Antonio Yesa reposa sus objetos de uso en la galería Isabel Hurley

  • El artista gaditano exhibe hasta el 26 de abril 'Planos de encuentro, punto de vista', una quincena de sus esculturas de acero con la silla como columna vertebral y elemento de confrontación

La relación del hombre con los elementos puede llevar al entendimiento, desembocar en ruptura o prolongarse hasta la posteridad. Para Antonio Yesa los objetos son trasunto de sujetos expresivos con los que el ser humano juega a una vida más cómoda. Tras pasar por sus manos, los elementos mobiliarios amplifican su utilidad hasta convertirlos en apéndices de sus propios pensamientos. Desde hoy y hasta el 26 de abril el artista exhibe en la galería Isabel Hurley una quincena de piezas bajo el lema Planos de encuentro, puntos de vista.

Con la silla como punto de inflexión, vertebra una serie de conceptos entre el mundo onírico y la realidad más rotunda. En actitud desafiante, agresiva o atormentada, balancines, sillas y camas reproducen pesadillas, estados de la memoria y momentos anímicos. "Difícil eludir el estado emocional en la creación de objetos, difícil eludirlo en la observación", reflexiona el autor como tarjeta de representación.

Marañas de acero inoxidable reposan en algunas de sus piezas como si de ideas en circulación se tratara. "Los muebles cuentan siempre algo de la persona que los ha usado", matiza Yesa. Y a los pies de sus discursos de acero los títulos hablan por sí solos. Al final del día, Lo que está escrito, La vida regala flores, Somos lo mismo y ¿Quién me soporta? verbalizan sus inquietudes.

Completan este recorrido por la obra reciente de Antonio Yesa (creada en los dos últimos años) dos instalaciones a modo de cajas de luz: Cama de hielo y El refugio, esta última ideada especialmente para la muestra y concebida como fortaleza que descansa sobre un lecho de vidrios cortantes.

Escultor gaditano afincado en Málaga, Antonio Yesa comenzó su carrera en 1987 tras realizar estudios de arte y exhibir dibujos y pinturas. En sus inicios se inclinó por esculturas de pequeño formato, espaciosas y llenas de luz, construidas con materiales ligeros y de gran plasticidad: como latón, estaño y cobre. En los años siguientes su trabajo se centró en el empleo de nuevos materiales como hierro y acero inoxidable con los que mostrar volúmenes y formas contundentes y cercanas a su concepto del espacio.

Su obra forma parte del mobiliario urbano en espacios públicos de la provincia. Elipsis decora la glorieta Albert Camus (junto a El Corte Inglés) y Elboulevard de las ideas en la Avenida del Cosmos de Arroyo de la Miel. Y bajo techo, la Fundación Picasso, el CAC Málaga y el Museo Municipal del Patrimonio exhiben piezas suyas en su colección permanente. En su taller de Alhaurín de la Torre, Antonio Yesa continúa dando forma sólida a sus deseos y preocupaciones. Para el próximo año prepara proyectos que se podrán ver en la Galería Mas Art de Barcelona (con la que ha viajado a ARCO en varias ediciones) y en la May Moré de Madrid.

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