Infraestructuras Proyectos lastrados o aparcados por falta de cooperación

Las grandes obras, víctimas del desencuentro institucional

  • El tren litoral, la reurbanización de Carretera de Cádiz, el Metro, la apertura del puerto a la ciudad, son algunas de las apuestas bloqueadas o afectadas por las discrepancias entre Gobierno, Junta y Ayuntamiento

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No hay un solo proyecto en Málaga que requiera la colaboración entre las administraciones públicas que no esté parado o haya encontrado no pocos obstáculos en su camino. La provincia y, más en concreto, su capital, cuenta con un largo listado de proyectos acumulados en los cajones o eternizados en el tiempo por la ausencia de una coordinación leal entre las instituciones que debieran haber liderado su desarrollo.

La ausencia de cooperación entre el Gobierno central, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Málaga ha posibilitado que las grandes apuestas por transformar la ciudad estén a medio empezar o enmarcadas casi en el olvido. La reurbanización de Carretera de Cádiz, la operación puerto-ciudad, la conexión ferroviaria de la Costa del Sol, el cinturón verde , el bulevar sobre el soterramiento del AVE... Son algunas muestras.

Pero si hay un fiel exponente de la falta de cooperación y comunicación entre las administraciones local y regional, es el Metro. Tras casi dos décadas hablándose del suburbano, es ahora, conforme la obra se aproxima a ciertos puntos de la urbe, caso de Carretera de Cádiz, la Alameda Principal o el Parque, cuando se pone sobre la mesa la necesidad de pensar en cómo intervenir sobre esos escenarios. Un ejercicio que, de haber existido lazos de diálogo adecuados entre ambos actores, tendría que haber tenido lugar con bastante antelación.

Otro ejemplo en esta secuencia de planteamientos atrasados se observa en la idea del equipo de gobierno del PP puesta sobre la mesa recientemente de soterrar el tráfico en el Paseo de los Curas, así como en el Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso. En el primero de los casos, el equipo de gobierno del PP llegó a pedir que, aprovechando la futura obra del ferrocarril urbano en el Paseo del Parque, se hiciesen los estudios necesarios para determinar la viabilidad o no de ejecutar un túnel subterráneo para el paso de tráfico, cuyo trazado podría incluso prolongarse hasta los Baños del Carmen.

Incluso, en los últimos meses se ha puesto en cuestión la idoneidad o no de mantener el trazado de la línea a El Palo. Y ello a pesar de que los proyectos constructivos son una realidad. Sobre esta última actuación, expertos como José Alba, avalado por el Ayuntamiento, han apuntado la posibilidad de analizar un posible traslado del trazado al paseo marítimo. La intervención llevaría aparejada la construcción de túnel para el paso de los vehículos, quedando la superficie como plataforma para el tranvía.

Pero esta alternativa no forma parte de ninguna mesa de análisis entre ambas instituciones. Como tampoco lo es la proyección a futuro de la Alameda Principal una vez se ejecuten los trabajos del suburbano. Su peatonalización fue planteada por el Consistorio hace cinco años, aunque siempre condicionada a un intercambiador de transportes en la Plaza de la Marina, que más allá de las paradas de autobuses de la EMT y del Metro, destacaba por ser una plataforma para locales comerciales y aparcamientos.

Donde sí parecen haberse reconducido los iniciales puntos de fricción entre las administraciones local y regional es en Carretera de Cádiz y su reurbanización. Sin embargo, el acuerdo llega casi con cuatro años de retraso, justo el tiempo transcurrido entre la apertura de las primeras zanjas de la línea 2 y la elaboración del proyecto de mejora. La inexistencia de un consenso obligará a reabrir los espacios recién cerrados por el ferrocarril urbano.

El último ejemplo de disputa entre el equipo de gobierno del PP y la Administración autonómica tiene como eje la decisión a cómo permeabilizar el acceso al Palmeral de las Sorpresas desde el Parque. Anunciada la eliminación de la verja, los contactos técnicos no permiten augurar una respuesta sencilla a cómo superar el desnivel del nuevo jardín portuario y a cómo permitir el tránsito por el Paseo de los Curas sin riesgo físico. Si hace unas semanas el alcalde, Francisco de la Torre, daba por asumida la petición de hacer peatonal el carril de tráfico que se gana con el retranqueo del muelle 2, de 2,7 metros, ahora defiende que el mismo sirva a para acoger tráfico ante el futuro inicio de las obras del Metro en el Paseo del Parque. Incluso apuntó que la solución ideal para la conexión puerto-ciudad pasaría por soterrar el Paseo de los Curas.

Usa el alcalde la afección del suburbano para supeditar la mejora de los accesos al espacio portuario. Lo cuestionable es que, como ocurre con el Metro, tras casi veinte años de hablar de la integración del puerto, ni desde la Casona del Parque ni desde la Junta se hayan establecido los puentes de diálogo necesarios para allanar estos detalles. Más aún cuando la tesis del soterramiento del Paseo de los Curas fue analizada a mediados de la década de los 90, sin que ello diese lugar a proyectos posteriores. "Nadie ha querido ocuparse de este tema en los últimos trece o catorce años", se quejó Alba hace algunas fechas.

"La sensación que se transmite es que en muchos casos no existe una idea de qué es lo que se quiere hacer", admite Antonio Vargas, decano del Colegio de Arquitectos de Málaga, quien, por ejemplo, abogó por que en el caso de la Alameda el Ayuntamiento coordine con la Junta las acciones a desarrollar tras las obras del suburbano. "La ciudad ni se merece ni se puede permitir actuaciones descoordinadas", insistió. En la misma línea, el presidente de la federación de asociaciones de vecinos Cívilis, Antonio Fuentes, fue claro: "Hay que sumar y luego, cuando llegue el momento de las elecciones, que cada uno se apunte la parte que le corresponda".

"Parece que hay que ponerse chinitas para que no salga adelante el proyecto", comentó. No obstante, se felicitó por logros como la adecuación del túnel del Metro en la Alameda para posibilitar el paso del Cercanías. El presidente de Unidad, Ramón Carlos Morales, reclamó que las instituciones no desarrollen su gestión "en clave política". "Un ejemplo es Carretera de Cádiz y la reurbanización, donde no han sido capaces de sentarse para hablar del tema", apostilló.

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