El número de nacimientos caerá cada año hasta haber 3.000 niños menos en 2021

  • La población malagueña aumentará en la próxima década, pero a un ritmo muy lento pues casi se igualarán los partos y los fallecimientos La migración exterior resultará negativa

Málaga envejece. Es el sino de las sociedades modernas y la Costa del Sol no va a ser una excepción. En los próximos años habrá menos nacimientos y más defunciones, hasta el punto que casi se igualarán en 2021, dejando una provincia plana en materia demográfica que solo cobra vida gracias a la inmigración interna. El Instituto Nacional de Estadística (INE) elabora unas proyecciones de población a corto plazo -la próxima década- cuyas últimas estimaciones fueron publicadas ayer. En ese documento se señala que Málaga pasará de tener 17.289 nacimientos en 2013 (47 diarios) a 14.320 en 2021 (39 diarios). En menos de una década habrá casi 3.000 niños menos en la provincia.

Los demógrafos creen que en los próximos años las mujeres tendrán más hijos de media, pero el descenso se debe a que disminuirá el número de hembras en edad fértil -entre 15 y 49 años- así como a otros posibles condicionantes sociales como la dificultad de conciliar la vida laboral y familiar o los problemas económicos. La disminución de nacimientos estimada en Málaga entre 2013 y 2021 es del 17,1%, la misma que a escala nacional.

En el otro polo están las defunciones, que aumentarán como la espuma en los próximos años. En Málaga se prevé que fallecerán unas 14.000 personas en 2021 frente a las 12.500 del presente ejercicio, 1.500 más. El saldo, por tanto, seguirá siendo positivo, habrá más nacimientos que muertes, pero la diferencia pasará a ser muy escasa. Se irá, valga el símil, de un superávit de 3.600 personas en 2015 a otro de solo 300 seis años después.

Morirán más personas, pero eso no quiere decir que vaya a empeorar la calidad de vida de los ciudadanos. Más bien será al contrario. Viviremos más años -la esperanza de vida será de 82 años en los hombres y 87 en las mujeres en 2022-, pero habrá más personas mayores y, antes o después, perderán la vida.

El fenómeno es general en un país que forma parte de Europa, al que empiezan a llamar el continente de los viejos y los museos. Se han erradicado enfermedades que aún están vigentes en otras partes del planeta y hay mejores condiciones sanitarias, si bien en el mundo occidental se vive con un estrés diario personal y laboral que no se sufre en otros lugares.

Si se equilibran nacimientos y fallecimientos, la población se estabiliza. El único factor que mueve la balanza a uno u otro lado es la migración. El INE considera que Málaga seguirá siendo una provincia atractiva para vivir para el resto de los españoles y el saldo entre los que se vayan de Málaga al resto de España y los que vengan será positivo en la próxima década, aunque en un descenso continuo. Sin embargo, este informe cree que, en un análisis internacional, Málaga perderá población. Se prevé que lleguen 132.715 inmigrantes extranjeros y que emigren al exterior 151.161 personas pues habrá malagueños que vayan a otros países a buscarse la vida o foráneos que vinieron a Málaga para trabajar y que, ante la falta de perspectivas, decidan regresar a sus países de origen.

Eso implica que, en conjunto, Málaga seguirá ganando población -mientras que la tendencia nacional es la contraria- aunque a un ritmo cuatro veces menor del conseguido entre 2002 y 2012, cuando el auge económico de los primeros años captó la atención de miles de personas foráneas y las parejas se animaron a tener más hijos.

Al margen del componente demográfico, las consecuencias económicas serán evidentes y así lo están advirtiendo ya todos los expertos. En el año 2023 habrá 328.352 personas con más de 65 años en Málaga, un 29% más que ahora. Y disminuirá un 3% el número de ciudadanos entre 16 y 64 años, los que están en edad de trabajar y pagar las pensiones. Es por eso que los estados ya se plantean retrasar la edad de jubilación u otras medidas alternativas que, por ahora, no han calado bien en la sociedad, pero que podrían ser imprescindibles en apenas una década.

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