"Nuestro lugar está inevitablemente dentro del marco universitario"

  • El director del Conservatorio, que aún no ha tenido respuesta de la rectora, cree necesario que el título de estas enseñanzas sea de grado Pedirán al alcalde poder 'habitar' Tabacalera

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CON 25 años de docencia a sus espaldas en el Conservatorio Superior de Música, Francisco Martínez González reclama con total conocimiento de causa la integración de las enseñanzas artísticas superiores en el sistema universitario. En esa reivindicación están inmersos también los alumnos.

-¿Cómo ha sido el primer año al frente de la dirección del Conservatorio?

-Bien. Pienso que todo profesor debería de pasar por esta experiencia, es una buena enseñanza ver la historia desde el otro lado. Lo que cuesta acaparar recursos, lo rápido que se consumen y la cantidad de problemas que supone llevar el gobierno de un centro es una experiencia que viene bien a todos. Agradezco el apoyo y el trabajo de mi equipo.

-Llegaba con una reivindicación clara y predominante sobre el resto, la adscripción a la UMA. ¿Aún le queda a esto para conseguirse?

-Le queda, pero la buena noticia es que la suma de voluntades sigue un ritmo de crecimiento exponencial. El grado de concienciación está llegando a los niveles anteriores a esta enseñanza. Les inquieta qué va a pasar con su futuro, qué denominación y validez va a tener su título. También están ahí los profesionales de los conservatorios elementales y profesionales, que votaron por mayoría aplastante los manifiestos que piden la integración sin fisuras, sin dobleces, sin medias tintas, sin equivalencias, es decir, la integración plena de estas enseñanzas en el sistema universitario.

-¿En otros conservatorios europeos sus títulos tienen validez universitaria?

-Sí, por supuesto. En muchos lugares de Europa y el resto del mundo.

-¿Eso pone a los alumnos españoles en inferioridad de condiciones con respecto al resto?

-Por supuesto. El encuadramiento en el espacio europeo de educación superior se ve puesto en cuestión y lo que esto significa, la afluencia, la migración sin trabas, el reconocimiento de los estudios, además del social, el estar en suspenso la capacidad investigadora, la renovación del conocimiento... y tantas otras cosas.

-¿Y cuáles son los pasos a seguir?

-Tenemos como intención inminente entablar contacto con el consejero Luciano Alonso, hay un nuevo interlocutor y queremos que esté al tanto de nuestros problemas. Al mismo tiempo siguen los intentos de hablar con las universidades andaluzas. Uno de los más receptivos es el rector de la Universidad de Granada que considera que la universidad pública no se puede permitir el lujo de dejar al margen estas enseñanzas, porque ya la privada lo está haciendo y eso crea un horizonte terrorífico para nosotros. La misma enseñanza que aquí se oferta la pueden recibir en una universidad, donde te dan el título de grado. Por lo que aquí tenemos un déficit de credibilidad.

-¿Qué le dice la rectora de la UMA?

-Le pedimos el año pasado, y hemos vuelto a reiterar la petición hace unos días, una entrevista en conjunto con Arte Dramático y Danza, pero no hemos tenido respuesta. Málaga es la única provincia en Andalucía que atesora las tres enseñanzas y lo que queremos hacer ver a la rectora es que esa singularidad está cargada de muchas potencialidades, tenemos muchas ganas de hablar con ella.

-Los estudiantes están en la lucha...

-Sí, el nivel de concienciación está creciendo, por fortuna. Los alumnos han entrado en contacto con estudiantes de Danza y Arte Dramático y eso es muy buena noticia. La nuestra es una enseñanza muy personalista que da pie en cierta medida a un individualismo en ocasiones extremo. Y crear conciencia de grupo, hacer que ciertos problemas calen hasta el nivel de la sensibilidad colectiva cuesta, pero ahí está.

-Y se lo están tomando muy en serio

-El Conservatorio de Málaga quizás sea el más contundente de Andalucía en esta reivindicación, constatación de que nuestro lugar está inevitablemente dentro del marco universitario. Es un problema de carácter geométrico, por no estar en el lugar que deberíamos de que estar. Eso genera muchas disfunciones, desilusiones, frustraciones, genera también tensión, porque tenemos una dependencia funcional y administrativa propia de secundaria pero una exigencia de propicia de una enseñanza de carácter superior. Eso es una situación esquizoide.

-¿El título equivale a un grado?

-Aunque el título no se llame grado, la equivalencia es a todo los efectos la de un grado, la funcionalidad del título tiene carácter equivalente, aunque no es un título de graduado. Estamos con esta losa un poco sangrante de las equivalencias y después de 40 años seguimos luchando con este espectro.

-Entonces, ¿el alumno que termina aquí en el Conservatorio, puede seguir estudiando en el ámbito universitario?

-Puede hacer un máster o un doctorado, pero necesitará entrar en un programa de doctorado de un departamento universitario que no se ajusta a su perfil, un poco de prestado. Podemos organizar másteres, pero no son oficiales conducentes a doctorado, te tienen que tutorizar desde la universidad, no tenemos autonomía y los profesores no podemos desarrollar una carrera investigadora paralela, nuestra energía se gasta en cubrir las 20 o 21 horas de docencia a la semana.

-¿Cómo trata la LOMCE a las enseñanzas artísticas?

