La obra de la cubierta de la terminal del aeropuerto se acerca a su fin

  • La instalación de las espectaculares cubiertas está prácticamente finalizada, igual que la gran mayoría de las cristaleras · Entrará en funcionamiento este año

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Una de las obras más emblemáticas de la ampliación del aeropuerto está llegando a su fin. Se trata de la cubierta de la nueva terminal, una espectacular construcción formada por diferentes plataformas en forma de pirámide y que dará un diseño innovador e inconfundible al aeródromo malagueño. Se trata de unos trabajos incluidos dentro del denominado Plan Málaga en el que el Ministerio de Fomento ha invertido 1.100 millones de euros y que pretende duplicar las operaciones y el número de pasajeros.

Un paseo por las instalaciones de la futura terminal de pasajeros sirve para observar que la mayoría de las piezas que conforman la cubierta final están ya colocadas y que tan sólo quedan una decena de ellas, que se colocarán en los próximos días. Se trata de estructuras individuales prefabricadas de unos 30 metros de ancho que son alzados por unas gigantes máquinas hidráulicas. Entre todos tendrán una extensión final de más de 60.000 metros cuadrados. Junto a las pérgolas de cristal, supondrán los mayores diferenciadores de este espacio del aeropuerto, que tendrá más de 251.000 metros cuadrados.

Será el penúltimo paso para acabar la nueva terminal, a la que aún queda la adecuación de todo su espacio (adjudicada a la Unión Temporal de Empresas formada por Ferrovial y Sando), así como la colocación del mobiliario. Las instalaciones entrarán en funcionamiento a lo largo del segundo semestre de este año, según apuntó la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, en su última visita a las obras del Plan Málaga en noviembre de 2008.

La terminal tendrá una gran plaza pública abierta al uso de los ciudadanos, iluminada por el sol que entrará por las enormes cristaleras. Además, se convertirá también en un gran intercambiador de transportes al poseer en diferentes pisos una estación de autobuses con 92 plazas para vehículos colectivos, una nueva estación de ferrocarril y espacio para la futura llegada del tren de alta velocidad, además de las propias instalaciones de los viajeros de los vuelos: en total serán 86 mostradores de facturación, doce puertas de embarque en contacto así como otras ocho en remoto, que permitirán un movimiento de unos 9.000 pasajeros por hora, el doble que actualmente.

Por su parte, el dique de la nueva terminal contará con veinte puertas de embarque, que permitirán atender hasta 12 aeronaves en conexión y otras ocho en remoto. Además, habrá 86 mostradores de facturación y el edificio estará unido a la terminal Pablo Ruiz Picasso, de forma que constituirán en su conjunto una estructura única.

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