaga. Otras veces, lo que ocurre es que directamente el alumno agrede al profesor, como le ocurrió al director de un instituto de Mijas, cuando empujó varias veces al docente y amenazó con golpearlo con el puño. El chaval tenía 13 años. Y ese mismo día 500 profesores se manifestaban contra la violencia escolar.

De los pocos datos positivos del informe hecho público ayer por el sindicato destaca la "gran disminución" de los daños materiales a los bienes del profesorado. Eso sí, se han producido numerosos golpes, rotura de lunas y rayado de vehículos de los docentes o también destrozos en material cotidiano de uso docente como vitrinas de laboratorio, bolsos o maletines. "Hay que tener en cuenta que no es que ahora haya más casos que antes, sino que la concienciación es mayor y se denuncia más", dijo Blanco. El responsable de Comisiones Obreras subrayó también la labor de los delegados sindicales en los colegios "porque mucho de los problemas se resuelven antes de que pase nada grave a través de su mediación". Además, para mejorar los planes de convivencia en colegios e institutos, el sindicato solicitó más formación específica para el profesorado en ese campo, reforzar los gabinetes de la Escuela de Paz, que los centros tengan más recursos para realizar actividades "y sobre todo pedir la colaboración de las familias: sin ellos todo esto es imposible, concluyó Blanco.

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