La Justicia noruega prolonga doce semanas la prisión preventiva a Breivik

  • El autor de la masacre que causó 77 muertos pide ser liberado y que se le condecore por sus actos, porque sólo quería defender Noruega.

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La Corte de Oslo ha decidido prolongar doce semanas más la prisión preventiva del ultraderechista Anders Behring Breivik, autor confeso del doble atentado del pasado 22 de julio en Noruega en el que murieron 77 personas. La jueza justificó su decisión en que Breivik ha reconocido los hechos, en su gravedad y en el peligro de que se repitan si es liberado. Al carácter especial del caso aludió también para renovar la prisión preventiva por doce semanas y no por cuatro, como es usual. Queda garantizado que no será puesto en libertad antes del inicio del juicio, fijado para el próximo 16 de abril.

En la vista celebrada antes, Breivik, que por primera vez accedió a ser fotografiado, había pedido su puesta en libertad "inmediata" al considerarse inocente y había reclamado que se le condecore por lo que considera actos patrióticos. En un manuscrito que llevaba consigo, Breivik dijo que actuó "en una situación de emergencia para mi pueblo, mi cultura y mi país", amenazados por quienes considera defensores del multiculturalismo, que en su opinión están destruyendo Noruega. "Los ataques contra el complejo gubernamental iban dirigidos contra traidores que cometen destrucción cultural, la deconstrucción del grupo étnico noruego. Es lo mismo que limpieza étnica noruega", dijo Breivik, lo que provocó algunas risas en el interior de la sala, donde estaban presentes supervivientes de los atentados.

El fundamentalista católico proclamó su condición de "militante militarista, comandante de los Caballeros Templarios en Noruega", y avisó de que "el movimiento de resistencia noruego" seguirá luchando contra los "traidores" del Partido Laborista, que ha gobernado este país escandinavo en los últimos años. Breivik consideró que el doble atentado había sido un "ataque preventivo" y que por él merece la Cruz de Guerra con tres espadas, la más alta distinción por actos patrióticos.

La vista fue la segunda abierta al público de las cinco que se han realizado desde su detención hace seis meses, pero la primera en la que Breivik accedió a ser fotografiado unos minutos, antes de quedar constituido el tribunal. Vestido con un traje oscuro y esposado, Breivik esbozó una sonrisa al entrar en la sala e hizo un saludo fascista con sus brazos extendidos hacia adelante, como confirmó luego su abogado. El ultraderechista noruego tildó el informe psiquiátrico que se le ha hecho y que concluye que padece esquizofrenia, de "ridículo". Breivik reiteró además que no piensa someterse a nuevos exámenes psiquiátricos para el nuevo informe solicitado por los tribunales, aunque éstos pueden obligarle a hacerlo.

El Supremo noruego deberá decidir en los próximos días el recurso de Breivik contra el nombramiento de otros dos expertos distintos para realizarle un nuevo informe psiquiátrico. El informe anterior, hecho público en noviembre, había concluido que Breivik padecía "esquizofrenia paranoide", lo que según las leyes noruegas impediría una pena de cárcel, que sería sustituida por una condena a tratamiento psiquiátrico forzado. La Corte de Oslo también tendrá que decidir si Breivik es trasladado al hospital psiquiátrico de Dikemark, en los alrededores de la capital, o si en caso de que éste no reúna las medidas de seguridad necesarias, permanece en Ila para ser observado allí.

Breivik hizo estallar el pasado 22 de julio un coche bomba en el complejo gubernamental de Oslo, donde murieron ocho personas, e inmediatamente después se trasladó a la isla de Utoya, a 45 kilómetros de la capital, donde disparó de forma indiscriminada y mató a otras 69. La mayoría de las víctimas de Utoya eran adolescentes que asistían al campamento de las Juventudes Laboristas.

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