El rey saudí pidió retirar a una mujer del equipo de seguridad en su "privatizada" playa francesa

La playa de la Costa Azul que las autoridades galas cerraron para disfrute del rey Salman de Arabia Saudí sigue generando polémica después de que varios medios publicaran que éste pidió "oficiosamente" que se retirase a una mujer del dispositivo de seguridad.

La información, adelantada por la revista Marianne, fue rápidamente desmentida por la delegación departamental del Gobierno francés, que señaló en un comunicado que "Arabia Saudí no ha pedido nunca la adaptación del dispositivo según esos criterios".

"Personal femenino trabaja en el dispositivo desde el inicio de la visita del rey sin que esto haya ocasionado el mínimo problema", agregan los responsables franceses ante el penúltimo contratiempo surgido en torno a la pequeña cala de la Mirandole, situada a cinco kilómetros del centro de Cannes y "privatizada" desde el pasado día 25.

El último incidente se registró la noche del martes, cuando un vehículo atropelló -accidentalmente y a baja velocidad- a un agente de Policía que custodiaba la entrada a la mansión, ubicada justo encima de una playa cuya privatización irrita a muchos vecinos del municipio de Vallauris, pero que agrada a la mayoría de los comerciantes de la zona.

"Evidentemente, es una buena noticia porque se trata de una clientela de gran poder adquisitivo que salpica no sólo al sector hotelero de lujo, sino también al conjunto de los comerciantes y de los servicios turísticos de la zona", declaró a Le Monde el presidente del Sindicato de Hoteles de Cannes, Michel Chevillon.

El trato de favor al monarca saudí, de 79 años, que ha llevado a las autoridades francesas a esquivar la ley de costas de 1986 que prohíbe privatizar playas, desagrada también a cargos electos municipales.

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