Un caso de maltrato y prostitución llega a juicio cuatro años después

  • Piden 10 años para el presunto autor, acusado también de inducir a su novia a tener relaciones con otros para conseguir ingresos

"Era un calvario. Empezó, como muchos, a anularme. Me alejé de mi familia, tragando yo sola. La última vez me dio una paliza y terminé en el hospital". Su caso llegará a juicio el próximo mes de abril, cuando las heridas, que ya habían comenzado a cicatrizar, volverán a abrirse. Han transcurrido cuatro años. Ahora, la mujer, que quiere preservar el anonimato, teme volver a sentarse frente al presunto agresor, para el que la Fiscalía de Málaga pide una pena de 10 años y 5 meses de prisión, además de una indemnización de unos 50.000 euros en concepto de daños morales. "Siento pánico, hasta me tiemblan las piernas. Estoy con un tratamiento antidepresivo. A continuación de denunciar se debería declarar", asevera.

La mujer, según su testimonio, decidió poner fin a una tormentosa relación, basada en la violencia, después de haber sufrido supuestamente amenazas y agresiones, incluso estando embarazada. El Ministerio Fiscal acusa a su ex pareja no solo de un delito continuado de malos tratos y otro de quebrantamiento de la orden de alejamiento que se le impuso sino que también le atribuye supuesta explotación para ejercer la prostitución. La víctima declaró ante el juez que había sido obligada a mantener relaciones sexuales con hombres mayores de 34 años, a los que recibía en su casa mientras el presunto autor supuestamente se quedaba en el salón con un bebé que tienen en común. Según las conclusiones del fiscal, los servicios se anunciaban en redes sociales, a lo que ella accedía por el "temor" que le tenía y las "necesidades económicas que atravesaban".

El día que acudió al hospital lo hizo con varios hematomas. Era la primera vez, aunque según su versión sufría malos tratos desde que iniciaron la convivencia. El hombre le ocasionó presuntamente una herida en la cara al lanzarle un mechero y le propinó varios golpes en distintas partes del cuerpo. En la denuncia que ella presentó ante la Policía Local, relató que le había proferido insultos como "cuerpo escombros" y lanzado acusaciones: "Tú me provocas, tienes toda la culpa de que yo te pegue. No entiendo cómo otro no te ha pegado antes", refirió la mujer. Fue entonces cuando solicitó protección. Su ex pareja quebrantó al parecer varias veces la orden de alejamiento. "Daba vueltas por mi casa, no me hacía nada, pero venía y yo sufría. Llamaba a la Policía y se lo llevaban detenido pero al día siguiente estaba otra vez en la calle", se lamenta. También intentaba contactar con ella a través de Facebook.

La víctima considera ahora que no era amor lo que sentía. "Es un encantador de serpientes. Te engancha, sabe cómo hacerlo y, cuando te tiene, se va quitando la careta poco a poco. Yo estaba sola y embarazada y eso me amarró", manifiesta. La familia de él llegó a preguntarle "qué había hecho para ganarse otra paliza".

El abogado que la defiende, Javier Cortés, recalca que el caso "representa un supuesto de quiebra del sistema, que los grupos de apoyo a la mujer denuncian y que se han generalizado". Así, subraya que debería haberse dictado prisión preventiva y fijado la fecha de juicio "mucho antes". "Es llamativo que un hombre, tras una discusión acalorada, pase la noche en el calabozo y a un sujeto que agrede a varias mujeres no se le aplique ninguna medida cautelar", critica. El individuo, subraya, estuvo acusado por malos tratos, trato degradante, vejaciones y amenazas a otra pareja anterior. El fiscal recogió en sus conclusiones que le había arrojado colillas de tabaco encendidas y provocado traumatismos.

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