Los universitarios beben la mitad que sus padres pese a que el 23% se emborracha

  • Los estudiantes de Ciencias de la Salud, los que menos alcohol y tabaco consumen por su mejor conocimiento de los efectos

Los universitarios beben muchísimo menos alcohol que sus padres, lo que no es óbice para casi el 60% de los encuestados en 2009 en un estudio sobre drogas en la población de la UMA confesara que había participado en un botellón en el último mes y el 23% reconociera que en los 30 días anteriores se había emborrachado o al menos sentido indispuesto. El estudio, realizado por la Universidad con financiación de la Junta de Andalucía, desvela que los estudiantes consumen la mitad de alcohol que sus padres, pero pese a todo el 70% lo había hecho en el mes previo al sondeo. Este consumo se considera intensivo o problemático en el 4,7% de los casos, porque se trata de estudiantes que beben todos los días, aunque este porcentaje en el caso de los progenitores se eleva hasta el 7,4%.

También se consideran problemáticos los hábitos de otro 19% de chicos que aún no recurriendo al alcohol a diario, en el último mes había tomado cinco o más copas en una misma ocasión o en el intervalo de dos horas. En el grupo de bebedores habituales se aprecian diferencias significativas por sexos. Apenas el 3% de las mujeres toman alcohol diariamente, mientras que sí lo hacen el 8,6% de los hombres. Esta singularidad por sexos se traduce también en niveles de consumo notablemente bajos entre los estudiantes de ciencias de la salud, que es la rama de conocimiento más femenizada. Sólo el 2% de los hombres de esta titulación consumen alcohol todos los días, 6,6 puntos menos que el resto de la población universitaria, mientras que el porcentaje de mujeres cae directamente a cero. En consecuencia son también los que participan menos del fenómeno del botellón.

El profesor Javier Barón, que ha formado parte del equipo de investigación que ha elaborado el estudio, subrayó ayer que el menor consumo de alcohol en ciencias de la salud se explica por la mayor formación que tienen estos estudiantes, de ahí que sean también los que significativamente fuman menos. El 11% de los universitarios son fumadores que consumen una media diaria de nueve cigarrillos, sin embargo, esta proporción cae el 4,6% en el caso de los alumnos de carreras sanitarias y al 7,2% de los matriculados en titulaciones técnicas. En el extremo contrario figuran los seguidores de los estudios socio jurídicos que fuman en algo más del 16% de los casos.

Respecto a las drogas ilegales, Barón también precisó ayer que la prevalencia en el ámbito universitario de drogas como la cocaína o el cannabis se reduce a la mitad al compararse con el resto de la población. Sin embargo, más de un tercio de los estudiantes admiten que consumen cannabis "alguna vez" y que el 50% lo había hecho una o dos veces durante el último mes. En el caso de la cocaína, el 5,3% de los alumnos afirmaron haberla tomado alguna vez, aunque en los últimos 30 días sólo lo habían hecho el 0,8%.

Prácticamente en todos los casos los hombres son más proclives a tomar este tipo de sustancias con diferencias de hasta cuatro puntos respecto a las mujeres en el caso del alcohol o el cannabis, sin embargo, se da la circunstancia de que el tabaco tiene algunos adeptos más entre el público femenino. El porcentaje de fumadoras universitarias es el 11,4%, frente al 10,7% de fumadores. El informe sobre las drogas en la población universitaria, presentado ayer por la vicerrectora de Bienestar Social, Teresa Prieto, y la delegada de Igualdad de la Junta, Amparo Bilbao, se ha realizado a partir de sondeos entre 1.121 alumnos de primero, tercero y quinto curso de la UMA.

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