Los escándalos acechan a Sarkozy a tres meses de las presidenciales

  • El ex ministro Woerth es acusado de "tráfico pasivo de influencias" en la investigación sobre la financiación de la campaña del presidente en 2007

El presidente francés Nicolas Sarkozy, que prometió una "República irreprochable" al empezar su mandato en 2007, se ve afectado por una serie de escándalos en los que son acusados varios de sus allegados, lo que podría debilitarlo a menos de tres meses de las presidenciales.

Sospechas de financiación política ilegal, espionaje, sobornos en un caso de venta de armas, favoritismo: los casos se suceden desde hace dos años.

Sus predecesores no escaparon a los escándalos. El socialista François Mitterrand fue salpicado por el caso de escuchas de personalidades ordenadas por la Presidencia. En la derecha, Jacques Chirac fue condenado recientemente por un caso de malversación de fondos públicos en la época en que era alcalde de París.

Pero ninguno de ellos se vio confrontado a tal sucesión de escándalos que se convierten en otras tantas bombas de tiempo cuando faltan menos de tres meses para las elecciones presidenciales, en la que los últimos sondeos prevén que Sarkozy será derrotado por el socialista François Hollande.

El miércoles, el ex ministro de Trabajo Eric Woerth fue acusado de "tráfico pasivo de influencias" en el marco de la investigación judicial sobre la financiación de la campaña en 2007 de Sarkozy, relacionada con el escándalo que rodea a la multimillonaria Lilliane Bettencourt. La audiencia, según un comunicado de la Fiscalía de Burdeos difundido por los medios galos, duró cerca de 12 horas, y el delito por el que fue imputado está castigado con diez años de cárcel y 150.000 euros de multa.

Los hechos se remontan a la campaña presidencial de 2007, época en la que Woerth actuaba como tesorero del actual partido gobernante, la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP), que se sospecha recibió dinero ilegal de la heredera del imperio cosmético L'Oréal.

La antigua contable de Bettencourt, Claire Thibout, según recordó el miércoles la emisora France Info, confirmó haber entregado 50.000 euros en efectivo al gestor de la fortuna de la millonaria, Patrice de Maistre, quien le habría dado a entender que esa cantidad iba destinada a Woerth.

El ahora ex ministro tuvo que dimitir en 2010 cuando se filtraron a la prensa datos de sus relaciones con el entorno de Bettencourt, pero desde el principio negó haber recibido cualquier financiación política que no fuera conforme a la ley.

Su investigación sobre el posible tráfico de influencias recibió la luz verde el 31 de enero, cuando el Tribunal Supremo validó como pruebas las escuchas piratas realizadas por el mayordomo de Bettencourt, que fueron la causa de que el caso sobrepasara en 2010 el ámbito familiar y alcanzara dimensiones políticas. Las grabaciones, realizadas durante meses a escondidas por el mayordomo de la heredera en el palacete de ésta, además de secretos familiares aportaban elementos sobre posibles evasiones fiscales y sobre sus relaciones con Woerth.

Su contenido hizo sospechar que éste le dio un trato de favor fiscal mientras estuvo al frente de la cartera de Presupuesto, y que ella pudo corresponderle con donaciones para el partido de Sarkozy.

Más allá del aspecto financiero, según los medios, el juez está también interesado en las relaciones entre De Maistre y Woerth cuando éste llegó a ministro.

Woerth, tras haber negado al comienzo de la investigación que conociera al gestor y más aún haber intervenido en su favor para que se le entregara la Legión de Honor, acabó reconociendo haber mediado ante Sarkozy para que se le condecorara con la máxima distinción francesa.

El vínculo entre ambos incluye a la mujer del ex ministro, Florence, contratada por De Maistre entre 2007 y 2010 como asesora fiscal en la sociedad que administraba la fortuna de la multimillonaria.

Otro escándalo que envenena el mandato de Sarkozy es el caso Karachi sobre comisiones ocultas y en el que otros allegados del presidente fueron inculpados.

Al respecto, los jueces investigan si comisiones pagadas legalmente en el marco de contratos de ventas de armas firmados en 1994 con Pakistán y Arabia Saudí dieron lugar a retrocomisiones que habrían financiado ilegalmente la campaña presidencial del ex primer ministro Edouard Balladur en 1995. En la época, Sarkozy era uno de los próximos colaboradores y portavoz de Balladur.

Esta causa es tanto más grave cuanto la justicia investiga si está ligada a un atentado cometido en mayo de 2002 en Karachi, en el que murieron 11 franceses.

Nicolas Bazire, ex director de campaña de Balladur, fue inculpado en septiembre de "complicidad de abuso de bienes sociales" en la parte financiera del caso Karachi.

Dos meses después, Thierry Gaubert, ex consejero de Sarkozy, fue a su vez inculpado de "soborno de testigo". Es sospechoso de presionar a su esposa, que había afirmado que él viajó a Suiza para recuperar "voluminosas" maletas llenas de dinero.

El jefe de Estado nunca fue implicado directamente en estos casos, pero la oposición exige que "Sarkozy se explique".

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