"En principio es fraudulento abrir una universidad en cada provincia"

  • Cree que la principal consecuencia del modelo universitario es que el Estado no tiene dinero para mantenerlo · Considera que la UMA tiene cualidades para afrontar un proceso expansivo "si encuentra su destino"

José Becerra (Campillos de Arenas, Jaén, 1950) llegó a Málaga con 23 años y un flamante título de Biología bajo el brazo. Entonces la provincia era una tierra de oportunidades, con un crecimiento importante y una universidad naciente que cobijaba a los licenciados de Granada. Este catedrático de Biología Celular, que pasa por ser uno de los investigadores más notables de la Universidad de Málaga, recuerda aquellos tiempos en los que apenas había un puñado de bares en el centro de la ciudad, porque el ocio se concentraba en Torremolinos. Dice que la "municipalidad no lo hizo bien porque descuidó Torremolinos y el desarrollo de Málaga", algo que se pagó con la segregación.

-¿Cómo se ha recompuesto Málaga en estas dos décadas?

-La ciudad se ha recompuesto a partir de lo que había. En este proceso la universidad ha sido importantísima. Recuerdo que cuando se creó era rector de la Universidad de Granada Federico Mayor Zaragoza, que dicen que dimitió porque se enteró por la prensa. Aquí lo que había era un colegio universitario que pertenecía a Granada y la Facultad de Económicas. Granada fue origen de las universidades de Málaga, Jaén y Almería y la verdad es que nunca he notado que hiciera ninguna presión por evitar que fuera así, más bien al contrario.

-¿Qué le parece el modelo de una universidad en cada provincia?

-Creo que no es acertado. Es una aspiración legítima, pero muy dada al uso demagógico de los políticos locales. En principio tiene un carácter fraudulento porque abres una enseñanza y pones a dar clase a los profesores que has podido reclutar, pero con una formación deficiente, porque un profesor tarda 15 años en hacerse. Esto ha sido así en muchas universidades españolas y Málaga no fue una excepción.

-O sea, rentabilidad política, pero dispersión de recursos.

-Aunque con el tiempo todo se arregla. Se me ocurre un ejemplo que conozco, el de la Universidad de California, que tiene campus en San Diego, San Francisco, Los Ángeles o Davis y en cada una de ellas hay una gran universidad, pero con una universidad matriz... Ese modelo supone una tutorización y quizás era eso lo que pensaba Mayor Zaragoza: que era mejor que Málaga hubiera sido una expansión de Granada y que con el tiempo se produjera la segregación. Hubiera sido más lógico y probablemente más lógico, barato y eficaz. Aún así hubo suerte, porque entonces las universidades no tenían autonomía, se construían a golpe de BOE y muchos profesores que habían conseguido plaza en otros sitios tenían interés por moverse. Afortunadamente muchos fueron profesionales excelentes.

-¿Y pasa factura este modelo?

-Claro, el caso es que ahora el Estado no puede financiar adecuadamente las más de 50 universidades públicas. Este es el problema. La enseñanza universitaria no es barata. Hemos vivido 20 años de expansión incontrolada y cuando se han empezado a echar cuentas, incluso antes de la crisis, se ha visto que no es sostenible y se han inventado algo que está en proceso de implementación.

-Los campus de excelencia...

-No sé muy bien qué son y no sé tampoco si el Gobierno lo sabe. Vistos desde fuera son un intento de salvar algunas universidades en cuanto a su financiación, aunque luego ha dado la sensación de que ha sido capaz de salvar menos de las que se pensaba.

-¿En qué sentido?

-En principio se distinguen algunas universidades poniéndoles una vitola de excelencia internacional que es una manera de hablar, porque tampoco sé que se haya hecho un ranking respetando la competitividad internacional. Y esa vitola llega hasta donde llega el dinero. ¿Pero qué pasa con las que no se enganchan a ese carro? Los gobiernos dicen que esto es una primera opción que luego habrá más.

-O sea, café para todos.

