Ucrania da desde hoy una última oportunidad a la paz

Ucrania aguardó entre sangre y bombas la entrada anoche (22.00 GMT) del alto el fuego en el este de país, quizás la última oportunidad para evitar la escalada de un que se ha cobrado más de 6.000 muertos y amenaza la seguridad europea.

"Hoy estamos ante una importante disyuntiva: o el enemigo cesa el fuego y se da comienzo al arreglo político (...) o el enemigo nos lleva a nosotros y a todo el mundo a una escalada del conflicto", advirtió ayer el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, cuando faltaban horas para el acordado cese de hostilidades.

Ucrania espera que "el sentido común prevalezca sobre ambiciones imperiales enfermizas" y que "aquel que dio luz verde en su momento al comienzo de las acciones militares finalmente recapacite y ordene el alto el fuego a partir de las 00:00 horas", dijo el presidente ucraniano

Poroshenko no mencionó al responsable, a su juicio, de desatar la guerra en el este de Ucrania, pero sus palabras apuntaban claramente en dirección a Rusia, a la que Kiev acusa de respaldar militar y financieramente a las milicias separatistas prorrusas que actúan en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk.

Las últimas horas antes de la entrada en vigor del alto del fuego estuvieron marcadas por el recrudecimiento de los combates, en particular en la zona de Debáltsevo, región de Donetsk, donde las milicias prorrusas aseguraron que tenían cercada a una división ucraniana integrada por más de 6.000 efectivos.

El alto el fuego es el primero de los trece puntos del acuerdo aprobado el jueves en la cumbre de Minsk y que fue firmado por representantes de los separatistas, el Gobierno de Kiev y la OSCE.

Además del cese de las hostilidades, el plan prevé el alejamiento del armamento pesado de la línea de separación de fuerzas, la creación de una amplia franja de seguridad y el intercambio de prisioneros.

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