El ladrón de casas del 41

  • Buscan a un escurridizo delincuente al que se le imputan numerosos robos a través de las huellas de su calzado que se encuentran en las viviendas asaltadas

Poco se sabe de él, salvo que es un ladrón de casas extremadamente escurridizo, al que le gusta dar sus golpes en solitario y que siente predilección por las joyas de oro. El principal dato con el que cuentan las fuerzas de seguridad para adjudicarle sus asaltos es que calza un número 41, pues en las inspecciones oculares realizadas en viviendas que supuestamente robó, se hallaron huellas de zapatos de este número. En la actualidad ha centrado sus movimientos en la zona de Churriana y también se sospecha que estaría desplazándose hasta el cercano municipio de Alhaurín de la Torre. Su captura prácticamente se ha convertido en una cuestión personal para los agentes. ¿Caerá pronto?

Fuentes policiales señalaron que los datos que se han logrado obtener sobre este delincuente son escasos, pero significativos. A través de ellos se le ha podido imputar un número considerable de robos en viviendas de la capital y localidades limítrofes, aunque no se descarta que su radio de acción sea más amplio.

Uno de sus últimos golpes lo perpetró en un domicilio de Churriana. Los propietarios de una vivienda de dos plantas se ausentaron durante una hora y, cuando regresaron, se percataron inmediatamente de que habían sido robados. Les habían sustraído diversas joyas de oro y un ordenador portátil, y eso que sólo había registrado el piso superior.

Las víctimas comunicaron lo sucedido a la Policía Nacional, que desplazó hasta el lugar a especialistas en inspecciones oculares. Los primeros indicios no diferenciaban el asalto de otros cometidos en la capital. Hasta que los agentes observaron algo que les llamó la atención: en la terraza de la segunda planta, por donde había accedido el ladrón a la vivienda tras trepar la fachada exterior, encontraron una huella del número 41.

Este hallazgo fue definitivo para sospechar que el robo había podido ser obra de un delincuente que llevaba años actuando en la capital y al que perseguían con ahínco las fuerzas de seguridad, según relataron las víctimas.

Los agentes les comentaron que se trata de un ladrón muy escurridizo, que planifica sus robos -en éste esperó que los propietarios saliesen del domicilio- y cuyo botín lo suelen centrar alhajas y objetos de valor de fácil transporte. Las informaciones sobre sus características físicas son muy difusas, pero en muchos de sus asaltos se halló la huella de calzado del citado número, lo que se ha convertido en el principal medio para imputarle los delitos.

Las citadas fuentes explicaron que el delincuente llevaría años actuando y que aún no se le ha podido capturar por el cuidado con el que lleva a cabo cada uno de sus golpes. En las últimas fechas se sospecha que podría estar desplazándose a Alhaurín de la Torre.

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