-No sé, veo que las que no entren en ese grupo van a tener que reinventar su futuro, ver qué sectores van a desarrollar... Aunque tampoco tengo esperanzas de que esto llegue muy lejos. Los gobiernos son permanentes interinos y no creo que esto lo vaya a culminar el mismo que lo ha pensado.

-¿Pero hay dinero para todos ?

-Fíjese, ahora mismo en los foros que subvencionan la investigación el nivel de fracaso es del 65 ó 70%. Es decir, la capacidad del Estado es limitada.

-¿Y la financiación europea?

-No es fácil. Marca unas líneas prioritarias con unas reglas de juego que no son fáciles: no pueden ir más de no sé cuantos investigadores de un país, tienen que ser al menos de tres países... El nivel de rechazo de proyectos es impresionante. Los españoles no hemos llegado a entender y aceptar con toda franqueza el procedimiento europeo. Además, hay que ser muy viajado y el provincianismo con el que se han creado nuestras universidades es perjudicial. Muchas veces preferimos apañarnos con lo que hemos conseguido en España antes que meternos en una aventura compleja que no manda el médico.

-¿Se valora la investigación ?

-Depende de las carreras. Ahora con los grados la mayoría tenemos muchos problemas para elegir qué enseñar en esos cuatro años que en realidad son tres y medio. No se puede profundizar mucho, de modo que habrá muchos titulados con una formación universitaria media muy útiles para la sociedad y de ahí habrá que seleccionar a los que quieran y puedan embarcarse en los másteres para orientar su carrera hacia una profesión concreta.

-Da la sensación de que todos los alumnos irán a esos másteres.

-Y se han inventado antes que el grado. Ahora hacemos másteres para estudiantes que en nuestro caso han superado una carrera de cinco años por lo que el máster de ahora no puede ser el de dentro de cinco años cuando los alumnos en vez de 330 créditos sólo hayan cursado 240 de generalidades.

-¿Por qué han llegado los másteres antes que los posgrados?

-Es inaudito, se ha metido a la universidad en un lío porque tiene que simultanear dos tipos de enseñanzas, lo que significa que los profesores están haciendo esfuerzos extraordinarios por hacer unas propuestas que tendrán que corregir cuando lleguen los nuevos graduados. El caso más espectacular es el máster de Secundaria.

-Que llegó de pronto y para ya.

-Nadie lo entiende, salvo los que se benefician de ello. Ha venido de arriba y abajo , mientras el resto han sido discutidos desde los profesores proponentes hacia los órganos rectores locales, autonómicos y nacionales. Para ningún máster se han contratado profesores se han hecho sabiendo y diciendo que eran a coste cero hasta que llegó el de Secundaria, con 500 alumnos, el único exigible para presentarse a una oposición y necesariamente no puede ser a coste cero. Ha habido que contratar a profesores de manera precipitada y en áreas concretas. Además, es una competencia desleal para todos los demás.

-¿En qué situación está la UMA?

-Tiene cualidades para sufrir un proceso expansivo en los próximos años si es que encontramos nuestro propio destino, porque si no entramos en lo de la excelencia internacional plenamente habrá que ver cómo se las apaña.

-Ahora las universidades juegan a todo. Quieren todos los títulos, todas las líneas científicas...

-Esto debe tener el límite que impone el tamaño y la categoría. La excelencia internacional es un intento de poner orden. Málaga acudió a la convocatoria de una forma determinada, que no sé si es buena o mala, pero para mí es desconocida, con el turismo como base fundamental. Málaga haría mal en olvidar su realidad económica y social. Si en eso ocupa un puesto más destacado del que ostenta la UMA en su ámbito, será lógico pensar en ello. Otra cosa es como se haga, porque el turismo es un sector económico, no científico ni tecnológico. La propuesta se debió hacer de forma que no gustó o no se entendió. Habrá que repensarla, quizás tenga que haber más conversación para tomar una decisión. Yo veo que aquí vive mucha gente de Estados Unidos y sobre todo de Europa entre la que hay economistas, profesores, científicos... A los que hay que mirar. Si la universidad es capaz de hacer un plan para usar de manera adecuada a esa gente, con una colaboración sencilla, que no tiene que ser costosa sino más bien honorífica... Por ese camino quizás pueda mejorar la UMA su tan manida excelencia.

