Los partidos abogan por unirse para afrontar los retos de Málaga

  • Los representantes de las formaciones destacan la necesidad de acercar posturas por el bien de la provincia · Insisten en que ha de reconocerse el peso económico del territorio con sedes institucionales.

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-Málaga hoy (M. h.): ¿Qué balance hacen de esta legislatura?

-Ildefonso dell'Olmo (I. D.): Quiero aclarar que estoy aquí a título personal y como una deferencia al medio y a los lectores. Mis valoraciones son estrictamente personales. Esta legislatura está marcada por el Estatuto de Autonomía. Probablemente era algo que los ciudadanos no tenían como algo prioritario pero entiendo que Andalucía no podía quedarse atrás en este avance. Probablemente sin el debate del Estatuto tendría una lectura distinta y hubiese sido completamente desarbolada.

-Antonio Romero (A. R.): Es la legislatura del Estatuto, que es lo que ha salvado el mandato. Luego ha habido una gran capacidad legislativa y piloto automático en el crecimiento del empleo y la economía. Y algunos temas positivos como el inicio de las obras de los metros de Sevilla y Málaga. Pero hay temas que han ido a peor, como la vivienda. Y a ello se suma la disolución del Ayuntamiento de Marbella.

-Joaquín Ramírez (J. R.): No hemos avanzado de manera significativa en estos cuatro años, un periodo en el que se han dibujado los metros para Sevilla, Málaga y Granada pero ninguno de ellos es realidad. Ha sido una legislatura en la que la LOUA ha paralizado los PGOU, en la que surgieron los POT, con más de quince años de retraso, y el POTA. E incluso es la legislatura del decreto en el que se limita el crecimiento demográfico de los municipios, algo que será imposible de cumplir. No sé si algún día le dirán a un matrimonio que, como a los chinos, no tengan niños porque hemos llegado al límite de ese 30 ó 40 por ciento. La legislatura ha sido maquillada por el Estatuto. Es verdad que se hace una segunda lectura de la Constitución, aunque no estoy seguro de la oportunidad de la misma. Aún así el resultado es bueno. Mientras con Zapatero hemos tenido un mandato lleno de sobresaltos, con Chaves no se puede decir lo mismo. Ha sido un mandato tranquilo por la poca ambición que ha tenido el presidente.

-Luciano Alonso (L. A.): Difiero del análisis que se ha hecho. Es verdad que es la legislatura del Estatuto, con la que el pueblo andaluz proyecta su ambición. Además, se ha apostado por aprovechar las potencialidades de la provincia, con el AVE como gran elemento.

-M. h.: Pero también ha sido la legislatura de Malaya.

-J. R.: Sin duda. Antonio Romero lleva razón cuando destaca la disolución del Ayuntamiento de Marbella, algo que nos llena de orgullo a los que hemos participado. Es verdad que IU lo demandó en muchas ocasiones pero no estoy de acuerdo con él en que llevase razón. Cuando el PP y el PSOE acordaron la medida era el momento.

-A. R.: Pero el cáncer ya estaba.

-J. R.: Nos podía parecer que había cáncer, nos podía dar muy mala impresión Julián Muñoz y la moción de censura, pero no teníamos pruebas. No se puede disolver una corporación sin ellas. No podemos disolver por la moción o porque Isabel García Marcos se cambiase de partido. Sí pudimos cuando se produjeron los hechos por los que la alcaldesa fue detenida y empezaron a probarse comportamientos delictivos.

-M. h.: ¿Estuvieron los partidos a la altura en ese momento?

-A. R.: Se habían encendido todas las luces rojas. No eran suposiciones ni cambios de chaqueta de García Marcos, sino que había informes del Tribunal de Cuentas y de la Fiscalía Anticorrupción demoledores sobre la etapa del GIL. Se tendría que haber actuado mucho antes. Prácticamente se disolvió cuando estaba el equipo de gobierno en Alhaurín de la Torre. Con la actuación del juez Torres no quedaba otra salida. Ha habido una Malaya uno, pero creo que habrá una Malaya dos e incluso tres.

-L. A.: Además de la disolución del Ayuntamiento ha habido un elemento fundamental, que es la retirada de las competencias urbanísticas. Curiosamente, el señor Arenas dijo que iba a impugnar la ley, y ahora Aguirre lo lleva a Madrid.

