El polvo que sale del Puerto

  • Los vecinos se quejan de que el cemento les ocasiona serias molestias de salud

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No es la primera vez que los vecinos que viven junto al Puerto de Málaga se quejan de las elevadas concentraciones de polvo que tienen que soportar a diario. Pero ya empiezan a estar cansados de esta situación. Problemas respiratorios y la obligación de limpiar sus casas continuamente son las molestias que tienen que aguantar por culpa de la falta de un sistema para no tener que descargar el cemento que traen los barcos al aire libre.

Los días de fuerte viento son los peores. Si sopla el levante la nube de polvo se va hacia la zona de San Andrés y si predomina el poniente los más perjudicados son los yates atracados en el Real Club Mediterráneo. En cambio, si la brisa viene de mar a tierra el viento se lleva el polvo de cemento directamente hacia los edificios de la avenida del Muelle Heredia.

Los vecinos que viven en esta zona lo saben perfectamente. "Todos los que vivimos en esta zona estamos perjudicados y molestos con el ambiente que tenemos que respirar por culpa de la nube de polvo que se forma cuando cargan el cemento", asegura el presidente de la Asociación de Vecinos Centro Sur de la capital, Pedro Pérez.

Y es que la descarga del clinker -materia intermedia que se muele para producir el cemento- se realiza directamente de los barcos y se deposita al aire libre en el suelo de los muelles 6 y 7 sin más protección. Cuando este material se carga en los camiones o los vagones del ferrocarril ocurre exactamente igual y la nube de polvo se expande con gran facilidad.

Arturo Boleño es uno de los afectados. No hace mucho tiempo que vive en la zona pero ya sabe lo que es sufrir las molestias que producen estas partículas en suspensión. "Entra una cantidad de polvo enorme y los cristales se llenan de cemento en cuanto llueve. Aunque lo peor es que lo estamos respirando y es increíble que lleven tantos años prometiendo una solución y aún no han hecho nada", comentó indignado.

Pero la Autoridad Portuaria resta importancia a este problema y asegura que los medidores de contaminación atmosférica que hay instalados en el recinto nunca han marcado niveles por encima de los permitidos por la ley.

El presidente del Puerto, Enrique Linde, señaló incluso que las concentraciones de contaminación han descendido desde que hace un año se aprobaron una serie de obligaciones como paralizar por completo la actividad los días en los que las rachas de viento superen los 25 kilómetros por hora. Aún así, los vecinos no notan mucho la diferencia.

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