Andalucía vende su arte jondo al mundo desde Nueva York

  • El Flamenco Festival es el gran aval para contratar a los artistas en los mejores teatros internacionales · Exportar el género es una prioridad cultural de esta legislatura

Hace una década, era prácticamente imposible encontrar a un artista flamenco acaparando titulares en la prensa estadounidense, con la excepción del maestro Paco de Lucía, a quien en su gira de 1993 el jazzista Path Metheny definía como "uno de los mejores músicos del mundo". Desde la creación en 2001 del Flamenco Festival ya no es inusual que una cabecera tan influyente como The New York Times recomiende no perderse a ninguno de los artistas andaluces que participan en "uno de los eventos de danza más importantes de la ciudad de Nueva York". Dirigido por Miguel Marín, el Flamenco Festival ha ido ampliándose desde Nueva York a las principales ciudades de Estados Unidos y a capitales de otros países como Londres y París.

Este año cumple su novena edición con un homenaje a Antonio Gades que, junto a las representaciones de su coreografía Carmen, cuenta con el apoyo de las conferencias y proyecciones que el Instituto Cervantes de Nueva York dedica al mítico bailarín. El Flamenco Festival arrancó el 12 de febrero con la propuesta Noche de Sevilla, que reúne a Arcángel con Dorantes y Rosario Toledo

Y en el legendario Carnegie Hall las previsiones de público se desbordaron para el concierto de la granadina Estrella Morente, que el jueves siguiente iluminó Miami con belleza racial y su arte entre ortodoxo y renovador. En la víspera de los Oscar, la revista Jazz Times recordó que Estrella Morente "es la voz que los cinéfilos podían oír en los títulos de crédito de la película de Penélope Cruz Volver".

Junto a Bayón, Morente y la Carmen de Gades, el guión del certamen más ambicioso de cuantos llevan el flamenco fuera de las fronteras españolas lo completan este año los Farruco, comandados por la madre, Rosario Montoya, pero sin su miembro más carismático.

Por si fuera poco, este mes de marzo el Flamenco Festival se desplaza a Londres, al teatro Sadler's Wells, donde el programa presenta algunas diferencias: permanecen Estrella Morente y la compañía de Antonio Gades, incorporándose algunos de los espectáculos de baile más aclamados de los últimos dos años en la Bienal de Sevilla y en el Festival de Jerez. Se trata de la malagueña Rocío Molina y su Oro Viejo (que inauguró el pasado 30 de enero en el Auditorio de la Diputación la nueva programación del ciclo Málaga en Flamenco), Eva Yerbabuena con Santo y Seña, el montaje Sevilla-Madrid-Sevilla del Ballet Nacional de España y Mujeres, la última producción que dirigió Mario Maya, en la que participan su hija Belén Maya, Merche Esmeralda y también Rocío Molina, junto a la personalísima voz de Diana Navarro.

Detrás de todo este esfuerzo se encuentra Miguel Marín, un inquieto empresario que hace más de una década decidió establecerse en Nueva York, tras cursar en su Universidad un máster de gestión cultural, con el fin de crear un certamen que sirviera de plataforma para la promoción y contratación de los flamencos en el mercado mundial más cotizado.

Una de las artistas que mejor simboliza el alcance internacional de este proyecto es la gaditana Sara Baras. Con la producción de la marca Flamenco Festival, Sara obtuvo un éxito arrollador en su debut en el Teatro de la Ópera de Sidney, donde presentó en septiembre del año pasado su racial y evocador montaje Sabores. La promoción australiana destacaba que Sara "agotó todas las localidades en Sadler's Wells", además de presentarla como "la mejor bailaora española por su presencia escénica y su impresionante técnica".

Sidney y las potencias emergentes, en especial China e India, son el nuevo objetivo de Miguel Marín. Como él, el director de la Agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, el malagueño Francisco Perujo, ha convertido la promoción exterior del género en uno de los objetivos de su departamento en esta legislatura.

De hecho, acaba de constituir un área de internacionalización para aglutinar todas las acciones exteriores de la Agencia. "Nuestro objetivo es conciliar la conservación, catalogación y estudio del flamenco con su difusión internacional. El flamenco debe estar en Salzburgo y en las programaciones de los grandes festivales del mundo, al igual que en los espacios tradicionales de los últimos siglos: los pueblos de Andalucía", señala.

"Por su capacidad de sugestionar y emocionar, es nuestro idioma universal y el mejor embajador de la cultura española en el mundo", recalca Perujo, antes de detallar que, en los seis últimos meses (fecha de su llegada a la Agencia como sucesor de Bibiana Aído), "ha habido actos de promoción del flamenco en cinco continentes".

Entre esas acciones figura el convenio de colaboración "sin precedentes" con el Instituto Cervantes para garantizar la presencia permanente de contenidos flamencos en los 74 centros que tiene repartidos por el mundo. "Se trata de bibliografía, discografía y videografía sometida al criterio de los miembros del Observatorio del Flamenco", explica.

Decisiva es también la colaboración con el Instituto de las Artes Escénicas y la Música (Inaem), para que bajo su paraguas el flamenco se presente en las principales ferias musicales -Womex, Midem - y acceda a los grandes festivales (Salzburgo, Edimburgo, Venecia...) "para hacerles ver que tienen la posibilidad de programar una música de la máxima calidad con la Agencia como interlocutora". Y, por supuesto, seguir apoyando Mont de Marsan, Nimes y este Flamenco Festival, de quien la Agencia y el Inaem son los principales patrocinadores.

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