Un rastreo que va de la familia a las antípodas

  • El descenso del número de hijos dificulta hallar un donante en el núcleo familiar

Las patologías que se tratan con trasplantes de médula ósea comprometen la supervivencia del enfermo. De ahí que los hematólogos hagan un rastreo que en muchos casos llega a ser mundial para hallar un donante compatible que le salve la vida. De los 89 trasplantes de médula ósea realizados el año pasado en el Hospital Carlos Haya, en 50 de ellos la solución estaba en el mismo enfermo (trasplante autólogo) que fue tratado con sus propias células madre.

Pero en 39 pacientes, el tratamiento se hizo a partir de una donación (trasplante alogénico). En 21 casos ésta procedía de un hermano y en 18, de un donante no emparentado. Es decir que el tratamiento se busca en la familia o en el mundo, si hace falta. Las donaciones que no proceden del núcleo familiar pueden llegar de las antípodas. Siempre el criterio que utilizan los hematólogos es el de la compatibilidad para tratar de garantizar al máximo el éxito del trasplante. La búsqueda se inicia en cuanto el paciente llega a Hematología. El primer rastreo se hace dentro de la familia. Los estudios para comprobar si hay un donante compatible dentro del grupo familiar duran en torno a una semana. En la mitad de los casos (21) aquí se halla la solución. Un hermano es el donante compatible que se necesita para salvarle la vida.

Pero el descenso del número de hijos de los últimos años, ha reducido la posibilidades de hallar un donante compatible dentro de la familia. Sin embargo, esta desventaja se ha compensado con el incremento de los donantes que existen a nivel mundial en bancos especializados que se agrupan en una red internacional llamada Redmo (Registro de Donantes de Médula Ósea).

"La familia baja como fuente de donación, pero el mundo sube", resume la jefa de Hematología del Hospital Carlos Haya, Ana Isabel Heiniger.

Cuando la familia falla porque no hay un donante compatible -un resultado que se conoce a la semana de que el enfermo llega a Hematología-, se inicia un rastreo mundial. No hay fronteras. El único límite es la compatibilidad. Si hace falta se traen las células madre del otro extremo del mundo. Aunque Heiniger precisa que en la mayoría de los trasplantes que se hacen en Málaga, las donaciones proceden de Alemania.

La búsqueda mundial se hace a través de Redmo y tarda casi un mes. Las células madre de donantes no emparentados que llegan desde otra parte del mundo representan casi la mitad de las soluciones terapéuticas (18) para los pacientes tratados en el Carlos Haya.

Un total de 156 profesionales de este centro sanitario -los que componen la Unidad de Gestión Clínica de Hematología- trabajan para que estos enfermos salven sus vidas. Quién sabe cuántos más de la red Redmo intervienen en la curación de un paciente malagueño... Igual que otros profesionales de Andalucía -entre ellos los del Centro Regional de Transfusión Sanguínea- involucrados en la donación de médula ósea, sangre periférica o de cordón umbilical hacen posible con su esfuerzo diario la salvación de un enfermo en Israel, Estados Unidos, Australia, Argentina o en cualquier otro país. La Medicina ya no tiene fronteras cuando se trata de salvar una vida.

La Unidad de Hematología del Carlos Haya fue acreditada en 2009 como referente nacional para hacer trasplantes pediátricos de médula ósea con células madre de donante (alogénicos). Fue un espaldarazo a años de trabajo. En 2010, los profesionales fueron reconocidos con el premio del Día de Andalucía. Segundo reconocimiento. Y es que desde 1990 han salvado ya nada menos que 886 vidas.

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