Dos orejas y rabo

  • Debo de ser de los poquitos que no esperaba que después del desgaste motivado por permanecer una pila de años al frente del Ayuntamiento, de un mandato sin grandes ni pequeños proyectos emblemáticos, y después de toda una ristra de escandaleras, la gran mayoría se incline por votar abrumadoramente a De la Torre

EL estudio de opinión publicado por Málaga Hoy sobre los posibles resultados de las elecciones locales en la capital malagueña parece que no ha sorprendido a nadie. Debo ser de los poquitos que no esperaba que después del desgaste motivado por permanecer una pila de años al frente del Ayuntamiento, de un último mandato sin grandes ni pequeños proyectos emblemáticos, ya que se han limitado, por lo que sea, a la gestión de los asuntos ordinarios, y después de toda una ristra de escandaleras, la gran mayoría de los encuestados se incline por votar abrumadoramente las políticas que representa el equipo de Francisco de la Torre y que además se muestren satisfechos de su gestión y hasta encantados de haberse conocido. Resulta llamativo que el principal respaldo electoral del actual regidor proceda de jóvenes entre los 18 y 29 años. ¡Qué cosas! Vaya por delante la enhorabuena, aunque lo realmente noticioso hubiera sido que los datos demoscópicos visualizaran eso que llaman vuelco electoral, o que, dado lo ajustado de las predicciones hubiera habido partido hasta el 22-M, que realmente lo hay. Sí sorprendió, al hacerse públicos los resultados de la encuesta del periódico, la reacción de sus principales protagonistas. De una parte, De la Torre, al margen de mostrase agradecido, hizo un llamamiento a la prudencia y recordó a todos que la batalla real se gana en las urnas. María Gámez, que demostró ser una buena encajadora, se tomó el varapalo como revulsivo y mostró su disposición a tratar de romper los vaticinios y lograr el objetivo de movilizar al suficiente número de electores entre su clientela para que no sea posible el paseo triunfal de los populares. Izquierda Unida confirma su crecimiento, pero no en el grado suficiente como para aportar un edil más al hipotético ejecutivo de izquierdas. En el actual escenario siguen siendo tan sólo dos los concejales que separan a las principales fuerzas de la llave que conduce al gobierno municipal. Y como el que no se consuela es porque no quiere, un experimentado político malagueño repetía ayer aquello de que es preferible salir derrotado en las encuestas que perder las elecciones.

Y es que en las cocinas de las diferentes opciones saben que aunque el citado sondeo señala con claridad la tendencia al alza del PP, o un posible descalabro de la marca PSOE, según se mire, no es menos cierto que a fecha de hoy, a menos de un mes de la cita con las urnas, existe un elevadísimo número de indecisos, el 32,5%, casi un tercio de los potenciales electores, que tendrían en sus manos el resultado final de los comicios. Otro dato a tener en cuenta es el curioso número de votantes en blanco, un sorprendente 2,7%, que parece querer castigar la actuación de sus representantes públicos.

Sin que sirva de demérito para nadie, con los datos del citado estudio en la mano, Málaga parece sumarse a la tendencia del resto de los sondeos encargados por el Grupo Joly que aventuran mayorías absolutas del PP en Almería, Cádiz Córdoba y Granada, a falta de conocer los estudios referentes a Sevilla, Huelva y Jaén. Una orientación electoral que se escora a la derecha, como en toda Europa, a veces de forma preocupante, pero que aquí sirve, de momento, para que Francisco de la Torre se lleve dos orejas y rabo.

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