Las mujeres mayores de 40 años tienen casi un millar de bebés

  • La dificultad para conciliar la vida laboral y familiar o para tener parejas estables retrasa la edad para ser madre La mayoría son 'treintañeras'

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Ser madre joven ya no está entre la lista de preferencias de las mujeres. La sociedad ha cambiado y cada vez es más frecuente ver a mujeres y hombres cuarentones empujando un carrito de bebé. La complicada conciliación de la vida laboral y familiar, la dificultad para afrontar los innumerables costes que supone mantener a un hijo, la tardanza a la hora de encontrar un puesto de trabajo relativamente estable, el aumento de la esperanza de vida o el elevado número de divorcios y relaciones fallidas han provocado que las mujeres sean madres cada vez más tarde hasta el punto que en Málaga nacieron en 2013 -último ejercicio publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE)- casi un millar de bebés cuyas madres tenían más de 40 años, lo que representaba el 6% del total.

En 2013 se contabilizaron 867 nacimientos de mujeres entre 40 y 44 años en la provincia; 68 de entre 45 y 49 años; y hasta cuatro de mujeres mayores de 50 años. Siempre ha habido embarazos y partos de mujeres con más de 40 años -sobre todo en casos de familias numerosas- si bien en los tres últimos años es cuando se ha detectado un mayor número, fruto entre otras cosas de la proliferación de técnicas de fecundación. Si echamos la vista atrás una década, en 2003 nacieron 453 bebés de madres con más de 40 años (el 2,8% del total). Si vamos más atrás, en 1993, fueron 245 nacimientos en este grupo de edad (el 1,8% del total); mientras que en 1983 se contabilizaron 452 (2,7%).

La sociedad evoluciona y, para bien o para mal, la estadística sobre la maternidad también. Desde el año 1975 hasta 1996 el colectivo de mujeres que tenía más niños era el de personas entre 25 y 29 años. La diferencia con el siguiente tramo (30-34 años) era casi del doble al comienzo de la democracia y con el paso de los lustros fue reduciéndose hasta que se produjo el punto de inflexión en 1997. A partir de ahí, la mayoría de madres de la provincia que parían tenían entre 30 y 34 años y esa tendencia se mantiene hasta la actualidad.

Hay un segundo giro que se ha producido hace escasamente cuatro años, que parece que va a perdurar en el tiempo y que ratifica el retraso en la maternidad. A partir de 1997 la franja mayoritaria es la de 30 a 34 años, pero la segunda se mantenía en la de los 25 a 29 años. Sin embargo, desde 2011 el segundo tramo que alberga un mayor número de nacimientos es el de 35 a 39 años.

En el polo opuesto, parece que están siendo efectivas las campañas de concienciación contra embarazos no deseados entre las adolescentes y chicas jóvenes o que éstas cada vez están menos por la labor de traer hijos al mundo a tan temprana edad.

El número de madres de 15 a 19 años se está viendo reducido de manera constante en los últimos años y su peso en el total es cada vez menos representativo. En 2013, por ejemplo, apenas alcanzó el 2,3%. En ese año hubo 366 nacimientos de madres que tenían entre 15 y 19 años en la provincia de Málaga, un 45% menos que los contabilizados en 2006. El volumen más alto se alcanzó en 1982 con 1.419 nacimientos, el 8,3% del total de los que se registraron aquel año. Eran otros tiempos y ser madre joven era algo considerado normal. De hecho, en esos últimos años del franquismo y primeros de la democracia la segunda franja de edad más común para tener hijos era entre 20 y 24 años. Ese fenómeno también está desapareciendo. En 2013 nacieron 1.371 bebés de madres entre 20 y 24 años, frente a los 2.073 de 2006 o los 5.000 de 1979.

En el extremo más corto, el de las niñas menores de 15 años, se siguen encontrando casos. Es cierto que son casi anecdóticos, pero los hay. En 2013 nacieron cinco niños con madres menores de 15 años. En las cuatro últimas décadas nunca se ha superado la decena de casos salvo en el periodo entre 1977 y 1984, en el que incluso se rozaron los 30 nacimientos. En la horquilla contraria, nunca se ha superado la decena de madres con más de 50 años, aunque en 2013 hubo cuatro casos.

Una lucha obligada  contra el reloj biológico

Las estadísticas lo dejan claro: las mujeres cada vez tienen un embarazo más tardío por los cambios sociales. Pero, ¿qué consecuencias médicas tiene eso? ¿Qué riesgos? Pues los expertos dan un mensaje de tranquilidad y lo argumentan Las mujeres de 35 o 40 años de ahora están mucho más sanas que hace 50 años, cuando se estableció por consenso médico que a partir de los 35 años el riesgo de la maternidad era mayor tanto para la madre como para el feto.

"Con 40 años una mujer hoy en día es joven, está más sana, cuidada, y ya no supone tanto problema", confirma la ginecóloga Carmen Padilla. Según la experta, hace décadas, cuando la mujer tenía el primer hijo muy joven, era raro que llegara a los 35 sin haber parido. Por eso, entre otras cosas, se fijó esa edad. Ahora, "con los condicionantes de la sociedad, la pérdida de poder adquisitivo de muchas familias que hacen que se lo piensen a la hora de aumentar la familia, el retraso en conseguir una pareja estable, y las ataduras laborales, hacen que se retrase la edad de maternidad" dando lugar cada vez más a primíparas añosas. Es decir, mujeres que superan la media de la edad de natalidad a la hora de tener su primer hijo.

Con todo, aunque médicamente hay más avances para controlar los embarazos y la mujer esté más sana, tampoco se puede luchar contra el reloj biológico. Según Padilla, "a partir de los 35 los folículos están más viejos, se afecta la ovulación y por tanto cuesta más trabajo conseguir el embarazo", otro condicionamiento del retraso de la maternidad que hace que también cada vez más mujeres tengan que recurrir a técnicas de estimulación o fecundación para tener hijos.

Lo que también hay que tener en cuenta con la edad es la aparición de determinadas patologías en la mujer que con menos años no están tan presentes. Así, con 40 años la estadística refleja que la aparición de la hipertensión o la diabetes es mayor y estas patologías sí que pueden condicionar el desarrollo del embarazo.

En definitiva, una lucha de la mujer contra su reloj biológico que está alterando las estadísticas con el aumento de las madres añosas y que es síntoma de la sociedad actual.

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