Las sombras de Colinas del Limonar

  • Expertos en materia medioambiental alertan del riesgo que presentan, en este momento, estas obras de urbanización ante la posibilidad de que se produzca una lluvia de entre 20 y 25 litros por metro cuadrado

El lento caminar de la urbanización de Colinas del Limonar, que previsiblemente acabará por convertirse en la más cara en la historia de Málaga capital, sigue marcada por las sombras. Al evidente retraso que acumulan los trabajos de ejecución, se suma el riesgo de inundación que, según algunos expertos, genera el gigantesco desmonte hecho en estos suelos, con un movimiento de 3,1 millones de toneladas de tierra, ante la posibilidad de que se produzcan lluvias fuertes en esta época del año.

"Una lluvia de unos 20 ó 25 litros por metro cuadrado puede ocasionar un problema serio en esta zona", sentencia José Damián Ruiz Sinoga, profesor de Geografía Física de la Universidad de Málaga, quien es taxativo al afirmar: "Si esta situación se da en estos meses, mientras continúan los trabajos de movimiento de tierra, estamos en situación de riesgo muy alto".

La de Ruiz Sinoga es una de las voces autorizadas que en los últimos años ha puesto el acento en las posibles consecuencias de esta intervención. Sin querer ser alarmista, sí es claro. "Cuando hablamos de riesgo hablamos de que las precipitaciones que caigan pueden remover el material que hay en la zona, pero eso se dejará notar en la parte baja del cauce, que es la que pasa por la zona urbana. El riesgo es que tapone algunas tuberías y los puentes que hay en la parte final. El riesgo es para la población, para las infraestructuras, porque no es la primera vez que este arroyo se desborda, es un clásico de las inundaciones malagueñas", precisa.

En esta misma línea, José Ángel Cabrera, miembro y vocal de la Academia Malagueña de las Ciencias, insistió en que la época actual, dada la situación del sector, "es de riesgo", puesto que de caer lluvia "con la agresividad que suele hacerlo en la ciudad, se pueden producir aterramientos", que incidan sobre la parte baja de los cauces. No obstante, como mantiene Ruiz Sinoga, Cabrera consideró que una vez ejecutada la urbanización el riesgo será mínimo.

Dos son los arroyos sobre los que la obra de Colinas del Limonar, ahora en manos de Noriega, ha actuado: el Toquero y el Mayorazgo. La acción ha sido tal que ha conllevado el embovedamiento parcial de sus cauces, todo ello con la autorización preceptiva de la entonces Confederación Hidrográfica del Sur (CHS). Las tareas de entubamiento comenzaron a principios de 2007 y fueron motivo de crítica del entonces delegado de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Ignacio Trillo. Éste, en un mensaje semejante al de Ruiz Sinoga, subrayó el riesgo de efectuar esta infraestructura justamente en un época del año, los meses de invierno, con más opciones de que se registrasen lluvias fuertes. "Se está poniendo a mucha gente en situación de riesgo", llegó a decir Trillo.

Más allá de los aspectos hídricos, el profesor de la UMA, que visitó junto a este periódico la zona en obras, pone sobre el tapete otra cuestión, la relativa a la transformación del paisaje que trae consigo esta actuación. A este respecto, fue igualmente contundente al no entender que se haya permitido la eliminación de los montes antes existentes (como bien se puede apreciar en las imágenes). "Aquí nos faltan montes. La solución para resolver los problemas de erosión y escorrentía no puede ser la de quitar montes", aseveró.

El proyecto de Colinas del Limonar ha sido objeto en los últimos meses de varios cambios, dadas las dudas geotécnicas existentes en algunas de las parcelas sobre las que se preveía levantar viviendas unifamiliares. En el diseño se contempla destinar, de los 617.000 metros cuadrados del sector, unos 200.000 a zonas verdes.

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