La vida prestada

  • Los rivales se empeñan en alimentar las ilusiones del Málaga, que hoy recibe al Sevilla

  • El equipo volverá a apostar por el fútbol directo en un once con Iturra y Lacen como pivotes

Se empeñan los rivales del Málaga en mantener su respiración asistida, en sujetar esa fina cuerda que todavía le permite sentirse de Primera División. Por más que el conjunto blanquiazul pierda jornada tras jornada, sus rivales directos continúan manteniendo una franja de seguridad tan livinana que permite a los de José González suspirar por el milagro.

Aunque cada vez son menos las jornadas ligueras que faltan para echar el telón de este infame curso blanquiazul, los siete puntos que le saca el Levante y la lentitud con que se mueven Deportivo y Las Palmas generan una especie de statu quo en la zona caliente. El Betis hizo un enorme favor ganando en Valencia y dejando a los granotas muy heridos. Los de Setién y Joaquín esperan que el detalle sea devuelto en forma de derrota del Sevilla. Los verdiblancos podrían alcanzar a su eterno rival en esta jornada si se dan las circunstancias adecuadas. Ahí entra el factor Málaga.

Lo que sucede es que los blanquiazules apenas recuerdan lo que es ganar. Y más aún en su propia casa, donde llevan cuatro meses sin ser capaces de dar una alegría a su abnegada afición. Se contradicen corazón y cabeza cuando discuten sobre la quimera de permanecer entre la crema futbolística nacional. Se ve la orilla cerca y, a pesar de los chascos, no está más lejos que ayer. Luego llega la realidad y te recuerda que tienes los pies de cemento, que así es imposible salir a flote.

¿Qué razones deportivas hay para aferrarse al objetivo? Habrá quien diga que alguna vez tendrá que cambiarse el rumbo, que alguna vez tocará ganar, aunque sea por pura casualidad. Pero nada es casual en esta situación del Málaga. Está muy limitado y para este derbi lo está más aún por las lesiones de Recio y Adrián, que obligan a jugar con Iturra y Lacen, dos viejos lobos que tratan de rememorar en Martiricos glorias del pasado. De todos modos, José sólo necesita de sus centrocampistas que sean aplicados, barran errores de compañeros, taponen al contrario y no se compliquen con el balón.

En el Málaga el balón ahora mismo no es importante. Viaja en vuelo directo hacia la delantera, olvidando los raíles clásicos, desterrando cualquier idea menos primitiva, más dinámica. Guste más o menos, es la apuesta y los futbolistas blanquiazules todavían creen en ella. Aunque desde fuera se hagan otras lecturas, los jugadores sostienen que todo se debe a la mala fortuna, que todo juega en contra de ellos y que tiene que darse la victoria más pronto que tarde. Mejor así que sin alma. El optimismo no gana partidos, pero el pesimismo tampoco.

El entrenador está siendo exigente con los suyos. Charlas, críticas directas y destapadas y largas sesiones de entrenamiento y vídeos. Dirá González que los resultados no llegan pero que a él nadie le va a poder acusar de falta de trabajo. El entrenador gaditano está firmando unos números terribles al frente del Málaga. Habrá que ver qué sucede si tampoco gana los dos partidos de esta semana...

Enfrente hay un rival que no registra tampoco sus mejores números ni sensaciones. Montella llegó para solucionar problemas y le están lloviendo palos. La manita del Atlético y la cercanía del Betis tienen nervioso al entorno sevillista. Y quizás eso sea lo peor de todo, que el Málaga está teniendo la fortuna de medirse a equipos que no están al cien por cien (como el Athletic, sin ir más lejos) y no sabe pescar.

Y así se llega a este derbi, en el Día de Andalucía, pero con dos escuadras que no están para fiestas. Habrá que ver si alguno celebra algo al final del mismo o si cada uno sigue con su torpe caminar. Pero qué feo sería que el Málaga tirase otra vida prestada a la basura.

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