Los nuevos vigilantes de la playa

  • Benalmádena y Marbella contarán con drones para apoyar a sus socorristas Las aeronaves llegarán tres veces antes al lugar indicado y dejarán caer un salvavidas al 'objetivo'

Los drones están introduciéndose en nuestras vidas a pasos agigantados, lejos de las aplicaciones en filmografía o misiones militares. Una empresa española, con la financiación de Vodafone, ha puesto en marcha una campaña de drones socorristas en cinco playas de la península, las de Cabopino (Marbella) y Benalmádena han sido las únicas elegidas en Andalucía. La utilización de estas aeronaves no tripuladas triplican la velocidad de reacción en misiones de salvamento, según afirman fuentes de la empresa, en el momento en el que se detecta a un bañista en peligro de ahogo. El dron, que estará controlado por un socorrista con licencia para manejar este tipo de vehículos, se aproxima al objetivo y deja caer uno o dos salvavidas. Luego, llegará un segundo socorrista para llevar a cabo las tradicionales actuaciones de salvamento. Sin embargo, "esta considerable reducción de tiempo contribuye muy positivamente a las labores de rescate en ahogamientos, una de las principales preocupaciones en verano, y que en España registra una media de 400 muertes al año", afirman fuentes de Vodafone One.

El proyecto fue ideado y desarrollado por la empresa Trabajoscondron.com. Una operadora de vuelo con drones que nació en febrero de este año. "Estamos continuamente buscando nuevas salidas y usos que darle a los drones", explica Álvaro Cobeña, uno de los tres miembros fundadores de esta empresa madrileña dedicada a este tipo de aeronaves, tanto su diseño, construcción y puesta en funcionamiento.

"Todo el mundo utiliza los aparatos para grabar planos aéreos o para trabajos de publicidad, nosotros queríamos darle otra función, una mucho más social". En su juventud, estos ahora empresarios del aire fueron socorristas. Por lo que unieron su pasado y su presente para cambiar el futuro. "El uso de la tecnología está bien, pero lo que de verdad queremos es que esto pueda salvar vidas", se sincera Javier Ramonet, responsable de la agencia de medios MEC encargada de la campaña.

El aparato usado para esta ciniciativa es un sextacóptero modificado específicamente para poder portar dos salvavidas y soltarlos cuando sea necesario.

"Los pilotos de aeronaves tienen que aprobar unos exámenes tanto técnicos como teóricos para conseguir la licencia". Unos cursos establecidos y regulados por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). "Los exámenes pueden durar en total unos diez días y el coste está en torno a los 1.200 euros", puntualiza Cobeña.

Los pilotos socorristas, para poder manejar este tipo de drones, han de tener "un alto conocimiento relativo a comunicaciones, navegación, meteorología, procedimiento operacional, derecho aéreo así como tener un control absoluto de los dispositivos, siendo capaces de realizar despegues verticales, traslaciones laterales a gran velocidad, vuelos en ambos sentidos, espirales y otras series de maniobras que les permitirán llegar en el menor tiempo posible a su objetivo", aclaran desde la empresa.

Estos equipos trabajan en estrecha colaboración con los socorristas oficiales de las playas, que se benefician de la alta velocidad de los dispositivos para ofrecer una primera ayuda que refuerza el protocolo de rescate.

La acción ha arrancado hoy en otras cuatro playas españolas, en modo piloto: Ribadesella (Asturias), Isla (Cantabria), Cartagena (Murcia) y Benalmádena (Málaga). El proyecto estará vigente hasta el 15 de septiembre.

"En la actualidad, la legislación con respecto a los drones es muy prohibitiva. Legalmente no podríamos volar en playas públicas, pero al ser para labores de salvamento sí nos permiten hacerlo", describe Cobeña. Quien alerta de la complejidad y los costes de tener la licencia de vuelo regulada. "Cada aparato tiene un manual de uso que parece el de un Boeing 737".

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