-J. R.: Se les quitaron las competencias cuando ya no había mal, cuando ya estaba la gestora gobernando. ¿Para qué?

-L. A.: Porque jurídicamente la gestora no puede hacer un PGOU.

-I. D.: Hay un antes y un después. El caso de Marbella ha hecho que haya unos pronunciamientos distintos de la Fiscalía y los jueces. Creo que más de un aficionado a esas tropelías urbanísticas se ha tentado las ropas y ha optado por quedarse más tranquilito. Es la principal aportación de algo que ha distorsionado el nombre de una ciudad como Marbella y es injusto que quede permanentemente ligado a Malaya. A partir de ese momento tenemos que tener una cultura de urbanismo distinta. En este sentido, hay que tener en cuenta que la llegada del AVE va a ser un instrumento de transformación de la realidad malagueña, al que si no se pone freno puede acarrear efectos nocivos. En la actual situación de crisis, tener la puerta del Sol a dos horas y media va a permitir a Málaga aminorar sus efectos.

-A. R.: Creo que la gestora ha estado a la altura de las circunstancias.

-J. R.: Me parece que no es una oportunidad perdida, sino ganada. Ha hecho un buen trabajos. Ha sido una experiencia única y ha brillado a gran altura.

-M. h.: ¿Debe haber derribos en Marbella? ¿El ciudadano puede entender que en Cártama se tiren casas y no en Marbella?

-J. R.: A la segunda pregunta, no. No es factible que el ciudadano comprenda eso. Respecto a los derribos, no digo que no haya ninguno, pero allá donde se pueda impedir, exigiendo responsabilidades a quien corresponda, es menos traumático y más constructivo.

-I. D.: En ningún caso el coste debe ser menor al beneficio. Tendría que haber un tipo de compensación sobre los promotores que disuadiera en un futuro a hacer actuaciones de ese tipo en otro lugar. Y digo sí a demoliciones de edificios que invadan puntos que puedan condicionar la calidad de vida de la localidad, como los cauces o las zonas verdes.

-A. R.: El daño causado a la ciudad hay que compensarlo, porque se plantea el derecho del comprador de buena fe, pero la ciudadanía es toda de buena fe. Algunos derribos hay que hacer como aviso a navegantes y como recuperación de un dominio público invadido.

-L. A.: Los promotores tienen que compensar con suelo para que no sea el usuario el que pague. Serán los tribunales los que digan si hay que demoler o no. A pesar de todo lo que ha pasado, si se hace un buen plan, se puede encontrar una solución para un municipio que es santo y seña del turismo en Andalucía.

-M. h.: ¿Málaga necesita un tercer hospital?

-L. A.: En el tema de sanidad siempre habrá elementos de mejora. Pero el grado de satisfacción del usuario es muy bueno en Málaga. Se han abierto seis centros de salud en estos cuatro años y se trabaja en otros dos, en La Roca y Churriana. Me gusta que el sistema hospitalario se expanda. ¿Si se necesita un tercer hospital? Probablemente sí. Pero el sistema tiene buena salud.

-J. R.: Tenemos un sistema de salud heredado que era muy bueno y que recibió la Junta. Con respecto al tercer hospital para la capital, creo que hay una cabezonada de la Junta para que no lo haya. Sin embargo, Málaga tiene una población de hecho mayor que Sevilla, que sí tiene tres hospitales.

-I. D.: Es verdad que hay un grado de satisfacción alto, pero la asistencia primaria sigue estando cuestionada y habrá que hacer algo más que nuevos consultorios. Me parece que el tercer hospital es necesario. Lo que no puede ser es un módulo añadido a las espaldas del Hospital Civil. No es sólo la ciudad de Málaga, sino toda el área metropolitana la que lo requiere.

-J. R.: También hay que destacar el problema que tenemos en Andalucía con la educación. El informe PISA lo pone de manifiesto. De diez comunidades nos quedamos la décima.

-I. D.: En Málaga hay zonas que necesitan de la ampliación y mejora de los centros. El casco antiguo de Málaga está prácticamente como en los tiempos de Picasso.

-J. R.: Hay institutos con mucho prestigio como el García Lorca.

