"Si se hubiese urbanizado a cien metros del mar, Málaga sería el paraíso terrenal"

  • El aún responsable de Costas critica los efectos del urbanismo sobre el litoral de la provincia y destaca el trabajo del Gobierno por frenar esta situación mediante el deslinde de los 160 kilómetros de costa

Juan Carlos Fernández Rañada está a punto de abandonar su despacho en la sede de la Demarcación de Costas de Málaga. Tras cuatro años al frente de este departamento, va a asumir nuevas responsabilidades en el Ayuntamiento de Marbella, donde será coordinador general de Urbanismo. Durante la entrevista concedida a este periódico, repasa su gestión como jefe de Costas y admite tener una espina clavada con la regeneración de los Baños del Carmen.

-¿Qué balance hace de su gestión al frente de la Demarcación de costas en Málaga?

-Creo que el balance es bueno, porque hay un abismo entre lo que hay ahora y lo que había cuando me incorporé al cargo, en 2003. En ese momento, había dos proyectos para realizar y ahora dejamos en licitación o adjudicación obras por valor de 20 millones y en proyecto por otros 30. En este tiempo, además de adjudicar actuaciones algo más olvidadas, como la regeneración de dunas, se ha hecho una apuesta por revisar los deslindes. Al inicio de la legislatura había apenas revisados 22 de los 160 kilómetros de costa de la provincia y ya vamos por cerca de 50. El resto está avanzado, con la posibilidad de que a finales de 2008 o en el primer trimestre de 2009 pueda estar revisado.

-¿Cuál es la principal asignatura pendiente que deja?

-Me hubiese gustado terminar o tener más avanzada la regeneración de los Baños del Carmen. Hay un preacuerdo con uno de los concesionarios y falta con Nereo. Si las cosas salen bien antes de que acabe el año se podrán licitar las obras.

-Tras más de veinte años, este asunto sigue sin recibir una respuesta definitiva.

-Estaba yo en el Ministerio, en el 86-87 y se hablaba de la idea de recuperar los Baños del Carmen. Ahora estamos en la fase terminal.

-¿Tanta espera habrá merecido la pena?

-Creo que sí. Con esta actuación se logra algo importante, porque ese espacio da una sensación de cochambre. Mucha gente me para por la calle y me dice que a ver cuándo arreglo por fin los Baños del Carmen. Se ha planteado un parque que respeta buena parte de lo que existe y lo mejora, al tiempo que da continuidad al espacio. Además, el proyecto contempla la rehabilitación del edificio y la recuperación de la playa. Y a eso se une que no habrá ninguna edificación más.

-En su momento se habló de un edificio para equipamiento.

-Sí, pero no se va a hacer. Se va a mantener la pista de tenis y salvo que se llegue a un acuerdo con Astilleros Nereo para hacer un museo de la carpintería de ribera, no se hará nada. De ese modo, todo se quedará como un gran parque. Insisto en ello porque mucha gente cree que vamos a hacer otra cosa.

-Hace unos meses el Ministerio de Medio Ambiente presentó un documento en el que se hablaba de demoler construcciones en Estepona, Marbella, Málaga y Vélez.

-En casos como el Castillo, en Manilva; Mezquitilla y Lagos, o el Peñoncillo, se trata de edificaciones que datan de los años 40. En cada uno de estos núcleos el tratamiento tiene que ser singular y hay que estudiar caso a caso. Eso es lo que hemos empezado a hacer con Manilva, planteando un proyecto conjunto con el Ayuntamiento, y en Lagos y Mezquitilla.

-En este conjunto también se incluyen las casas de El Palo y Pedregalejo.

-En el caso de El Palo y Pedregalejo se están dando pasos para hacer un reajuste del deslinde, aunque antes hay que hacer una actuación en la costa. Creo que está bien enfocado, pero lleva su tiempo y hay que ser muy prudentes.

-Pero, ¿se descarta que haya demoliciones en algunas construcciones del litoral?

-Es evidente que habrá demoliciones en algunos casos. Si llegas a un acuerdo con un propietario o una barriada para compensarlos, se podrá derribar. Pero hay que hacerlo de la manera menos traumática posible, porque la gente tiene sus derechos. Oigo con mucha alegría a la gente hablar en ocasiones de las demoliciones, pero hay que respetar los derechos de las personas.

-Lo que pone en evidencia ese estudio es el efecto que tendrá el cambio climático.

-El Mediterráneo parece que tendrá menos problemas que otras zonas. Hay que tener en cuenta que la costa de Málaga tiene puntos muy bajos, como Vélez, con una extensión de 500 metros a la cota menos uno o al nivel del mar, que se verán más afectadas. Sin embargo, estas consecuencias se producirán si nosotros no hacemos algo para intentar remediarlas. La mejor defensa de la costa es tener una playa cuanto más ancha mejor.

-Todos los años los temporales de levante acaban por mermar las playas de la provincia. ¿Hay solución para esto al margen de los aportes de arena?

-La solución es combinada. Cuando aportamos arena todos los años hacemos lo que no puede hacer la naturaleza por la urbanización de los cauces de los ríos, que están esquilmados. A eso hay que sumar la necesidad de estabilizar ciertas playas mediante obras marítimas que no generen daño. Pero lo que no se puede hacer es poner un dique en cualquier sitio. Hay que trabajar con las dos cosas.

-Y ello en un momento en que los recursos empiezan a escasear.

-Es evidente la falta de canteras. Ahora vamos a actuar en la playa de La Caleta y vamos a colocar unas escolleras, pero no sé de dónde vamos a traer piedras de siete u ocho toneladas. Y falta arena. Puedo poner un dique pero luego no viene la Virgen de Fátima a traer la arena. ¿De dónde la saco? Buscamos hasta en las excavaciones de los parkings, al tiempo que el Ministerio de Medio Ambiente tramita la declaración de impacto ambiental para efectuar un posible dragado en los fondos marinos.

-¿Cuánto daño ha hecho el urbanismo al litoral malagueño?

-Ha hecho daño en muchos frentes. En una ocasión dije que el que inventó lo de la primera línea de playa había que matarlo. Si esta costa se hubiese urbanizado mejor, si se hubiese hecho a cien metros del mar, esto sería el paraíso terrenal. Pero se ha hecho lo que se ha hecho. Y casi todo, antes de la Ley de Costas. Para cuando salió esta norma, del frente marítimo sólo se salvaba un 25 por ciento. Si la hubiésemos hecho en los años 70, probablemente la parte que hubiese quedado libre sería de un 90 por ciento del litoral.

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