Hundidos pero con orgullo

Hundidos pero con orgullo Hundidos pero con orgullo

Hundidos pero con orgullo

Creo que al Málaga del sábado hay que ponerle muy pocos adjetivos negativos, de hecho hasta Samu fue el reflejo de la frustración. Aunque jugadores como En- Nesyri o Iturra muestran esa rabia corriendo y sudando la camiseta hasta en la ducha, el Barcelona fue mucho toro para un equipo que no está para competir en esta categoría, lucha cada partido pero siempre con el mismo resultado, y ya son siete derrotas consecutivas. Al menos podemos decir que orgullo existe, es lo mínimo que le pide cada aficionado cuando un jugador defiende a su club.

Casi en un visto y no visto, Alba le puso un balón en la cabeza a Suárez, el móvil delantero libre de marca cruzaba ante un inmóvil Roberto. El Barcelona dominaba el balón y el partido, acorralaba tras pérdida a En-Nesyri y Rolan sacando a los centrales hasta el mediocampo, los culés recuperaban rápido y eran los dueños del choque, aunque para colmo de males en un minuto se acababa el partido: primero en una triangulación de talento encontraba Dembélé a Coutinho, que marcaba de tacón dentro del área, acto seguido Samu pagaba su impotencia con una entrada de expulsión ante Jordi Alba. Minuto 30 y los malaguistas se preparaban para una goleada. En-Nesyri luchaba en cada acción como llanero solitario, el delantero está siendo de las pocas buenas noticias que recibe el Málaga.

En el segundo tiempo cada uno cumplió su trámite, el Málaga sacó casta de Primera y luchó cada acción, de hecho, dispuso de dos ocasiones claras para, al menos, maquillar el partido. El Barcelona puso la mente en el partido de Champions y se dedicó a dosificar esfuerzos. El partido estaba visto para sentencia. El Málaga debe acabar con la dignidad que se merece la afición y empezar a planificar su retorno a la máxima categoría, ya que la Segunda es inevitable.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios