La ANP acusa a Israel de la muerte de Arafat y seguirá investigando

  • El Comité Ejecutivo de Al Fatah rechaza la muerte natural del líder palestino y carga contra el hospital de París que lo atendió

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) seguirá investigando la muerte de su histórico dirigente, Yaser Arafat, para descubrir la forma en la que fue envenenado, tras acusar ayer a Israel de su presunto asesinato.

"Es un compromiso con los palestinos, con la nación árabe, con Arafat y con todos los mártires", afirmó el presidente de la comisión, Taufik Tirawi, en una rueda de prensa en Ramala en la que dirigió su dedo acusador al Gobierno del por aquel entonces primer ministro israelí, Ariel Sharon.

La comisión advirtió sin embargo que aún debe investigar quién, y cómo, se realizó el envenenamiento con polonio 210, material radiactivo del que se encontraron cantidades 18 veces superiores a las normales en los restos exhumados del líder palestino.

"Nosotros, como palestinos, creemos que el único y fundamental acusado por la muerte de Yaser Arafat es Israel (...); sin embargo, la instrumentalización es un gran misterio", expresó.

El funcionario, miembro del Comité Ejecutivo de Al Fatah, rechazó la posibilidad de una muerte natural. "Los informes de Rusia y Suiza confirman las conclusiones de la investigación en curso (...) Arafat no murió de causas naturales ni por enfermedad, el polonio fue el causante", subrayó.

La rueda de prensa siguió a la publicación oficial el jueves de los resultados de las pruebas efectuadas a los restos en el Instituto de Radiofísica Aplicada (IRA) de Suiza. El director de este centro, François Bochud, dijo que éstos son "coherentes" con la sospecha de que fue asesinado. "Nuestro resultado es más coherente con un envenenamiento, pero no decimos que hemos demostrado que (Arafat) fue envenenado", declaró.

Tirawi recordó ayer que confirman los de la investigación rusa, y aseguró que "el comité seguirá buscando las verdaderas causas y las anunciará pronto al pueblo".

De las declaraciones del funcionario, que compareció con otros dos miembros del comité, se desprendió que Israel pudo valerse del entorno más próximo del entonces líder palestino para consumar el envenenamiento.

Una teoría que sustenta la que la viuda, Suha Arafat, difunde desde el año pasado y que acusa a sus allegados de haber introducido el polonio en su comida o bebida.

Israel negó tajantemente que tenga algo que ver con el suceso, y sus portavoces recordaron que en 2004 Arafat ya no representaba ninguna amenaza porque "estaba marginado" de la vida política palestina. Además, destacaron que Israel autorizó su salida a Francia para recibir tratamiento médico.

La comisión también se quejó de los procedimientos seguidos por el hospital Percy de París, donde el líder palestino estuvo internado. "¿Por qué los franceses destruyeron las muestras (de análisis, después de su fallecimiento)? ¿Por qué no realizaron una investigación de tóxicos mientras estaba en el hospital?", se preguntó Abdala Bashir, médico jefe de la comisión.

Bashir insistió en que la actuación francesa tras la muerte de Arafat, el 11 de noviembre de 2004, abre dudas a las que la comisión deberá dar respuesta, entre ellas a la de "por qué no se efectuó una autopsia".

Una alegación que causa sorpresa porque es conocido que fue la viuda la que se opuso a este procedimiento legal en medio del litigio que mantenía con dirigentes palestinos por el control de unas cuentas bancarias, que estaban a nombre de Arafat pero contenían dinero del pueblo palestino.

Bashir lamentó que Francia no haya entregado aún los resultados de sus pesquisas, como hicieron los científicos suizos y rusos.

El ministro palestino de Justicia, Ali Muhana, miembro de la comisión, aseguró que ya se entregó a este país todo el material legal necesario para la investigación, pero que sus responsables "no responden a las peticiones palestinas".

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