La Casa Natal revisa el acercamiento de Picasso al desnudo femenino

  • Hasta el 15 de noviembre 16 piezas de la fundación malagueña recorren parte de la obra gráfica del pintor entre 1947 y 1973

Pablo Ruiz Picasso hizo del desnudo femenino un argumento válido para mover sus lápices. El motivo ya está presente durante el verano que el pintor pasó en Gósol (Lérida), en 1906, y en 1907, en Las señoritas de Aviñón, para hacerse "menos perceptible" durante el periodo cubista y regresar en la etapa clásica, según recordó ayer Lourdes Moreno, directora de la Fundación Picasso durante la presentación de Picasso: la verdad del desnudo, la exposición que se mantendrá en sala (Plaza de la Merced, 15) hasta el 15 de noviembre y que la conforman 16 piezas entre litografías, aguafuertes y otras técnicas procedentes de los fondos de la propia Fundación y que recorren parte de la obra gráfica del pintor entre 1947 y 1973.

"En los años 30 en las bañistas reflejaba otro tratamiento del desnudo muy directamente relacionado con la sensualidad. En sus estadíos finales el asunto se torno hacia un tratamiento más de voyeur, aparece la celestina y el mirón", resumió Moreno.

Vitalismo, deseo e ironía se unen en estas estampas agrupadas por afinidades temáticas. Así, en la exposición, se pueden ver obras de un dinamismo pleno de equilibrios imposibles como sucede con Danzas (1954) o un homenaje a Delacroix, uno de sus pintores favoritos con Mujeres de Argel (1954). Junto a ellas la mano del pintor recurre a escenas en las que se unen el desnudo y la máscara como Mujer con mono (1954), y El viejo rey (1959), en un juego entre el ocultamiento de la identidad y la exhibición del cuerpo.

En este recorrido por las formas femeninas, Picasso se detiene a recrearse en la Venus de Tiziano y acercarla a su terreno enfrentándola a máscaras e imágenes grotescas. El personaje de Degas fue otra constante en la mirada del genio y aquí reaparece en el contexto de un burdel. Del mismo modo que el espejo introduce la idea de una imagen dentro de otra imagen, las escenas del pintor en su estudio invitan al visitante a asomarse a una obra en la que otra está en ejecución, y en la que hay figuras que contemplan el trabajo del artista.

La selección que se ha hecho para esta muestra pertenecen a las series 157 y 346, "absolutamente eróticas y de sexo explícito", detalló la directora de la Casa Natal. Uno de los dibujos que más llama la atención en esta visita por la obra gráfica del genio es precisamente el de Las mujeres de Argel, según Delacroix, II (1955), una impresión negativa de aguafuerte transferido sobre piedra.

Pese a que las biografías sobre el artista aluden a unas relaciones de Picasso con sus amantes que "no fueron apacibles", recordó Moreno, exposiciones como ésta demuestran "que como creador adoraba el cuerpo femenino y lo utilizó permanentemente en toda su producción", recordó la responsable.

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