-I. D.: Estoy hablando del casco antiguo.

-L. A.: En esta legislatura hay 20.000 alumnos más y 67 centros educativos más. No hay que olvidar en todo esto el papel de la familia porque el fracaso escolar no es sólo responsabilidad de los profesores. Nunca ha habido tantos problemas alumno-profesor y, diría, padre-profesor, como en esta época.

-J. R.: Al final tenemos la culpa los padres…

-L. A.: Yo no echo la culpa a nadie.

-J. R.: Pero Zapatero sí.

-L. A.: Pero es que el informe PISA lo dice así de claro. En la provincia, desde los 3 años hasta la Universidad, hay 220.000 personas que reciben enseñanza gratuita.

-J. R.: Hace poco escuchaba a alguien en la radio en relación a la enseñanza gratuita. Decía, mi niña tiene 4 años y hay que pagar cien euros de comedor, y 123 de actividades extraescolares…

-M. h.: ¿Qué grandes retos tiene Málaga para el futuro?

-I. D.: Creo que en esta legislatura es importante la llegada del AVE; el Metro, donde ya se puede pasear por un trozo de túnel, y se impulsa la obra de la segunda pista del aeropuerto. Junto a eso hay una cuestión que resolver, el agua. El decreto de sequía ha tenido un resultado positivo pero hay que complementarlo con una infraestructuras como una desaladora.

-J. R.: No creo que haya que hacer más desaladoras, porque tienen efectos perniciosos. Lo que hay que hacer es recrecer la presa de La Concepción, estudiar un embalse en Cerro Blanco y garantizar el abastecimiento de la Costa del Sol. Málaga tiene retos importantes, aunque van despacio, como la segunda pista del aeropuerto. El AVE no es que llegue tarde pero sí retrasado. El saneamiento del litoral es una demanda importante y eso no es hablar de futuro sino de pasado y sigue siendo un problema que ni el gobierno del PP ni el del PSOE han sido capaces de atajar. Ya es hora de que se haga un gran pacto para exigir a quien corresponda que hay que solucionarlo. El Metro no es una realidad para nada, sólo hay un túnel. Ya está bien de que parezcamos catetos, que nos asustamos con el túnel.

-A. R.: Cuando venía al periódico me decían que había grandes colas en las administraciones de lotería y pensé que la gente confía más en la lotería que en Solbes. Hemos terminado la legislatura del conejo y de la misa de espalda. Hay situaciones de futuro que hay que aprovechar. Algunos puntos clave son el tercer hospital, un plan de Cercanías y hay que hacer un plan para diversificar el tejido industrial de Málaga. Y desde el punto de vista político ha llegado la hora de que Málaga se sitúe con fuerza como sede de instituciones andaluzas.

-L. A.: Lo primero que queremos es desarrollar la Ley de Dependencia, que es un cuarto pilar del Estado del bienestar; el plan de vivienda, que responda a las necesidades que hay ahora mismo. Sobre la movilidad, es verdad que el AVE puede tener retraso, pero el de Valencia tiene más. Y en el Metro, lo ideal es que siga su paso. El corredor ferroviario ya se licita y es importante.

-M. h.: ¿Tiene Málaga el peso regional que debería?

-J. R.: Cuando Andalucía se constituye como comunidad autónoma hay dos grandes ciudades institucionales: Sevilla y Granada. Y no creo que eso haya cambiado. Lo único que se ha impuesto ha sido la fuerza económica de Málaga, pero no hay un reconocimiento. Es oportuno que estemos cómodos en Andalucía y una forma es tener sedes de la institución.

-I. D.: Málaga no tiene ni el peso político ni institucional ni el reconocimiento que debería tener por sus aportaciones. La capitalidad económica se tiene que reconocer con hechos. No sólo como un eslogan.

-J. R.: Fui a una comida con el cura Castillejo, donde dio un mitin, y decía que Málaga era la capital económica de Andalucía oriental.

