"Para ganar 600 euros debo trabajar 35 horas semanales"

  • Siete jóvenes relatan cómo consiguieron un empleo en el mes pasado, todos ellos en el sector servicios

Hay quienes esperan la llegada del verano con el aliciente de ver más cerca las anheladas vacaciones. Y también los hay que esperan este periodo estival para todo lo contrario, aquellos que ven en Málaga la oportunidad de encontrar ese trabajo inalcanzable durante el resto del año y que en este momento les viene "como anillo al dedo". Como nos tiene acostumbrados la industria del turismo en la Costa del Sol, encontrar un puesto de trabajo para los meses venideros no ha sido tan exasperante como podía haberlo sido unos meses atrás.

Es el caso de José Antonio Martos, uno de los heladeros que se pueden encontrar por las principales calles de la ciudad. Este joven de 21 años trabajará los próximos tres meses. "Encontré este puesto muy pronto, trabajo para poder sufragar los costes de la universidad", explica el joven. Su jornada laboral no está completamente definida, "puedo trabajar desde cuatro hasta ocho horas, dependiendo del día. Lo que sí es seguro es que para conseguir 600 euros cada vez tengo que trabajar 35 a la semana, cobro 4,6 euros la hora", explicó.

Los puestos ofertados y en su mayoría aceptados se marchitan al mismo ritmo que lo hace el verano. Rocío Aguado es graduada en Enfermería y ha sido contratada como apoyo de depediente, pero su suerte sólo durará un mes. "Espero gustarles y que vuelvan a contar conmigo este verano, aunque mi prioridad es encontrar trabajo de enfermera cuanto antes", añadió.

Los veinteañeros con y sin experiencia, jóvenes con y sin formación académica, jornadas laborales que rebosan los horarios acordados, sueldos irrisorios, etc. La precariedad y la estacionalidad son la tónica de la mayoría de estos recién nacidos contratos.

Sin embargo, también los hay suertudos como Antonio López, este joven sin formación académica y tras varios meses desempleado se encuentra en el principio de un contrato en una cadena de supermercados. "Mi contrato expira pasado un año, pero llevaba tres meses en paro y la verdad, aunque la jornada es dura, el sueldo es bastante digno", afirmó el reponedor. Las sustituciones por vacaciones son una alternativa cada vez más esperada. "Todos los años espero que me llamen para estas fechas, siempre hace falta gente", explicó María Isabel Acuña, ama de casa y con 27 años.

En esta tesitura se encuentra también Francisco Pozo, un joven padre de familia que llevaba desde 2008 sin trabajar. "Empecé a trabajar a los 14 años y no sé hacer otra cosa, desde 2008 no cotizo y soy padre de familia, este trabajo me ha venido como anillo al dedo", argumentó Francisco.

Alicia Valentini se desplazó desde Italia en la búsqueda de un contrato indefinido que le permita prolongar su estancia en la ciudad. "Cobrando 3,5 euros la hora tendré que volver a Italia en septiembre, y me da pena, pero finaliza mi contrato", añadió. La joven explicó que "no le quedó otra opción" y finalmente desistió firmando un contrato cuyas condiciones pusieron punto y final a su deseo de vivir en Málaga.

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