Las caras de la frustración

  • Sandro reapareció por sorpresa para intentar rescatar el empuje ofensivo del Málaga. Fue el más activo y quien más disparó l No encuentra portería desde diciembre.

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Las caras de la frustración

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Míchel ha hecho del aspecto anímico su caballo de batalla desde que llegó al Málaga. "Si pudiera darles algo más que calidad, centros, remates y despejes es confianza", decía el técnico blanquiazul en sala de prensa tras la derrota contra el Atlético (0-2). El mejor análisis del estado mental del equipo lo dejan los rostros, con los que se podría escribir una crónica alternativa. Como otra se podría a dedicar a un siempre impetuoso Sandro que, lejos de contagiar su buena energía, acabó siendo uno más en el carrusel de muecas dolorosas.

Es complicado ser siempre positivo en un Málaga que de 21 veces que dispara sólo prueba a Oblak en cinco. Míchel escondió sus cartas y alineó a Sandro cuando se le esperaba en Gijón para darle la libertad que había tenido habitualmente dentro de los diferentes esquemas utilizados por el Málaga. Esta vez, en el 1-3-5-2, se asoció con Keko aunque habitualmente lejos del área. El canario pasó el test físico con 90 minutos de movimiento constante para recibir, en banda o entre líneas, y para bregar en defensa tras pérdida. En esas instancias, el atacante tocó el balón en 54 ocasiones, chutó seis veces -dos a puerta, una en mano a mano con Oblak- y se encargó del balón parado con menos fortuna.

Pocos estuvieron por delante de Sandro a nivel de esfuerzo, a pesar de la lógica falta de chispa tras dos meses de lesión y esta última dolencia en los isquiotibiales durante el parón internacional. Hasta el momento sólo había tenido tres partidos desde que reapareció cuatro minutos contra el Athletic y sólo el sábado pudo disponer de 90 minutos. Sus primeros desde el 8 de enero en Vigo (3-1). Y entre molestias y readaptación, el aún pichichi malaguista no anota desde el 20 de diciembre en la nefasta noche copera en La Rosaleda frente al Córdoba (3-4) que propició la marcha de Juande Ramos.

El Málaga depende y mucho de la verticalidad del canario. Sus nueve goles llegan a base de insistencia, como muestra que Sandro es el noveno jugador que más dispara por partido de la Liga Santander (2.8 en 21 apariciones); el decimotercero en tiros totales (54) con dos lesiones de por medio. El ariete malaguista describía sentirse "mucho mejor" tras haberse "dosificado un poquito más en los entrenamientos" de la semana previa. Estará, por tanto, "disponible" y a tope para el "partido vital" que se avecina en El Molinón.

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