La ex presidenta Bachelet se perfila como vencedora de las elecciones chilenas

  • La ex mandataria estaría abocada a ir a una segunda vuelta con la oficialista Evelyn Matthei Preocupa la alta abstención en los primeros comicios voluntarios en el país sudamericano

La ex presidenta chilena y candidata opositora Michelle Bachelet se perfilaba ganadora de las elecciones presidenciales y parlamentarias que se celebraron ayer en Chile en la primera vuelta, pero los resultados con el 62,83% de los votos escrutados la abocaban a una segunda vuelta con la oficialista Evelyn Matthei.

Al cierre de esta edición, Bachelet contaba con el 46,65% de los sufragios, mientras que Evelyn Matthei llegaba al 25,26%. En tercer lugar se colocaba el aspirante del Partido Progresista, Marco Enríquez-Ominmai, con el 10,73%, y cuarto era el candidato independiente Franco Parisi, con el 10,27%, y en cuarto.

"Ha sido nuestro esfuerzo de convocar a votar para ganar en la primera vuelta porque hay muchas cosas que hacer", declaró Bachelet al votar en un colegio capitalino. En estas elecciones participaban un récord de nueve candidatos, entre ellos tres mujeres, recordó la ex gobernante socialista (2006-2010).

Bachelet, pediatra de 62 años y favorita para ganar un nuevo mandato en la primera ronda, esperaba también "que ésta sea la última vez" que los chilenos "que viven en cualquier parte del planeta no puedan "participar en esta acto eleccionario".

"Por eso hemos dicho que necesitamos una nueva Constitución que, entre otras cosas, permita que los chilenos en el exterior puedan votar", declaró a la prensa la abanderada de la centroizquierdista Nueva Mayoría, una coalición que integran demócratas cristianos, socialistas y comunistas, entre otros partidos y movimientos.

Su principal oponente, Matthei, ex ministra de Trabajo del presidente conservador Sebastián Piñera, dijo tener grandes expectativas de "pasar a segunda vuelta", según declaró al salir del centro de votación en una escuela del centro de la capital.

En estos comicios estaban habilitados unos 13,5 millones de chilenos para elegir al presidente, 120 parlamentarios, una parte del Senado y consejeros regionales. Ante la fuerte incertidumbre sobre los niveles que puede alcanzar la abstención, el Gobierno y los candidatos se esmeraron en estimular a los votantes hasta el último momento.

La inquietud de los líderes políticos no era gratuita, ya que por primera vez se aplicaba la modalidad de voto voluntario en este tipo de comicios, en medio de un clima de fuerte crítica y rechazo social a los partidos, según revelaron distintas encuestas. La abstención correspondería principalmente a los nuevos votantes. "Quiero pedir a todos los chilenos que se levanten y vayan a votar en esta fiesta que son las elecciones en democracia", declaró Piñera al acudir a depositar su papeleta.

Los nueve candidatos presidenciales reiteraron el llamamiento del mandatario, algunos aludiendo al segmento más difícil de convencer para que se acerque a los centros de votación: los jóvenes. "Hoy puede ser un día histórico, donde los jóvenes pueden abrir las puertas de la esperanza, sin la opresión de la deuda y los salarios indecentes", dijo Marcel Claude, aspirante del Partido Humanista, que centró su campaña en las universidades.

Para la mayoría de los candidatos con más baja adhesión en los sondeos, la cantidad de votantes no es tan relevante, ya que tienen pocas opciones de pasar a una eventual segunda vuelta en caso de que ningún aspirante alcance el 50% más uno de los sufragios que exige la ley para ser elegido en la primera ronda.

Pero para las representantes de los bloques de derecha y centroizquierda que dominaron la política chilena en las últimas décadas la cantidad de votos válidos puede suponer una gran diferencia.

Según algunos analistas, las aspiraciones de Bachelet de ganar en la primera vuelta podrían verse frustradas precisamente si hay una alta participación, ya que ello podría contribuir a dispersar los sufragios entre los candidatos que no están en los dos pactos dominantes. Para la derecha oficialista, la abstención es una preocupación mayor, ya que su candidata no ha tenido un buen rendimiento en las encuestas, lo que sembró la duda sobre sus opciones a disputar una segunda vuelta.

Por ello, de acuerdo con el jefe de campaña de Matthei, Joaquín Lavín, "lo más importante es llamar a la gente de nuestro sector a votar (...) Nuestro principal enemigo es la abstención".

A tanto ha llegado la inquietud por el número de votantes que la propia Bachelet reconoció que ya no está tan segura de las bondades del sufragio voluntario. "Me ha cambiado la opinión (...) Yo creía que a los chilenos les encantaba ir a votar, pero parece que era porque estábamos obligados", dijo.

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