Múnich abre la puerta a un mundo nuevo

  • La reunión en la ciudad alemana anuncia conclusiones y nociones novedosas aunque lo difícil es llevarlas a la práctica

Todo cambiará, alguna vez, de algún modo, aunque en la Conferencia de Seguridad de Múnich todavía nadie sabe decir cómo se estructurarán a partir de ahora las relaciones internacionales ni qué significado tendrán para los grandes conflictos del mundo.

Pocos uniformes y cada vez más ministros del Exterior que toman la palabra en lugar de sus pares de Defensa son una señal de que el clima del encuentro anual de 350 políticos y expertos en seguridad del más alto rango ha cambiado.

"El arco de temas se amplió notoriamente", confirmó con satisfacción el ministro del Exterior alemán, Frank-Walter Steinmeier.

La llegada de Barack Obama a la Casa Blanca y la crisis financiera y económica produjeron en Washington, Moscú, y las capitales europeas una revisión integral de las políticas exteriores y de seguridad, lo que a su vez condujo a conclusiones y nociones nuevas, que en los próximos meses han de tomar forma concreta.

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, cuyo discurso se escuchó y analizó como primera declaración del nuevo Gobierno de Barack Obama sobre política Exterior, se centró, como casi todos los de los otros oradores, en un nuevo concepto de seguridad.

"Sabemos ahora mejor que nunca que nuestra seguridad física es inseparable de nuestra seguridad económica", dijo el estadounidense. Esta nueva noción de seguridad, que excede ampliamente los aspectos militares e incluye temas como pobreza, hambre y desarrollo, no era hasta el momento común entre los políticos. "La primavera política de 2009 empieza en Múnich", sintetizó el nuevo director de la Conferencia, Wolfgang Ischinger, en su discurso de clausura.

Y el ánimo se mantuvo animado por dos motivos. Por un lado, Biden señaló que Obama prefiere la diplomacia a la confrontación, no se reconoce en la imagen belicosa del ex presidente George W. Bush, y quiere dialogar con los europeos en lugar de darles instrucciones. "Vamos a comprometernos, vamos a escuchar y vamos a ponernos de acuerdo. Estados Unidos necesita del mundo, tal como en mi opinión el mundo necesita de Estados Unidos", sostuvo Biden.

Simultáneamente, también entre Washington y Moscú parece allanarse el camino del cambio. Sin euforia pero de manera claramente amigable reaccionó el viceprimer ministro ruso, Sergei Ivanov, a las señales de Obama. "Estamos ante una situación nueva, una ocasión única de cauto optimismo", dijo Ivanov al respecto. Moscú está dispuesto "a participar de modo constructivo" en las conversaciones propuestas por Estados Unidos sobre desarme.

Biden ratificó que Estados Unidos mantiene su decisión de no emplazar en Polonia y República Checa el escudo antimisiles que tanta irritación provocó en Rusia, aunque quiere llegar a un acuerdo al respecto tanto con la OTAN como con Moscú.

Las nuevas condiciones de la política internacional no sólo abrieron nuevas oportunidades de acción conjunta en el Consejo de Seguridad de la ONU, afirman los diplomáticos en Múnich. También instauraron la noción en Europa de que la OTAN necesita con urgencia una estrategia nueva. Al respecto se manifestaron completamente de acuerdo la jefa de Gobierno alemán, Merkel, y el presidente de Francia, Sarkozy. Según Merkel, este año resultará también decisivo para que realmente se logren "avances cualitativos en materia de cooperación internacional".

También en el tema Afganistán reinó el ánimo de mudanza. La mayoría de los participantes ve con preocupación que a siete años de iniciada la misión militar occidental en tierra afgana los extremistas talibanes se hayan vuelto una amenaza más seria. Pero tal vez por eso mismo, la estrategia para Afganistán deberá someterse a examen. Y más aún, los estadounidenses quieren escuchar qué es lo que los europeos tienen que decir sobre el "enfoque en red" (seguridad militar más desarrollo civil).

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