La vacunación al 95% de niños arrincona las patologías infantiles a niveles testimoniales

  • Los brotes en Andalucía se han registrado en población no inmunizada por causas ideológicas o de exclusión social, por lo que Salud pide que se cumpla el calendario vacunal

Hay datos que valen por mil palabras. En 1985, apenas meses más tarde de que echara a andar el Programa de Vacunación de Andalucía, se registraron en la provincia 22.338 casos de rubéola. Veinticinco años después, en 2010, solamente se notificó uno. Desde entonces no ha habido ningún caso. Las vacunas contra las patologías infecciosas típicas de la infancia funcionan y con unos niveles de cobertura del 95% de los niños, han arrinconado a niveles prácticamente testimoniales enfermedades que hace apenas tres décadas suponían un verdadero problema de salud pública.

Según las estadísticas de la Administración sanitaria, hasta los 18 meses de edad, el 95,37% de los menores han completado en Málaga su inmunización conforme al calendario vacunal. La responsable de Salud Pública de la Delegación, Yolanda González, explica que las vacunas tienen un doble efecto a la hora de prevenir esas patologías. Por un lado, la inmunización individual. Y por otro, la protección colectiva -la llamada inmunidad de rebaño-, ya que si el 95% de los niños está vacunado, los virus no pueden circular entre la población. "De esa inmunidad de rebaño se aprovechan los antivacunas. Pero si bajara el nivel de cobertura, aumentaría la circulación de gérmenes y la probabilidad de que contrajeran esas enfermedades sería mayor entre los no vacunados o los que no hubieran completado la pauta vacunal", argumenta González. En síntesis, que no puede bajarse la guardia porque los avances logrados en salud pública se perderían.

El caso del niño de Olot (Cataluña) no vacunado y que recientemente murió por difteria, ha reabierto el debate acerca de si la inmunización debe ser obligatoria. González cree que no hace falta porque los niveles de vacunación en Andalucía son altos y porque los movimientos antivacuna son muy minoritarios. Pero sí defiende la importancia de informar de manera clara a la población. A continuación apunta: "La eficacia de las vacunas no es cuestionable en ninguna de estas enfermedades". Y añade: "Las vacunas es uno de los grandes avances en salud pública que permite la prevención de muchas patologías que hace unos años suponían un serio problema de salud".

Los casos de sarampión también son un ejemplo de cómo la inmunización sistemática -gratuita contra una decena de patologías incluidas en el calendario vacunal del Servicio Andaluz de Salud (SAS)- deja a los gérmenes contra las cuerdas. En 2011 se registraron en la provincia 33 casos de sarampión -contagios que en su mayoría estuvieron relacionados con un brote que hubo en Sevilla entre población no vacunada-. En 2012 apenas se notificaron cinco casos; en 2013 sólo uno y lo mismo en 2014. La tasa también permite apreciar el descenso de la enfermedad. De 1.344,5 casos de sarampión por 100.000 habitantes en la provincia en 1986 se pasó a 230,6 en 1990 y a 2,05 en 2011.

La poliomielitis incluso está prácticamente erradicada. Desde 1989 no se registra ningún caso en la provincia. "Y eso es producto de la vacunación, porque la patología sigue existiendo en otros países del mundo", sostiene González.

Respecto al tétanos, de 2004 a 2014 apenas se han registrado tres casos; dos en 2006 y uno en 2013.

La tosferina tiene un comportamiento característico por ondas, en las que suben y bajan los casos. La provincia tuvo picos en 2000, 2011, 2013 y 2014. La razón es que ni haber pasado la patología ni haberse vacunado da inmunidad al 100%. Pero aún en el pico de la onda, la tasa es irrisoria comparando con las épocas previas a la vacunación. En 2014, por ejemplo, apenas se registraron 2,11 casos de tosferina por cada 100.000 habitantes en la provincia.

La parotiditis también se comporta con ondas epidémicas. Éstas se produjeron en 1984, 1989, 2001, 2007 y 2013. Pero como desde entonces hasta ahora la cobertura vacunal ha ido en aumento, la tasa ha ido en retroceso. Mientras en 1984 se notificaron 1.643 casos por 100.000 habitantes; en 1989 la tasa cayó a 502; en 2001 a 40, en 2007 a 8 y en 2013, a 5,41. Gérmenes en retirada gracias a la vacunación sistemática de la población infantil.

Patógenos que volverían a ganar terreno si se bajara la guardia con la inmunización. "En las enfermedades vacunables ya casi no hay años epidémicos con circulación masiva de virus", explica la responsable de Salud Pública de Málaga. Pero la inmunización puede compararse con una llave y los gérmenes, con los ladrones: en cuanto se les deja la puerta abierta, pueden entrar y hacernos daño.

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