La revitalización urbana es el aspecto peor valorado por los malagueños

  • La Fundación Ciedes asegura que la sociedad ve con buenos ojos los nuevos museos o el uso ciudadano del puerto

La Fundación Ciedes, presidida por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y formada por las principales instituciones de la capital, celebró ayer la asamblea general de su segundo plan estratégico con un doble objetivo: saber qué se ha hecho bien y mal hasta ahora y, en segundo lugar, definir qué líneas hay que seguir para que Málaga crezca de cara al año 2020.

En el primer aspecto se habían marcado la cultura, el litoral, el conocimiento y la revitalización urbana como los cuatro grandes parámetros sobre los que trabajar. María del Carmen García, directora gerente de Ciedes, apuntó ayer que el elemento peor valorado por la sociedad -en diversos encuentros en los que han participado 500 personas- es el de la revitalización urbana y, en este sentido, señaló que hay que focalizar las actuaciones en las infraestructuras ya iniciadas y optimizar las existentes. Achacan esa peor valoración a los años de crisis económica y a la alta tasa de paro.

Sí han tenido una respuesta positiva, según los gestores de Ciedes, la ampliación de la oferta museística, la apertura de los muelles 1 y 2 del puerto para uso ciudadano, el auge turístico de la capital, la mejora de las playas o del aeropuerto de Málaga. Se considera necesario avanzar más en el emprendimiento y la innovación.

De cara a 2020 la Unión Europea va a priorizar sus inversiones en proyectos relacionados con el I+D, la eficiencia energética, la educación y la lucha contra la exclusión social. Málaga quiere optar a esos recursos y redirigirá el barco en esas líneas. De la Torre comentó que la capital va a trabajar con la "cuádruple hélice de la innovación", es decir, con la unión entre la Administración, los empresarios, la universidad y la sociedad civil para "conseguir una ciudad líder en innovación", pero no concretó nada más.

En Ciedes trabajan habitualmente sobre líneas muy generales y se mantiene la tónica en la estrategia hacia 2020. Se habla, por ejemplo, de que sea una Málaga innovadora, una "metrópoli aeroportuaria", "capital internacional de la cultura", una "ciudad educadora y formadora", "diversa", "solidaria que reduce la pobreza", "creativa" o "eficiente e hipocarbónica". También que la capital debe ser la "puerta de Europa en el Mediterráneo". Como propuesta más tangible se vuelve a hablar de la integración del Guadalmedina, pero es un tema recurrente en el que, tras muchas décadas, no se ha encontrado una solución.

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