Los grandes momentos de Teresa Porras

  • La amalgama de acontecimientos mediáticos de la edil de Sostenibilidad no tiene paragón con la de cualquier otro compañero de gestión · Suyas son algunas de las frases más lapidarias

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"No me siento política profesional, si no, no cometería los errores de lengua que tengo". Palabra de Teresa Porras, concejal de Sostenibilidad y Servicios del Ayuntamiento de Málaga. Y a fe que es cierto. Tras casi 12 años en la Casona del Parque, a la que llegó del movimiento asociativo, tiene a gala ser protagonista de algunos de los episodios más curiosos y esperpénticos de cuantos se han vivido en la actividad municipal de los últimos mandatos. La amalgama de acontecimientos mediáticos con Porras en el centro del escenario no tiene parangón con el de cualquier otro compañero de gestión y suyas son algunas de las frases más lapidarias de cuantas se han pronunciado en el salón de plenos de la Casa Consistorial, como aquella en la que le espetó al portavoz de IU, Pedro Moreno Brenes, "su mierda no se la voy a recoger".

Todo un material con el que podrían editarse varios volúmenes que podrían llevar por título Los mejores momentos de Teresa Porras. Para bien y para mal, la edil no deja indiferente a nadie, no solo con sus discursos, sino también con sus gestos. Ensalzada por colectivos, Porras es, sin embargo, cuestionada por aquellos que tiene en la oposición, que le atribuyen maneras poco apegadas a la legalidad.

Las últimas semanas han puesto sobre la mesa, justamente, dudas en el modo en que la concejal del PP afronta algunas contrataciones a dedo y los procedimientos negociados de obras y servicios a los que, según ley, tiene que invitar a al menos tres empresas. Lo hacía, aunque en muchos casos eran firmas vinculadas entre sí, extremo que, según algunos juristas, entra en conflicto con la filosofía de la ley, que aboga por primar la concurrencia.

La aparición de sombras en su labor es cíclica, ya que no es la primera ocasión en la que su nombre está bajo la lupa. Lo que no parece tener contestación alguna es el favor que le profesa el alcalde, Francisco de la Torre, que, lejos de hablarle de honestidad o de lanzarle mensajes intencionados a través de los medios, como hiciera con Manuel Díaz Guirado y Manuel Marmolejo, opta por subrayarle su aval.

Muestra de ello es la fotografía que el pasado jueves, antes del Pleno, pudo tomarse del regidor junto a Porras, acompañados de la portavoz del PP en la Casona del Parque, Carolina España, y del presidente del PP en la provincia, Elías Bendodo. Toda una señal.

"Es una gran trabajadora, honesta, que se ha dejado toda su vida al servicio público", ensalza Celia Villalobos, diputada nacional del PP y ex alcaldesa de Málaga. Fue ella la que le dio la oportunidad de iniciar su actividad política. "Vialia hoy es realidad gracias a Teresa Porras", asegura, al tiempo que recuerda que fue la que, desde la asociación de vecinos que dirigía, "luchó para que se resolviera el problema". "Por eso entró en el Ayuntamiento, porque la vi como una tía que no se vendía por nadie, luchadora, peleona; se juega la piel todos los días por los malagueños".

Otros opinan de forma distinta. Alguien que la ha conocido durante años de labor resume a Porras como una "concejal eficaz y así es considerada en el equipo de gobierno", una circunstancia que, a juicio de esta fuente, "le puede hacer descuidar las formas de muchas cosas". "Sé que el alcalde no comparte determinadas formas suyas, pero tiene confianza en ella, tanta que a algunos nos ha sorprendido, y es de esas políticas a las que determinados procesos legales les sobran", apostilla. "Quizá la ética es una asignatura que no dio nunca en ningún estudio", añade.

Su valía para el alcalde parece incuestionable, no sólo por el predicamento entre los colectivos, sino también por la labor de ariete que asume. "Sus formas son poco ortodoxas, pero se trata de una buena concejal de distrito, que se desenvuelve muy bien con los colectivos; es una edil más de calle que de despacho", destacan fuentes consultadas por este periódico. Ejemplo de ese papel de choque que hace Porras es lo sucedido con la colocación de una valla para denunciar la paralización del proyecto de ampliación del paseo marítimo de poniente, una idea suya y que al final supuso la rectificación por parte del Gobierno. "Ha sido la mejor inversión del año", llegó a afirmar la edil. Son constantes sus quejas sobre la mala calidad de las arenas que se emplean en la regeneración del litoral y el agravio al que, a su juicio, la Administración central somete a la ciudad.

