La tardanza del SAS en rehabilitar a pacientes complica su recuperación

  • Fisioterapeutas, médicos y mutuas denuncian que las listas de espera deterioran la salud, la estabilidad emocional y hasta la economía doméstica de los pacientes tras sufrir una lesión o una operación

Un chascarrillo popular dice que lo que no se usa se atrofia. La frase se lanza siempre con connotaciones sexuales y con la intención de causar gracia. Pero la afirmación no es ningún chiste. Lo saben los cientos de pacientes que esperan rehabilitación en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) tras haber sufrido una lesión o una operación.

Médicos, fisioterapeutas y mutuas coinciden en que las demoras que se registran en la actualidad en el sistema público dificultan la recuperación de los pacientes. "Una atención tardía complica la patología porque el problema se cronifica, hay más posibilidad de complicaciones y el enfermo necesita más tratamiento", resume Mariano Barea, vocal del Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía. Según este profesional, los pacientes que más rápido llegan a rehabilitación en el SAS suelen tardar unas tres semanas "y eso es una barbaridad". Como ejemplo, pone un simple esguince de tobillo, una lesión muy común, "que no es mortal", pero que si no se trata a tiempo puede complicarse.

Hay otros profesionales aún más críticos con las tardanzas del SAS. Un trabajador denunciaba que hay pacientes con intervenciones que requieren una rehabilitación inmediata y que sin embargo tardan casi cuatro meses en llegar a fisioterapia. "Una demora así complica la recuperación porque no es lo mismo que el paciente reciba rehabilitación desde el primer momento, a que la empiece cuando ya ha cicatrizado; a veces es irrecuperable", apuntó. Este profesional aseguró incluso que en algunas ocasiones esa cicatrización por falta de movilidad obliga a hacer una segunda operación. "Y aunque esta nueva intervención es ya menor, el pronóstico empeora porque es una segunda operación", abundó.

Los profesionales denunciaron además que hay patologías -como lumbalgias o problemas cervicales- que ni siquiera se derivan a rehabilitación por falta de recursos. Pero insistieron en que aunque sean casos banales, si no reciben tratamiento a la larga deterioran la salud del paciente.

Los trabajadores consultados reconocieron el esfuerzo del SAS en los últimos años por incrementar sus recursos. No obstante, apuntaron que siguen faltando salas de fisioterapia y fisioterapeutas.

La cadena que además debe seguir un paciente antes de llegar a rehabilitación no contribuye a acortar los tiempos: el facultativo de cabecera deriva al traumatólogo, éste al médico rehabilitador y este profesional, al fisioterapeuta. El proceso puede tardar entre tres y seis meses. En una mutua, el retraso es, como mucho, de una semana. "Tanta burocracia [en el SAS] demora el acceso a la rehabilitación", se queja Juan Antonio Armenta, vocal del Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía.

Hay otra vía para llegar a rehabilitación: directamente desde un hospital. Son los pacientes ingresados por una lesión o una operación. Los enfermos con problemas traumatológicos son la mayoría, pero no todos. Por ejemplo, los pacientes con isquemia cerebral o con determinados trastornos neurológicos también necesitan rehabilitación. Generalmente, estos enfermos inician los ejercicios en las salas de fisioterapia del propio hospital. "Pero después del alta no siempre hay una continuidad en el tratamiento. Un paciente con una isquemia cerebral no debe esperar; sin embargo, a veces tarda semanas en llegar a rehabilitación", protesta Armenta.

Los profesionales consultados coinciden en que las demoras no sólo deterioran la salud física del paciente, sino también su estabilidad emocional. Algunos añaden que se resiente "hasta el bolsillo". Y es que los enfermos que a causa de una lesión o una operación deben darse de baja pierden un pellizco de sus ingresos que varía según los pluses que perciban, pero que puede oscilar entre los 70 y los 400 euros mensuales.

Desde las mutuas también se critican las esperas del SAS. Cuando un trabajador se da de baja, estas entidades colaboradoras de la Seguridad Social le pagan el sueldo y el SAS le da la rehabilitación. Con frecuencia, hay trabajadores de baja y cruzados de brazos sin hacer rehabilitación debido a las listas de espera. Cuanto más tarde el paciente en llegar a una sala de fisioterapia, más se demora su recuperación, más tarda su alta y más le cuesta la broma a la mutua. "Las listas de espera nos alargan las bajas y nos cuestan dinero. El SAS deja la luz encendida, total el recibo lo pagamos nosotros", ironizaba el responsable de una de estas entidades. Las mutuas suelen ofrecer rehabilitación a estos trabajadores para acelerar su recuperación y, por tanto, su vuelta al tajo. Pero a veces surge la picaresca: hay enfermos que la rechazan porque saben que en el SAS tardarán más en llamarles para hacer rehabilitación y podrán alargar la baja. "En síntesis -lamentó- las tardanzas del SAS le cuesta dinero a la mutua y a la empresa; y al trabajador, la salud".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios