El legado del PTA

  • La tecnópolis representa el 8% del PIB y el empleo provincial y ha generado 4.550 millones en impuestos

Nadie duda que el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) ha supuesto un soplo de aire fresco en una economía provincial demasiado condicionada por el turismo. Atraer a empresas tecnológicas españolas e internacionales y ayudar al nacimiento de firmas locales ha permitido colocar a Málaga en el mapa de la innovación, al margen del meteorológico, y ser un modelo de referencia, hasta el punto de que los dirigentes de muchas provincias de otras partes del mundo visitan todos los años la tecnópolis para copiar el modelo. Los gestores del PTA publican cada ejercicio los datos de empresas, empleo y facturación agregada aunque esta vez han querido ir más allá y le han encargado a la consultora Infyde que analice cuál ha sido el impacto económico del parque en sus primeros 25 años. Las conclusiones, hechas públicas ayer, revelan, entre otros datos, que la actividad realizada en el PTA en este cuarto de siglo ha generado, de forma directa o indirecta, 4.550 millones de euros en impuestos o que se han invertido 800 millones de euros, de los cuales el 80% han correspondido a la parte privada.

El PTA cerró el 2016 -los datos de 2017 se conocerán en unas semanas- con 636 empresas instaladas, más de 17.700 empleados y una facturación agregada de 1.750 millones de euros. En este informe subrayan que eso supone que el PTA representa el 7,95% del Producto Interior Bruto (PIB) de la provincia de Málaga y el 8,27% del empleo. Si se centra en Málaga capital, el PTA acapara el 19,27% del PIB y el 20% del empleo.

Uno de cada cinco puestos de trabajo en la capital tienen relación con el PTA

La tecnópolis acabó el ejercicio 2016, como se ha comentado, con una facturación agregada de más de 1.750 millones de euros, pero la consultora indica que el impacto total de la actividad económica del PTA en 2016, incluyendo la directa y la indirecta, se elevó hasta los 3.776 millones de euros y que, en materia de empleo, hay 49.500 empleados que, de forma directa o indirecta, están relacionados con todo lo que se hace en el parque. A escala andaluza, el PTA supone el 1,5% del PIB y el 1,65% del empleo.

Es lo que se define como efecto arrastre, en el sentido de que una actividad tira de otra y, al final, se benefician distintos sectores, desde el puramente tecnológico hasta el agrícola, el turístico o la construcción. El presidente del PTA, José Luis Ruiz Espejo, destacó que, además de la vertiente puramente económica, el PTA ha supuesto un cambio de imagen para Málaga a escala internacional, ha permitido promover una mayor transferencia de conocimiento desde la universidad de Málaga -con el edificio de El Rayo Verde como referente- o ha generado un ecosistema propicio para que surjan más empresas tecnológicas. En el PTA trabajan desde sus inicios el centro de emprendedores de la Junta de Andalucía o el BIC Euronova.

Ruiz Espejo añadió que "el PTA es un referente internacional que se puede describir como un foco de atracción de empresas innovadoras favorable, un ecosistema para las empresas y emprendedores de alta tecnología y el principal lugar de inversión tecnológica extranjera de Andalucía". Los datos muestran que el 10% de las empresas instaladas en el parque son extranjeras, si bien éstas acaparan casi un tercio del empleo total porque hay grandes tractores como Accenture -que tiene cerca de 1.500 empleados-, Oracle o Ericsson.

En el informe se hace especial hincapié en que el PTA ha sorteado mejor la crisis que otros lugares de Andalucía. Se destruyeron empresas importantes como Isofotón, pero también es cierto que llegaron otras nuevas y el saldo general fue positivo. "La evolución del empleo en el PTA ha sido más positiva que en el conjunto de Andalucía. Antes de la crisis el empleo crecía más rápidamente y durante la crisis, mientras la economía andaluza perdió empleo, en el parque se mantuvo", reza el estudio, que justifica esa tendencia en el hecho de que en la tecnópolis malagueña "se genera empleo de más calidad que es más resistente a los cambios de coyuntura".

Hace 25 años el PTA era un erial en Campanillas y hoy en día genera uno de cada cinco euros de la economía de Málaga capital. Ese es el legado del parque, aunque todavía tiene cuerda para rato. Se está ampliando y los gestores, con su director general Felipe Romera a la cabeza, piensan que podrá llegar a albergar a 50.000 trabajadores en un par de décadas. Para conseguirlo hay que mejorar los accesos, su eterna asignatura pendiente.

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