Alvarado viaja a sus 'Espacios transitados' en la galería Cartel

  • El pintor parte de un tema tan dramático como la inmigración para explorar su atractivo visual en la pintura

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Sostiene el pintor Rafael Alvarado que cuando empieza una obra inicia un viaje hacia la consecución de la pieza o hacia su propio interior. Por ello, y porque siempre hay una huella autobiográfica en su pintura, su último proyecto parte de lugares de tránsito -un túnel y un aeropuerto-, "espacios de silencio y soledad por los que todo el mundo pasa aunque nadie quisiera estar" para crear una metáfora de su recorrido personal. La galería Cartel (Cortina del Muelle, 5) acoge hasta el 18 de junio la producción más reciente del malagueño que trabaja con un tema dramático como la inmigración para explorar todas las posibilidades de su atractivo visual.

Bajo el título Espacios transitados, Alvarado ha reunido un total de 19 obras producidas entre 2007 y 2008 y realizadas en diversas técnicas, que van desde el óleo sobre lienzo a la técnica mixta sobre papel o cartón.

"El nomadismo es uno de los signos de nuestra época y el avión y el túnel son sinónimos del tiempo que se emplea en realizar un viaje, estamos condenados a movernos", explica el artista, que afirma ser "el viajero cuando sueño, pinto e imagino". "El viaje soy yo, el túnel soy yo", argumenta.

Una fotografía sobre el drama de la inmigración en España -imagen en la que se veía una larga cola de personas subiendo a un avión para ser deportados- le impactó tanto a Alvarado que comenzó a crear a partir de esa instantánea.

Si ya sugirió el tema en su anterior muestra, Papeles para todos (2007), en esta serie lo desarrolla hasta sus últimas consecuencias. "La anterior era una obra muy radical, con mucha carga reivindicativa, en blanco y negro y todo sobre papel, fue en esos momentos cuando comencé a asomarme al tema de la inmigración", recuerda Alvarado.

Sin embargo y aunque siempre "se quedan sustratos cuando tratas un tema", en esta ocasión se rinde a la esencialidad, la síntesis y el vacío con los distintos matices que aporta el óleo. Sus personajes, en casi todas las obras de espaldas y completamente anónimos, representan para su autor la idea de los sueños rotos, "deportados hacia un incierto futuro del que huían". Y esta imagen que se repite, la somete a cambios, variaciones y alteraciones que aportan un hilo conductor a la muestra.

En sus cuadros monocromáticos (en los que juega con los grises perla, los verdosos, azulados y ocres) también existe una contraposición entre la naturaleza y el hombre, el elemento tecnológico, representado por el avión. "Es importante que haya un diálogo de contrarios". Además, en esta producción hay guiños a la abstracción.

"La pintura es un lenguaje que tiene sus códigos y eso hay que saberlo manejar, sino te quedas en un simple panfleto. Yo intento experimentar, alterar y eso es lo que le puede dar interés a la obra", sostiene el pintor.

El tránsito diario por un espacio como el túnel que une la plaza de la Merced con el Paseo de Reding le hizo tomar este elemento como la segunda pata de esta exposición. Ocres que señalan melancolía, negros que aportan sensación de agobio y la velocidad de coches que no se van a detener en este punto.

"Creo que un artista tiene que expresar lo que siente pero su obra ha de tener interés plástico para que llegue al público, para que emocione, porque sino la realidad está ahí y puede resultar más interesante", argumenta el creador malagueño, que aún no tiene pensado cuál será su siguiente viaje.

"Uno tiene unas obsesiones que le pueden acompañar toda una vida y las mías son el vacío, el silencio y la esencialidad", expresa tajante Alvarado para el que "el vacío deja ver las cosas", concluye.

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