La puerta del centro al mar

  • La calle surgió en el siglo XVI y se convirtió en centro neurálgico de la actividad portuaria de la época por su cercanía al mar, algo que fue cambiando por las aportaciones del Guadalmedina

Puerta del Mar debe su nombre a que en la misma estaba situada una de las entradas al recinto amurallado de la ciudad desde la época medieval. Como su propio nombre indica, la puerta se abría sobre la playa y era utilizada por los que llegaban a la ciudad en barco. A este mismo arenal daban las atarazanas o astilleros malagueños, y frente a la Puerta del Mar se edificó en el siglo XVI la manzana de casas conocida como Isla de Arriarán, citada incluso por Miguel de Cervantes en El Quijote como uno de los centros más importantes de la picaresca en España.

El alejamiento del mar debido a las aportaciones de tierra del río Guadalmedina hizo disminuir progresivamente ese ambiente portuario. Aún así, hasta principios del siglo XIX en esta zona estuvieron situadas la aduana, muchos almacenes y varios mesones relacionados con el continuo tráfico marítimo, lo que la convirtió en un punto de reunión de los marineros de los barcos anclados en la ensenada y de los trabajadores portuarios.

Según el historiador Víctor Heredia, en el siglo XVI junto a la puerta, que estaba situada a la altura de la actual calle Alarcón Luján, se levantó una capilla. "Los cristianos reedificaron la puerta, que estaba flanqueada por dos torres, y la dotaron de una campana para avisar de los peligros y reunir a los vecinos", aseguró.

El mencionado alejamiento del mar y la cada vez menor amenaza de ataques de los piratas norteafricanos hizo que en el arenal que había delante de la puerta se levantasen casas y tiendas que fueron dando forma a la futura calle. Cuando se produjo el terremoto de 1755 la campana de la puerta, llamada popularmente de Espantaperros, dio aviso ante el temor de que se produjera una ola gigante que llegara sobre la ciudad, señaló el experto.

Entre finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX la calle adquirió sus proporciones actuales, sobre todo con la demolición de la puerta y la construcción de los edificios que hacen las esquinas con la Alameda Principal y que forman el pasaje de Larios, promovido por esta familia en un solar municipal que permanecía vacío.

Uno de los capítulos más negros que sufrió la calle fue el 24 de septiembre de 1907 tras la famosa riada del río Guadalmedina que arrasó el casco urbano sin que hubiese llovido sobre la ciudad. El agua alcanzó en algunos puntos una altura de cinco metros y provocó enormes daños materiales y más de 20 víctimas mortales. Las calles permanecieron cubiertas de lodo durante semanas y se tardó más de dos meses en limpiar toda la suciedad acumulada.

La actual perspectiva de esta calle desde la Alameda ofrece una peculiar y modesta versión de un skyline local, con los perfiles de la torre de la parroquia de San Juan, el cupulín acampanado del edificio de La Campana y el torreón poligonal del edificio del antiguo Banco de Málaga, que ocupa la esquina con Atarazanas, en el lugar donde tuvo su sede uno de los más importantes periódicos malagueños: La Unión Mercantil.

La calle Puerta del Mar ha experimentado una transformación urbana en las últimas décadas, sobre todo, tras la última remodelación que le otorgó un carácter peatonal y unificó su pavimento con el de la plaza de Félix Sáenz. Aún así, sigue siendo la puerta del centro.

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