-Tiene un aspecto negativo, y es que la música pierde terreno en la enseñanza Secundaria, para los conservatorios y universidades no es ni mucho menos una buena noticia, ha supuesto un jarro de agua fría. Pero algo esperanzador es que la LOMCE llama la atención sobre una herramienta legal que puede ser muy útil a los Conservatorios en esta reivindicación de adscripción universitaria, el artículo 11 de la Ley Orgánica de la LOU. Nos podemos adscribir a cualquier universidad de nuestro entorno autonómico si hay una propuesta del consejo de gobierno de la universidad y la aprobación de la comunidad autonómica. Está recogido ya en una ley de cobertura nacional, es técnicamente posible de conseguir.

-¿Pero a qué coste?

-Eso supondría un coste cero, porque los docentes seguiríamos dependiendo de la Consejería de Educación, nuestro régimen laboral, obligaciones docentes, nivel remunerativo seguiría siendo igual. No habría casi ningún cambio, pero un salto cuántico importante sería que las titulaciones sí podrían ser asumidas por la universidad adscrita y llevar el marchamo de grado. Sería una conquista histórica para los conservatorios, aunque siguiéramos habitando en este edificio.

-¿El edificio se ha quedado obsoleto?

-Quisiéramos tener un encuentro con el alcalde de la ciudad, porque hay espacios nobles deshabitados por el momento que podríamos usar....

-¿Está pensando en Tabacalera?

-Pues sí [risas]. Es una petición legítima, no nos parece una locura en absoluto, podríamos aportar nuestro granito de arena al enriquecimiento de la convivencia en el lugar donde el conservatorio se ubique, son un foco de producción artística, factor generador de civilización, su ubicación irradia hacia el entorno.

-¿Cuáles son las mayores carencias?

-Es un edificio que se diseñó con los medios y la tecnología que tenían a la mano en los años 70. La fontanería, la instalación eléctrica se están remozando por tramos, la insonorización ha quedado desfasada. Estas enseñanzas son muy singulares, necesitan recursos muy específicos. Los instrumentos musicales son extremadamente delicados y artesanales y requieren mantenimiento preciso y sostenido. El tema informático también.

-Estrenó cargo en un año de muchas dificultades económicas. ¿Cómo se saldó el pasado y cómo se presenta este?

-Tuvimos que tomar medidas de austeridad, algo inevitable en la tesitura actual. Pero gracias al trabajo de las personas encargadas de la gestión, hemos conseguido salir adelante. La Consejería hace lo que puede y procura mantener a sus centros con el máximo grado de decoro y eficiencia posible. El problema es de deslocalización para nosotros, de no estar donde creemos que deberíamos estar, en la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia.

-¿Tienen novedades este año?

-Este curso podremos contar por primera vez con tres profesores especialistas en afinación y reglaje piano, en luthería de cuerda y en mantenimiento y reparación de instrumentos de viento. La Consejería ha respondido con prontitud y es muy de agradecer.

-¿Cómo es la cantera malagueña?

-Pues es de una capacidad creativa asombrosa y de un talento abrumador y desbordante. A pesar de todas las limitaciones, cuando hay un concierto de estas agrupaciones es muy fácil salir deslumbrado, agradecido y feliz de ocuparse de la actividad de un centro que tiene tanta calidad y actividad, perfectamente calificable como profesional.

-¿Y qué panorama le espera a estos alumnos?

-No es fácil, porque una de las salidas, la docencia está cubierta en un alto grado y la posibilidad de desempeñarse como músico de atril en una orquesta también es problemática porque las orquestas están en recesión, en plena vorágine de recortes presupuestario y de plantilla.

-¿Por dónde va el camino?

-Pues parece claro que algo que tenemos que enseñar a nuestros alumnos es que también hay que adiestrarse en la iniciativa propia, ser publicistas de sí mismo, el freelance, el que no depende establemente de una institución, sino que vende sus servicios de manera intermitente y nómada.

-¿Hay que salir fuera?

-Yo creo que nuestros graduados, como físicos o ingenieros, tendrán que ser nómadas o no serán. Pero salir fuera no es un problema, es un factor de conocimiento, un vector formativo y el nomadismo tendrá que ser también una salida, una posibilidad cada vez más barajada. En este sentido los programas Erasmus actúan como sesiones de entrenamiento. Tenemos ex alumnos trabajando fuera y eso también significa que la gente que aquí se forma es capaz de competir con éxito en otros espacios.

-Entonces, menos mal que el ministro Wert ha dado marcha atrás...

-Pues sí, aquí lo vivimos muy de cerca, nos llegan dramas familiares, hacen unos cálculos, se aprietan el cinturón todo lo que pueden y más, y si te rebajan ese dinero no puedes tirar. Hay padres que han pedido un préstamo y alumnos que se plantean volver del lugar de destino.

-¿En Málaga hace falta el Auditorio o hay espacios suficientes?

-Desde un punto de vista aséptico, cuantos más lugares de visualización de la cultura mejor, pero nada es gratis y hay que calibrar y administrar bien los recursos. Tenemos experiencias dolorosas de otras comunidades en los que una política ambiciosa ha terminado llevando a ciertas situaciones de desequilibrio que han conducido a lugares poco afables. Las fuerzas vivas de la ciudad deberían calibrar mucho si una inversión de ese volumen realmente se ajusta a las proporciones de una ciudad como Málaga y a la demanda de actividad cultural que ésta genera de media.

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