-I. D.: En ese reconocimiento, la Cámara de Cuentas tendría que estar en Málaga, como parte de un compromiso de todas las fuerzas políticas. Así como el Tribunal de la Competencia, el Consejo Económico y Social. Y hay que dejar claro que si hay un proceso de fusión que conduzca a una caja única, la sede tiene que estar necesariamente en Málaga. Y desde la autocrítica, creo que deberíamos propiciar que los responsables políticos malagueños de todos los partidos fomentasen un intercambio de opiniones que posibilitase el trabajo conjunto en ciertos objetivos de la provincia.

-L. A.: Me parece bien que vengan sedes a Málaga, pero la decisión tiene que tener en cuenta muchos factores.

-A. R.: Hay peso político, económico y demográfico y por ello es importante que haya instituciones en Málaga. Es verdad que está internet, pero internet existe para todo el mundo, incluida la provincia que acoge la práctica totalidad de las sedes de Andalucía. También soy partidario de que haya un denominador común, un programa mínimo de malagueñismo entre todas las fuerzas políticas.

-J. R.: La posibilidad de establecer una especie de pacto es algo que se ha repetido muchas veces y casi nunca se ha logrado. El único momento en que recuerdo que funcionó fue con el Palacio de la Aduana. No obstante, estamos abiertos a que en alguna ocasión se pueda dar.

-M. h.: ¿El PSOE coincide en la necesidad de esa especie de lobby malagueño?

-L. A.: Mi relación con los tres parlamentarios aquí presentes han sido muy fluidas en estos años.

-I. D.: Creo que el problema está en las estructuras de los partidos malagueños, que se sienten muy mediatizadas por el poder de Sevilla. La única cosa en la que ha habido un consenso de todos los partidos fue el pacto por la Catedral, en el que no se han cumplido los plazos fijados.

-M. h.: ¿Qué se puede esperar de la apuesta que se quiere hacer por solucionar el cauce del Guadalmedina?

-I. D.: Mi padre murió hace más de veinte años y desde chico me contaba cosas de la desviación del río. Es un gran proyecto de ciudad que requiere del esfuerzo de las administraciones públicas. Es una actuación millonaria que tiene que tener el apoyo de la Administración central. Requiere de un gran debate técnico. Soy partidario de una solución de desvío, que es lo único que podría permitir una cierta seguridad para dar un mayor uso a la parte en superficie. En Almería ha cambiado completamente la situación y la calidad de vida de los ciudadanos.

-A. R.: Creo que el río Guadalmedina es el río de las maquetas, de los estudios… Hice una pregunta parlamentaria cuando estaba en Madrid sobre las cantidades de agua que habían caído en Málaga desde 1900 a 1995 y me vino una sábana impresionante, que venía en un carrillo de mano. Según los datos, en años normales, son 600 litros por metro cuadrado, y en años con inundaciones, 1.500 ó 1.600 litros por metro cuadrado. Hay que ver si hay posibilidades de contener las avenidas y ver si el desvío es adecuado. No es necesario dar cemento al río. En la época romana cuando los ingenieros iban a construir un puente hablaban con los cabreros del lugar, que eran los que les decían hasta dónde podía llegar el agua. Ahora, sin embargo, hay una especie de soberbia de los ingenieros modernos de despreciar a los cabreros. Lo que ocurre es que construyen un puente y cuando se lo lleva una riada tienen que desviar el tráfico por el antiguo puente romano. Conclusión: que vuelvan los romanos. El debate sobre el río debe estar al margen de los intereses políticos y electorales.

-L. A.: Hay que resolver técnicamente el asunto y definirlo, porque no es fácil. Hay opiniones encontradas, bien elaboradas, sobre las posibles soluciones. Si se encuentra una fórmula adecuada, Málaga podría tener una nueva imagen de ciudad. No estamos en la confrontación Guadalmedina sí, Guadalmedina, no, sino en el momento de buscar soluciones técnicas.

-J. R.: Han sido cuatro años con el no al Guadalmedina. Quizá el PSOE decidió echar para atrás todos los proyectos puestos sobre la mesa por el PP. Las primeras declaraciones de la Cuenca Mediterránea Andaluza subrayaban que era inviable el desvío del cauce. Ahora, cuando se está abierto a la posibilidad de actuar sobre el río, hablamos el mismo idioma. Desde el PP trabajaremos por impulsar este proyecto como estaba previsto con su embovedamiento, logrando el mayor consenso posible que permita hacer desaparecer esa cicatriz.

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