-¿Por qué áreas estratégicas debe apostar la UMA?

-No tengo una receta. Hay universidades que lo han hecho por currículum de los sectores. Esta es una manera: elaborar la propuesta en torno a los mejores, de modo que se evalúe a los más competitivos. Si no, corremos el riesgo de que la respuesta sea mala, además de incomprendida.

-Hay proyectos de biomedicina sobre la mesa: el Bionand en Málaga, el Genio en Granada o el Cabimer en Sevilla. ¿Qué le parece esta planificación?

-Son polos de incentivación, sin lugar a dudas. En Málaga se ha planteado en Bionand. Ahí se concentrarán investigadores, con medios superiores a los demás y si funciona muy bien y se seleccionan muy bien serán promotores de conocimiento. Es un deseo de evitar el café para todos. El problema es que el grupo que no se ve reflejado en esa opción minoritaria dice y de lo mío qué. Y el grupo se queda en su hospital o en su facultad preguntándose por qué no tiene derecho a participar en esos beneficios si su currículum es tan bueno como el de otros.

-Pero, ¿qué opinión le merece?

-Es que no sé muy bien en qué se está pensando. Sé, por ejemplo, cómo se hizo el Cabimer en torno a la figura de Bernat Soria y la medicina regenerativa y luego, como no se podía llenar el edificio tuvieron que abrirlo a la biología molecular. Si se hace así el Bionand es probable que no tenga nada que ver con la idea inicial. Es un riesgo que se corre. Cuando en 2000 me encargaron dirigir el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo lo primero que pensamos fue en el tópico a desarrollar. Optamos por la biología del desarrollo, una de las áreas más competitivas y que más ha crecido en los últimos 40 años, hicimos una lista de unos 20 investigadores con cinco años de experiencia en el extranjero interesados en volver. Trajimos cinco grupos y junto a los tres que había en Sevilla se elaboró un plan. Han pasado 10 años y son 180 investigadores. Esa es mi experiencia. No se inventó algo inalcanzable y no se llenó para poder reconducirlo si nos equivocábamos.

-El presidente Griñán ha anunciado otro centro de investigación biomédica vinculado al futuro 'megahospital'.

-Podría ser un centro interesante, ahora bien, ¿cuánto le falta? Primero tienen que ponerse de acuerdo. Supongamos que hay acuerdo, ahora a quién te llevas allí. ¿A los investigadores que están en los servicios de los hospitales? Pero ¿cómo, si tienen que servir en sus hospitales hasta que se construya el nuevo? Es un proyecto difícil de implementar a corto plazo. Con todos de acuerdo se necesitan no menos de 10 años para que sea una realidad.

-Decía que llegó aquí empujado por el dinamismo de esta ciudad. ¿Lo conserva?

-Sí. Tiene los problemas del crecimiento rápido, el asunto urbanístico ha sido desastroso, pero es una ciudad dinámica, que corre con gran parte de la economía de Andalucía, donde se vive extraordinariamente bien, aunque necesita resolver algunos problemas seculares como el saneamiento. Necesita un tren de cercanías de Nerja a Estepona. También hay que solucionar el desencuentro entre el Ayuntamiento y la Junta.

-¿Cómo observa este enfrentamiento político?

-Aquí tenemos al PP que lleva años mandando y ve que va a seguir y el PSOE que hace lo que hace pensando en cómo cambiar eso... Es un desencuentro que sólo perjudica a Málaga. Yo, lo cierto, es que veo a Griñán más dispuesto, con más conciencia de que Málaga necesita más encuentro. Vistos por separado el presidente y el alcalde son dos personas que han vivido la función pública con plenitud, son de los que uno nunca desconfía, con una honradez a prueba de bomba... A ver si tras las elecciones se entra en una dinámica menos agresiva.

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