Una 'pócima' sin fronteras

  • El banco malagueño posibilita un trasplante doble de sangre de cordón · Lo insólito: hallar dos unidades compatibles en Málaga

La sangre del cordón umbilical se extrae, se reduce para sacarle las células madres capaces de regenerar una médula ósea y esta pócima se almacena luego en una bolsita del tamaño de un sobre de azúcar. Una sola, administrada como una transfusión, puede salvar una vida. El Banco de Sangre de Cordón de Andalucía, con sede en Málaga, acaba de posibilitar un trasplante doble. Es decir, que al paciente en vez de transfundirle una bolsita -que es lo que se hace habitualmente- se le han colocado dos.

La técnica es poco común, pero a veces se utiliza porque -por las características especiales del caso- una sola unidad resultaría insuficiente para garantizar el éxito del trasplante. Lo habitual en estas situaciones es que las dos bolsitas compatibles con el enfermo se encuentren en bancos de sangre de distintos lugares del mundo. Lo insólito en este trasplante concreto -hecho el lunes- es que las dos unidades se hallaron en el banco ubicado en el Hospital Civil.

El director del Centro Regional de Transfusión Sanguínea, Isidro Prat, explicaba ayer el porqué de esa casualidad: "Es que tenemos ya muchas unidades almacenadas". En total, unas 16.000 bolsitas, que convierten al centro malagueño en el más importante de España y el cuarto del mundo.

Una de las bolsitas transfundidas al paciente correspondía a una donación hecha en abril de 2008 en el Hospital de Antequera. La otra, a una registrada en el Materno-Infantil en junio de 2005. Para el banco andaluz, ubicado en el Centro Regional de Transfusión Sanguínea, es el segundo trasplante doble en el que participa. En el primero, la otra bolsa de células madre las aportó el banco de Barcelona.

Por el anonimato que impone la legislación no se pueden dar precisiones sobre el paciente. Pero por los pasos que deben seguir estos trasplantes se sabe que ahora está en una cámara de aislamiento de un hospital en algún lugar del mundo. Las células madre de dos donaciones hechas en Málaga y las bolsas obtenidas de esa sangre en el banco andaluz están ahora empezando a regenerar su médula.

El enfermo deberá permanecer enclaustrado en esa cámara al menos un mes. La razón es que antes del trasplante, con quimio y radioterapia, los hematólogos se han cargado su médula ósea para eliminarle hasta la última célula maligna. Sin médula, si no cumpliera el aislamiento, moriría. Dentro de unas semanas, si el trasplante tiene éxito, el paciente tendrá una médula nueva y sana.

El banco andaluz ya ha salvado a 120 personas de Europa, México, Estados Unidos, Oriente Próximo o Australia. Y muchos malagueños viven por sangre donada en las antípodas. Y es que la sangre de cordón es una pócima sin fronteras.

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