Todo un lujo rural

  • l Hotel Hermitage Casares. Paraje de la Celima, s/n. Carretera de Casares MA-8300, km 10. Casares. Teléfono: 952 89 56 39. Página web: www.hotelhermitage.es. Correo electrónico: hh@hotelhermitage.es.

Hotel HErmitage

¿Se puede disfrutar de un fin de semana rural en un marco de lujo incomparable? Aunque parezca algo incompatible, en el hotel Hermitage de Casares han conseguido conjugar lo rústico con el diseño más innovador, el senderismo con las suites de lujo, la alta cocina con las recetas tradicionales… Enclavado en mitad de la sierra casareña, este establecimiento, compuesto por tres edificios, se pierde entre encinas y olivares convirtiéndose en una atalaya perfecta desde la que disfrutar del Mediterráneo. Con tan sólo 15 habitaciones, 8 de ellas suites y el resto habitaciones dobles, sus chimeneas y salones le confieren un carácter acogedor y confortable del que se enorgullece su director, Domingo Hidalgo. Según explica "el trato con el cliente es mucho más personal que en un gran hotel. Nos podemos dedicar a cada uno de ellos de forma más detallada".

Tanto es así, que desde el propio establecimiento organizan excursiones para sus clientes, jornadas de senderismo y rutas a caballo, entre otras actividades. Y después de tanto ajetreo lo mejor es disfrutar de la buena mesa. De ello se encarga el chef Gonzalo Gutiérrez que en el restaurante Celima ofrece a los comensales tentadores platos basados en la esencia de la cocina mediterránea y que acompaña con frutas, hortalizas y hierbas que se cultivan en el jardín del propio hotel.

La caza local se convierte en protagonista de la carta de este restaurante que ofrece menús de tres platos por 14 euros de lunes a viernes. Además, de cara a la celebración de San Valentín, el Hermitage ofrece la posibilidad de disfrutar de una velada inolvidable por 35 euros por persona que se puede completar con el alojamiento en una habitación doble con desayuno por 160 euros la pareja.

Pero el Hermitage va más allá del concepto de hotel rural con cocina propia y ofrece a sus clientes la posibilidad de disfrutar de una coqueta bodega ubicada en el sótano del edificio. En ella se organizan catas de vinos con sumilleres que instruyen a los clientes del establecimiento en el arte del maridaje, es decir, en el saber combinar los platos con los caldos más adecuados.

La decoración de las habitaciones, en las que el diseño es la clave, viene a poner el último toque de distinción al Hermitage. Cada suite es diferente de la contigua si bien se mantiene la misma línea en el conjunto del hotel. Terrazas privadas y espaciosas puertas rústicas al más puro estilo andaluz vienen a completar la oferta de este hotel que se ofrece como alternativa al lujo inasequible costasoleño y al turismo rural al uso. Eso sí, para llegar hasta este hotel es preciso cargarse de una buena dosis de paciencia y de un coche que no sea demasiado bajo ya que el carácter rústico de la finca sobre la que se levanta el Hermitage se traduce en un tortuoso camino a través del campo, irregular y sin iluminación no apto para las prisas.

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