El modelo turístico 'todo incluido' le abre el apetito a la Costa del Sol

  • La multinacional Ikos acaba de anunciar un gran proyecto en Estepona que se suma a los ya existentes de Holiday World y Riu, cuyas ocupaciones son muy altas

El modelo turístico de alojamiento todo incluido -el de la pulsera- es famoso en el Caribe o Turquía, pero no ha tenido tradicionalmente un especial predicamento en la Costa del Sol porque muchos hoteleros defienden que este destino ofrece un paquete de seguridad, ocio y restauración que permite que los turistas no tengan que quedarse dentro del hotel durante su estancia. Sin embargo, la demanda es la que dicta sentencia y los dos únicos complejos de este tipo existentes en la costa malagueña están a rebosar, por lo que sí hay claramente una opción de mercado. Tanta que la multinacional Ikos ha anunciado esta semana que invertirá 150 millones de euros en la compra y reforma del hotel Costa del Sol Princess en Estepona para crear un gran resort todo incluido con 400 habitaciones, ocho restaurantes, instalaciones deportivas o 4.000 metros cuadrados de piscinas que contará con una plantilla de 650 trabajadores cuando se inaugure en mayo de 2020.

"Estamos entusiasmados con la transformación de la propiedad actual en lo que será un resort de lujo de primer nivel, contribuyendo a la exitosa historia de Ikos Resorts y al desarrollo del área de Estepona como destino premium", aseguró Luis Herault, consejero delegado de Ikos Iberia. Este proyecto es el primero de Ikos fuera de Grecia, donde ya posee otros dos grandes complejos en Halkididi, prevé abrir otro en mayo en Corfú y un cuarto en Cos en 2019.

Tenemos 3.500 camas y un 93% de ocupación. ¿Quién dice que no hacemos falta?

El hotel todo incluido de Ikos tendrá que competir con los dos complejos de esta tipología que ya operan en la Costa del Sol. El más importante es el Holiday World, un proyecto que nació en 2004 de manos de la familia Peñarroya y que en estos momentos cuenta con cuatro hoteles, un club de playa con un parque acuático formado por 10 piscinas temáticas al aire libre, 27 zonas de restauración entre restaurantes y bares, diez escenarios internos y externos para animación y una plantilla de 700 empleados directos en temporada alta que alcanza el millar si se le suman los trabajadores indirectos. "Tenemos 3.500 camas y prevemos una ocupación del 93% entre marzo y noviembre por lo que ¿quién dice que no hacen falta hoteles todo incluido?", se pregunta María Francisca Peñarroya, directora general de la cadena y consejera delegada de Grupo Peñarroya, quien se congratula del interés que empieza a mostrar el sector por esta fórmula porque "cuando llegamos hace 14 años nos tachaban prácticamente de ser delincuentes turísticos".

"El todo incluido no es dar de comer y beber, sino un concepto que ha ido creciendo a escala mundial. Suele estar orientado a familias medianas o grandes que necesitan tener claro qué les va a costar sus vacaciones y que buscan servicios especiales", narra Peñarroya, resaltando a su vez que "hay turistas que solo van a hoteles todo incluido y si no lo hay van a otros destinos".

La directora general de Holiday World afirma que "los hoteles tradicionales no han perdido ocupación por nuestra llegada sino que hemos complementado la oferta" y detalla que el 80% de sus clientes son internacionales, especialmente británicos, belgas, holandeses o franceses. Holiday World tiene acuerdos con varios touroperadores que le garantizan altos niveles de ocupación todo el año pues, si bien en sus inicios fue un complejo de temporada, ahora están abiertos los 12 meses del año apostando por el turismo de congresos, deportivo o de salud. Peñarroya asegura que la competencia futura de Ikos no solo no le preocupa sino que les hará más fuertes. "No saben los de Ikos lo que les espera porque la competencia nos hace ponernos más las pilas", resalta, aunque entiende que ambos complejos "son complementarios porque Estepona y Benalmádena no compiten entre sí".

El otro gran complejo todo incluido en Málaga es el Riu Costa del Sol. La multinacional española ha apostado por este segmento en Málaga ya que acaba de invertir 25 millones de euros en la unión y reforma de los hoteles Riu Belplaya y Riu Costa Lago. Se inició la obra en noviembre de 2016 y fue reinaugurado el 28 de abril de 2017 con 596 habitaciones y 1.232 camas, así como tres restaurantes, seis bares, cinco piscinas o un parque acuático. Fuentes de la cadena explican a este diario que tienen una ocupación que oscila entre el 80 y el 100% en función de la temporada y que sus clientes proceden mayoritariamente de Reino Unido, Alemania o España. "El objetivo de la reforma fue mejorar la calidad y modernizar nuestra oferta en un destino maduro como es Torremolinos. Queremos atraer a más familias a este destino y la oferta de todo incluido se ha demostrado una muy buena opción para este tipo de clientes ya que les permite controlar sus gastos, disfrutar de sus vacaciones sin preocupaciones y tener una amplia oferta gastronómica y de entretenimiento. Esto no significa que el cliente no salga a disfrutar de la oferta del destino. Nuestros clientes salen a conocer, pasear y consumir también en los alrededores del hotel", afirman desde Riu.

Luis Callejón, presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos), señala que "la Costa del Sol debe tener toda la tipología de oferta del mercado si queremos ser un destino competitivo y entre ella figura la de todo incluido", si bien añade que "es una fórmula poco demandada en comparación con Baleares o Canarias". Otras fuentes turísticas consultadas por este diario son más críticas y opinan que "este tipo de hoteles no tienen sentido en la Costa del Sol porque la gente no se quiere poner la pulsera y estar encarcelada en un hotel", aunque esas mismas fuentes también reconocen que "el turista que viene a un todo incluido en Málaga a lo mejor no vendría a este destino si no lo hubiera" y consideran que, en definitiva, "son establecimientos que suman y que no afectan al modelo tradicional hotelero de la Costa del Sol si son dos o tres, aunque si se extendiera sí podría ser algo más preocupante".

Nadie sabe qué ocurrirá en el futuro pero la inversión de Ikos puede ser un fuerte reclamo internacional. Peñarroya lleva varios años ultimando los permisos para construir otro hotel en su complejo, llamado Venecia, que supondrá una inversión de unos 200 millones de euros porque, además de tener canales y góndolas como la ciudad italiana, contará con instalaciones deportivas, entre otras infraestructuras. Riu acaba de desembolsar una fuerte cantidad... El todo incluido empieza a tomar color en la Costa del Sol.

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