Málaga

El riesgo de las importaciones

  • Los productos agrícolas procedentes del extranjero son los principales causantes de la introducción de plagas en los cultivos españoles, con resultados devastadores en la producción de frutas y hortalizas

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En un negocio que se encuentra a la intemperie, las adversidades se multiplican de forma exponencial. Los agricultores han aprendido a proteger sus cosechas de las posibles plagas de nuestro entorno, pero se encuentran indefensos ante las plagas que acompañan a las frutas y hortalizas que se importan, una práctica que, según Benjamín Faulí, técnico de Frutas y Hortalizas de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) de Málaga, "hace 15 años no era muy común" y que, además, se ve maximizada por "las importaciones de contrabando y las procedentes de Sudamérica y Sudáfrica, ahora habituales, donde el control no es tan estricto".

Cuando uno de esos bichitos se asienta en nuestro territorio, los estragos son tremendos. La última plaga que acaba de aterrizar en España lleva la firma de un nuevo cotonet, planococcus citri, una especie de cochinilla que trae de cabeza los citricultores valencianos. Se calcula que para erradicarla habrá que gastar más de dos millones de euros en medidas fitosanitarias. Sin embargo, como apuntó Faulí "el problema no es por dónde entra, sino la velocidad con la que se propaga". La tuta absoluta, que llegó a Castellón en 2006, "tiene a toda España colonizada" y, sólo en la provincia, puso en jaque al sector del tomate con pérdidas de 18 millones de euros en 2009, un 27% de la facturación con respecto al año anterior.

El ácaro cristalino, oligonychus perseae, por su parte, se introdujo en Málaga en 2004 procedente de California y muy pronto se propagó por las plantaciones de aguacate de la Axarquía, hasta extenderse por las 8.000 hectáreas de cultivo de la provincia. Se trata de un arácnido que se asienta en las hojas del árbol, absorbiendo la savia que necesita para su crecimiento. Este ácaro no llega a matar al árbol pero sí lo debilita hasta tal punto que la producción de aguacate descendió un 30%.

Málaga es una de las áreas españolas con mayor riesgo de entrada de plagas foráneas. Del año 89 al 93, cuatro especies diferentes de parásitos se introdujeron en España a través de la provincia. Una circunstancia que Faulí tacha de "curiosa". No obstante, subrayó que "no se trata de que haya menos control. Los vientos procedentes de África o una partida en cuarentena que se haya escapado" son suficientes para iniciar el azote. Un ejemplo claro se encuentra en el minador de hojas de cítricos, phyllocnistis citrella, que llegó en 1993 desde Estepona "con toda probabilidad, desde Marruecos", ya que "las zonas limítrofes son las más proclives a tener problemas, por lo que precisan más control", apuntó.

Para ello, Asaja Málaga demanda que se cree un fondo, a nivel nacional o comunitario, para investigar y prevenir la entrada de plagas. Este fondo, sostiene Faulí, "debería alimentarse de los ingresos derivados de las importaciones, al menos, en alguna medida", ya que "son realmente las portadoras del riesgo". La idea de crear este fondo surge tras conocer el modelo que se acaba de implantar en Estados Unidos, para hacer frente a la amenaza más reciente y peligrosa que acecha a los cítricos de California, conocida como dragón amarillo y sin remedio hasta la fecha.

Según el técnico, este fondo "sería una buena base de financiación para mejorar los sistemas de control y de detección de dichas plagas", que actualmente se examinan a través de las diferentes Comunidades Autónomas, con sistemas de control de mercancías en los puertos de entrada. No obstante, Faulí aseguró que "no estamos exentos de riesgos de introducción de plagas foráneas", ya que son 37 las enfermedades de cuarentena existentes, es decir, que no han llegado aún a España pero que tienen un alto riesgo de entrada y aclimatación; siendo los sectores más sensibles los cítricos, las hortalizas y los tropicales -especialmente, aguacates y mangos--, con un total de 33.000 hectáreas en la provincia, que facturaron en 2009 más de 300 millones de euros.

No obstante, Faulí asegura que "no es suficiente la loable actuación española, ya que la mayoría de las importaciones europeas no entran por España", por lo que ya en noviembre Asaja exigió un mayor control, incremento de inspectores y una armonización de las inspecciones en todos los puertos europeos. Ya que, como demuestran los datos del Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino (MARM), "las detecciones no hacen más que aumentar año tras año". Así, el técnico de Asaja aseveró que "se debe crear un protocolo de actuación que sirva para el futuro y podamos estar preparados para lo que se nos venga encima".

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