Al límite de la desesperación

  • Una pareja se enfrenta mañana a una situación complicada: trabajan y no tienen a nadie que se haga cargo de sus dos hijas, que no están escolarizadas

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Con trabajo, sin tiempo y con dos hijos en casa. El no tener plaza en el mismo centro escolar ha ocasionado que dos hermanas de 3 y 5 años no estén escolarizadas en ningún colegio. La primera semana del inicio del curso escolar no ha supuesto ningún problema para la familia conciliar la vida laboral y familiar puesto que la abuela se ha hecho cargo de las niñas durante el tiempo que los padres pasan fuera trabajando. El conflicto comienza mañana. "Mi madre comienza ha trabajar el lunes -por mañana- y de 12:00 a 15:00 no hay nadie que me pueda cuidar a mis hijas", afirma Paqui.

Tener a las niñas escolarizadas en centros diferentes es "injusto", según considera la familia. Además, con los horarios laborales que tienen, la mayor de 5 años sí podría ser recogida por un familiar pero la de 3 años no. Por ello, optaron por no matricular a las menores y que la abuela materna se hiciera cargo de sus cuidados. Pero ahora, toda esta planificación cambia. La abuela no puede hacerse cargo de las menores, puesto que mañana comienza a trabajar. "No me quiero imaginar qué va a pasar con mis niñas a partir de la próxima semana. Estamos mirando los precios de una Escuela Infantil cercana para ver si es factible escolarizarlas, pero nuestra situación económica actual es muy complicada", confiesa.

Todo comenzó durante el plazo de solicitud de plazas en los centros escolares. Su hija de 5 años estaba escolarizada en Educación Infantil en la rama privada del colegio Nuestra Señora de la Victoria, conocido como Maristas. Por ello, solicitó plaza en dicho centro para su hija de 3 años. Pese a que el tener a una hermana en el centro se contabiliza con 13 puntos, en la escala del baremo de escolarización, al serlo con plaza privada no, por lo que la menor solo obtuvo los 10 puntos por proximidad del domicilio familiar.

La mala suerte continúo en el sorteo. La hermana pequeña no obtuvo plaza. "No es justo que dos hermanas tengan que ir a colegios diferentes y que reciban una educación diferente", afirma. Si ambas estuviesen en Maristas, los padres se podrían organizar para llevar a las hermanas al colegio, mientras que para la salida sería la tía de las niñas la encargada de recogerla. "Maristas en el único colegio en el que tengo a un familiar disponible para que recoja a mis hijas", explica Paqui.

Sus reuniones con la Delegación de Educación han sido constantes. "Se están portando bien. Como solución me han ofrecido dos colegios, pero el problema es que en dichos centros ni se imparte la formación religiosa que yo quiero y, además, están alejados del domicilio familiar, por lo que sería bastante complicado organizarnos con el coche para llevar a las niñas", explica la madre.

Lo malo llega mañana. No hay ningún familiar que se pueda hacer cargo de las menores. "No me quiero ni plantear que llegue el lunes. Hemos pensado hasta en rehipotecar la casa para hacer frente a los gastos que pueden suponer el contratar a alguien durante el tiempo en el que el padre y yo estamos fuera. Mi marido no está cobrando ahora. Estamos agobiados. La situación que estamos viviendo es insostenible", puntualiza Paqui.

Escolarizar a las dos menores en centros privados tampoco es una opción viable. "Económicamente no podemos soportar los gastos que supone la matricula de un centro privado, así como el comedor, multiplicado por dos niñas. Es un precio que ni rehipotecando la casa podríamos hacer frente", confiesa.

En ocasiones ha sido el padre el que ha faltado al trabajo -es autónomo- para hacerse cargo de sus hijas. El inconveniente de esta solución temporal es que también bajan los ingresos familiares, lo que acentúa aún más la difícil situación económica por la que está pasando esta familia malagueña.

Aquí no acaba todo. Este año no es obligatorio que sus hijas estén escolarizadas. Si en los próximos días encuentran una solución a su situación, todo estaría arreglado, pero sólo de forma temporal, puesto que el próximo año, su hija mayor deberá cursar primero de Primaria, es decir, comienza con la educación obligatoria.

"Si ambas obtienen plaza en Maristas, no habría problemas. Su padre y yo la llevaríamos al centro y su tía las recogería", explica. Pero si no fuera así, la situación sería "insostenible". "No concibo la idea de que dos hermanas estudien en centros diferentes ni que una niña disfrute de las ventajas de la escolarización y que la otra tenga que quedarse en casa", afirma Paqui.

Por el momento, la familia está estudiando las opciones, pero el tiempo se acaba y por el momento no han encontrado un centro que se adapte a las condiciones que presenta la familia. "Necesitamos ayuda", asevera la madre, quien confiesa estar "desesperada" ante una situación "tan complicada". La conciliación familiar y laborar se hace "imposible" para esta familia malagueña que reconoce estar llegando "al límite de la desesperación".

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