Pero el perfil de esta jiennense, nacida en Lopera hace casi 46 años, es el de alguien habituada a ser centro de interés. Entre los asuntos más espinosos con los que se ha topado en su etapa de gestión están las sospechas que despertó la revista Tu Barrio, donde, curiosamente, se publicitan buena parte de las empresas a las que como concejal de Cruz de Humilladero ha adjudicado obras en el distrito.

El asunto levantó no poca polvareda cuando el entonces concejal socialista Enrique Salvo (ahora director del Metro), denunciase "indicios de abuso de poder y falsedad documental en documento público" por presuntas irregularidades en la publicación. El cruce de críticas acabó en los tribunales, donde el juez le dio la razón a la edil en su querella por injurias y calumnias.

Casi cuatro años después de tan señalado conflicto, Porras y Salvo volvieron a encontrarse, en esta ocasión con la obra del Metro como telón de fondo. La edil nunca ha puesto fácil la tarea de los responsables del suburbano, más aún al disponer de capacidad suficiente para movilizar al vecindario de Cruz de Humilladero, por donde pasa la línea 1. Sin embargo, el reencuentro no ha dejado hasta la fecha heridos en el camino. Aunque son conocidos los movimientos realizados para confrontar a los colectivos al avance de la obra o a la reurbanización de La Unión. "No consentiremos que nos pongan las baldosas antiguas", espetó en un acto con residentes, ante lo que estos mostraron su disposición a taponar la entrada a los tajos.

Teresa Porras es "una más", como ella misma confesó en una entrevista concedida a Málaga hoy en enero de 2010. En aquella ocasión, cuando se le preguntó por cómo creía que la gente le veía, dijo: "Siempre intento ponerme a la altura de los vecinos". Un documento en el que dejó muestra de la contundencia de sus ideas: "Cuando digo una cosa es ésa, no otra".

Y en estos doce años ha dicho muchas. Queda grabada la forma en la que explicó años atrás el por qué adjudicaba de forma directa obras por hasta 450.000 euros a la empresa Idecua, alegando razones artísticas y su gusto personal. "He cumplido a rajatabla la ley", dijo, y alejó cualquier vinculación personal con contundencia: "Ni es familia mía ni me toca nada, ni es mi prima... Ni me toca el pie, no me toca ni la uña del pie esta señora". Porras en estado puro.

Para sus detractores, uno de los acontecimientos que más fielmente la reflejan es lo ocurrido en la tradicional berza del carnaval de 2009. En aquella edición se produjo una doble situación con un punto en común: unos delantales con el logotipo de la Diputación. El hecho de que algunos de los participantes del acto vistiesen esta prenda en el momento en que el alcalde acudía al mismo provocó el malestar de la concejal que, según atestiguó ella misma, le hizo ver al presidente del colectivo vecinal de lo inoportuno del caso. "Imagina un acto del diario Sur en el que nos presentamos con camisetas el Málaga hoy", puso como ejemplo.

La consecuencia posterior es que la fotografía que el Ayuntamiento envió a los medios del regidor junto a los vecinos que portaban el mandil de Diputación fue manipulada, con el fin de hacer desaparecer el logo de la institución provincial. Una maniobra que tras ser desvelada trajo consigo la dimisión del entonces responsable de Comunicación municipal, aunque muchos entendieron que detrás de lo ocurrido estaba la mano de Porras.

A ella se le reconoce la eliminación de la portada ferial que diseñó y regaló al Ayuntamiento el artista Eugenio Chicano, cuyos motivos picassianos fueros sustituidos por una inmensa pared llena de geranios. Fue en los festejos de 2006 cuando decidió dar una vuelta de tuerca que generó tal clima de oposición que la obligó a modificar nuevamente la estructura al año siguiente.

Son algunas píldoras de casi 12 años de gestión, de presencia en los medios, de ruedas de prensa en las que en lugar de decir "erre que erre" dice "jerre que jerre"; detalles que marcan la idiosincrasia de una política que no es tal, que se considera una vecina más. Demonio para muchos, ángel para otros, a Teresa Porras sólo la define ella misma.

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