Proyectos en el olvido

Las obras fantasma de Málaga

  • Son muchas las actuaciones residenciales y urbanísticas en la capital que acumulan hasta cinco años sin que a día de hoy sean realidad · El parque en los suelos de Repsol o el hotel de calle Granada, dos ejemplos

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El mapa de Málaga se asemeja cada día más a un cementerio de obras y de proyectos no nacidos, a un escenario en el que se esparcen los pecios anclados y sobre los que se acumulan los años de espera. Un recorrido pausado por el mapa de la urbe y por la historia reciente de la capital permite constatar cómo son numerosas las intervenciones que en sus orígenes fueron coronadas con una aureola de gloria y que, hoy, no son más que fantasmas en forma de esqueleto o de simples solares baldíos. Los proyectos de rehabilitación de Cortijo Jurado y del Palacio de la Sonora, en la calle Granada, como hoteles; el ansiado parque que se iba a extender en los antiguos suelos de Repsol, o la construcción de pisos de lujo en Félix Sáenz y en las plazas de la Constitución y la Merced, suman años y años de retraso, sin que su horizonte esté aún despejado.

Probablemente, uno de los más longevos proyectos aún pendientes en la capital es el del parque prometido en la parcela ocupada en el pasado siglo por los bidones de combustible de Repsol. Sobre esta extensión, el Ayuntamiento se comprometió a dar forma a una gran zona verde de unos 50.000 metros cuadrados para disfrute de los vecinos de la zona, en torno a la que se levantan los dos barrios más habitados de al ciudad: Cruz de Humilladero y Carretera de Cádiz.

Fue en el año 2000 cuando el Consistorio y Repsol suscribieron un convenio que permitía la ejecución de esta zona verde. Sin embargo, desde ese día hasta el momento actual han sido muchos los vaivenes en los que se ha visto inmersa la actuación y varias las manos de los propietarios de este mismo suelo. A mediados de 2005, Repsol vendió a la promotora Comarex la parcela por unos 40 millones de euros, asumiendo el compromiso de hacer el parque.

Pero el cambio de dueño tampoco aceleró el asunto. De hecho, Comarex, que ya no es propietario de los terrenos, firmó un acuerdo con el Ayuntamiento para triplicar la edificabilidad de la zona a cambio de abonar 81 millones de euros. El proyecto que surgió de ese pacto, salvo escasas modificaciones, mantiene una zona verde de 81.000 metros, de mayor tamaño que la dibujada en el año 2000, pero para la que los vecinos de la zona tendrán que esperar aún varios años. Y junto al parque se levantarán varias torres de viviendas.

Más recientes en el tiempo son las demoras del proyecto de recuperación del emblemático edificio Félix Sáenz para la construcción de apartamentos de lujo. De esta iniciativa se viene hablando en Málaga desde hace más de cinco años. En este lapso de tiempo, el inmueble ha pasado por las manos de tres empresas diferentes. Primero fue la firma Somersen la que adquirió el bloque a los dueños originales para, precisamente, hacer pisos. En septiembre de 2004, un grupo local se lo compró a Somersen por 21 millones y tiempo después, esta misma empresa lo vendió a Restaura por 30 millones, actual propietaria.

Esta promotora trabaja desde hace varios años en el proyecto, aunque la demora causada por el hallazgo de restos arqueológicos y los problemas económicos han lastrado de manera evidente esta intervención. Según fuentes cercanas a la actuación, una vez solventados los problemas, vuelve a tomar impulso. No obstante, contando con que los trabajos se retomen a finales de este año, habrá que contar otros 18 meses, más o menos, para ver el nuevo Félix Sáenz. Es decir, que el edificio no estará culminado, como poco, antes de mediados de 2011, o lo que es lo mismo, casi ocho años después de que se pusiese sobre el tapete la idea de reconvertir el edificio en un de los iconos residenciales de la capital.

Parón similar arrastra el hotel de cinco estrellas que Salsa Inmobiliaria quiere construir en el antiguo Palacio de la Sonora, de la calle Granada. La obligación de mantener intactas las fachadas del inmueble unido al lastre que han traído consigo los trabajos arqueológicos realizados en la pastilla, que han dado a luz restos que habrán de ser conservados, han acabado por demorar sustancialmente esta obra. Los últimos datos apuntan a que el inmueble no estará abierto al público hasta principios de 2012, con lo que la trayectoria de esta iniciativa se habrá alargado en el tiempo nada más y nada menos que unos siete u ocho años.

Y cuatro años, poco más o menos, es justamente el lapso de tiempo en el que duerme el sueño de los justos el plan de recuperación del Cortijo Jurado y su conversión en hotel. El proyecto fue impulsado a mediados de 2005 por Grupo Mirador, aunque los continuos problemas económicos y judiciales que han rodeado a esta promotora hacen que, a día de hoy, la iniciativa se mantenga como una ilusión a futuro.

La misma parálisis que asuela a cientos de proyectos residenciales en el actual contexto de crisis económica es la que marca a fuego dos de los que pretendían ser iconos del centro histórico de Málaga. Ni la promoción de pisos de lujo ideada por Baensa justo en la Plaza de la Merced ni la diseñada por la empresa Novaindes en la Plaza de la Constitución son hoy realidad, a pesar de que sus orígenes se remontan a al menos tres o cuatro años.

La situación es incluso más incierta en el caso de la promotora vasca, que no ha podido siquiera demoler los antiguos cines Astoria y Victoria tras varios años de espera. A ello se suma ahora el sorpresivo interés del equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento de la capital de hacerse con la manzana para levantar, en lugar de apartamentos y locales comerciales, un gran equipamiento cultural. De cómo se formule la solución final a este contencioso, dependerá el desbloqueo del proyecto privado o su sustitución por una acción de carácter público.

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