España se plantea cerrar su embajada en Siria si continúa la violencia

  • La Unión Europea aumenta las sanciones al régimen, bloquea los activos del Banco Central y prohibe la importación de oro y otros metales preciosos.

El ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, aseguró que España considerará la posibilidad de cerrar su embajada en Siria si continúa la "intolerable escalada" de violencia en el país.

Así lo explicó el ministro español a su llegada a una reunión con sus homólogos de la Unión Europea en Bruselas, en la que Siria será el principal asunto de discusión. "Si continúa esta escalada, que es intolerable, consideraremos la posibilidad de cerrar la embajada como signo de protesta", aseguró. Según García-Margallo, en Siria continúan 15 ciudadanos españoles trabajando en la embajada y el Instituto Cervantes, mientras que hay un total de 640 hispano-sirios, además de un periodista en la ciudad de Homs al que el gobierno está intentando evacuar.

De modo general, el ministro recordó que España apoya las iniciativas de la Liga Arabe y lamentó el bloqueo a las declaraciones de condena al régimen en el Consejo de Seguridad de la ONU. "Intentaremos hacer todo lo que podamos para que acabe una situación que es intolerable desde todo punto de vista", aseguró García-Margallo.

Preguntado por un posible reconocimiento del Consejo Nacional Sirio, el principal grupo contrario al régimen de Bachar al Asad, el ministro dijo querer ver "una postura más unitaria" y "más fuerte" en la oposición.

La Unión Europea aumenta sus sanciones a Siria

La Unión Europea (UE) ha aprobado una nueva ronda de sanciones contra el régimen sirio que afectará entre otros al Banco Central, a siete ministros del Gobierno y al comercio de metales preciosos. Además, se prohibirán los vuelos de carga procedentes de Siria u operados por aerolíneas sirias, todo en un intento por estrangular las vías de financiación del régimen y forzarle a detener la violencia.

Las nuevas medidas, que ya habían sido pactadas previamente, han sido aprobadas por los ministros de Exteriores europeos en un punto sin debate al inicio del encuentro que celebran en Bruselas. Con ellas, siete miembros del Ejecutivo de Damasco verán sus activos en Europa bloqueados y tendrán prohibido entrar en suelo comunitario, castigos que ya sufrían cerca de un centenar de individuos considerados responsables de la represión en Siria. Además, se congelarán parcialmente los intereses y las transacciones del Banco Central del país, dejando una serie de excepciones para permitir el "comercio legítimo", según fuentes comunitarias.

También con el objetivo de dificultar la financiación del ejecutivo de Bachar Al Asad, Europa dejará de comerciar con oro y metales preciosos con las autoridades y vetará los vuelos de carga procedentes de Siria u operados por aerolíneas sirias. Sí se aceptarán los vuelos de pasajeros y los mixtos con el fin de permitir que los ciudadanos europeos que están en el país regresen a sus lugares de origen.

Los ministros de Exteriores, a su llegada al encuentro, han insistido en la necesidad de seguir aumentando la presión sobre el régimen sirio mientras no detenga la violencia. "Cuando vemos al presidente Al Asad sonreír mientras vota en su referéndum, que es un mascarada siniestra, no podemos más que indignarnos porque las bombas siguen cayendo sobre Homs y otras ciudades", ha dicho el francés Alain Juppé.

También rechazó esa consulta organizada ayer por Damasco el ministro británico, William Hague, quien aseguró que el referéndum constitucional celebrado "no ha engañado a nadie", dado que "se han abierto los colegios electorales pero se sigue abriendo fuego contra los civiles". "El país no tienen ninguna credibilidad a ojos del mundo", enfatizó.

Hague indicó que las nuevas sanciones "seguirán recortando las bazas del régimen (sirio) para financiarse", después del corte impuesto por la UE a las exportaciones petrolíferas de ese país en una ronda precedente.

Los ministros dejaron también claro que la opción militar está descartada en Siria y subrayaron la necesidad de hacer llegar ayuda humanitaria a la población. "No hay una solución militar a este conflicto. Sólo la opción política de seguir presionando, reforzando las sanciones, animando a la oposición a que esté unida", señaló el ministro de Asuntos Exteriores danés, Villy Sovndal.

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