Sarkozy se defiende de las críticas y sigue deportando a los gitanos

  • El Gobierno de Francia afirma que lo que hace es legítimo y no tiene que recibir lecciones

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El Gobierno de Francia hizo caso omiso a las múltiples críticas que le llegan desde dentro y fuera del país por su política de deportación de gitanos y se defendió argumentando que no tiene que recibir lecciones de nadie porque lo que está haciendo es legítimo.

Una segunda tanda de indocumentados llegaron ayer en varios autobuses al aeropuerto parisino Charles de Gaulle para embarcar en un vuelo con destino a la ciudad rumana de Timisoara.

La próxima cita será el día 26, fecha prevista para la deportación de 160 gitanos desde París y Lyon, según anunció el ministro de Inmigración Eric Besson, quien subrayó que no entiende el revuelo mediático montado porque, según el político, "Francia es el país de Europa más respetuoso en materia de derechos de los extranjeros".

Sin embargo, las críticas a la ofensiva del presidente galo Nicolas Sarkozy no cesan. "Se estigmatiza a un grupo en su conjunto. Es contrario a la tradición francesa de respeto de los derechos humanos", afirmó el secretario de Estado rumano de Solidaridad, Valentín Mocanu.

Por su parte, la Federación Internacional de Derechos Humanos aseguró que la diferencia entre Francia y otros socios europeos está en que las autoridades galas no esconden la cara "racista" de su política con esta minoría.

Cerca de un centenar de chabolas han sido evacuadas desde que el pasado 28 de julio Sarkozy dio órdenes a su Gobierno de desmantelar los campamentos ilegales.

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