La resignación alcanza a la plantilla

Miquel, con Busquets. Miquel, con Busquets.

Miquel, con Busquets. / MARILÚ BÁEZ

Tras otra derrota, se hace complicado hablar sin repetir discurso. Mismas palabras en la plantilla, aunque con distintos matices. Luis Hernández e Ignasi Miquel hablaron en zona mixta y allí se pudo notar que la resignación empieza a alcanzar al equipo. Por la costumbre de la derrota y por querer acabar dignamente.

En esos mismos términos hablaba Luis Hernández, que explicaba que "una mala noticia es que parece que estamos actosumbrados a la derrota" y pedía competir hasta el final, pase lo que pase: "Todas las derrotas son igual de duras, ante Leganés o Barcelona. Estamos igual de jodidos o más que la semana pasada y en estas 10 jornadas vamos a salir a competir y a acabar con la mayor dignidad posible". "Estamos esperando una victoria que cambiaría nuestra dinámica y por qué no vernos más cerca y engancharnos arriba", añade, tratando de eludir el catastrofismo.

Sobre el partido, apuntaba Luis que "el equipo empezó bien, en el primer acercamiento se pusieron por delante y ya con uno menos es todo muy difícil", y aludía a la distancia con la salvación, que ya se monta en 10 puntos: "Sabíamos que algún día la diferencia se iba a incrementar si no sumábamos. Tuvimos cuatro o cinco jornadas que no sumaban los de arriba y estuvimos cerca de ganar sin hacerlo, y sabía que esto podía pasar si no ganábamos".

A Ignasi Miquel se le cuestionó por su salida del Lugo en busca de un sitio en Primera que está severamente amenazado si no ocurre algún milagro. No se arrepiente, afirma: "Al final vine aquí sabiendo que era una situación complicada, pero venía con ganas e intención de jugar en Primera. Personalmente lo que me queda es coger minutos y trabajar para que intentemos salir adelante. ¿Que es complicado? ¿Que es difícil? Nadie quiere estar en una situación así, pero son oportunidades que vienen y van y no puedes deshacer lo que has hecho".

Como hacía Antonio Benítez minutos antes, el catalán tiene los pies en el suelo y reconoce que hace falta más que suerte para salir adelante, aunque mantiene la fe: "Es complicado, no nos vamos a engañar, pero bajar los brazos no podemos, tenemos que seguir, intentar recuperarnos y el domingo otro partido que ganar". No obstante, el mismo Miquel usó la palabra. Derrota tras derrota, público y equipo acaban alicaídos. "Al final todo el mundo va a estar así, resignado. No hay otra", concluía.

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