El Cervantes se transforma esta noche en una 'Casa de fados'

  • Fadistas e instrumentistas portugueses reproducen el ambiente del filme de Saura

"Silencio que se va a cantar el fado" es lo primero que se dice en las casas de fado antes de comenzar la actuación. Una de sus intérpretes, Margarida Bessa recuerda cómo en ese momento se hace un silencio absoluto y comienza el recital en el que las melodías melancólicas son contadas al compás de una guitarra y una viola. Todas esta características se trasladan esta noche al Teatro Cervantes, que se transformará a partir de las 20:30 en un local íntimo con la puesta en escena de un concierto que reproduce la estética y la atmósfera de la película Fados, de Carlos Saura.

El recital reproduce el ambiente de una casa de fados lisboeta, local donde se canta y donde el público rinde culto al género. Casa de fados recibe a algunos de los mejores fadistas portugueses, algunos primeras figuras, como Vicente da Câmara, y otros jóvenes promesas, como Ricardo Ribeiro, Pedro Moutinho, Margarida Bessa, Ana Sofia Varela y Tania Oleiro. Junto a ellos, dan calor a la noche algunos de los músicos más prestigiosos del país vecino: Pedro Castro y José Luis Nobre Costa (guitarra portuguesa), Jaime Santos (viola) y Joel Pina (bajo acústico).

"Durante el espectáculo todos cantaremos à desgarrada, es decir, unos tras los otros, acompañados por parte de la escenografía e imágenes de la película de Saura, creando un espectáculo que transporta al ambiente y al sentimiento del fado", adelantó ayer a este periódico la fadista portuguesa Margarida Bessa.

"Las casas de fados son muy pequeñas para que así el sonido llegue a todos los rincones. Debe ser un espacio tranquilo para poder transmitir la música con el alma, porque así es el fado", destacó la portuguesa.

"Intentamos mostrar el fado tradicional. Interpretamos las primeras músicas que se compusieron a mediados del siglo pasado. Son historias que hablan de amores no correspondidos, de una madre que no encuentra a su hijo. Es una tradición oral que se ha transmitido de generación en generación", aclaró la cantante.

Tanto en el espectáculo como en la película participan diferentes generaciones de fadistas, herederas de figuras como Amalia Rodrigues, o Carlo do Carmo.

Margarida Bessa confesó que el fado ha ido creciendo poco a poco. "El género comenzó en dos barrios de Lisboa como un canal que la gente utilizaba para transmitir sus problemas, contar sus historias. Poco a poco se convirtió en la canción de Lisboa y después, la canción de un país, Portugal. Ahora se reconoce en muchos lugares. En España la acogida que tiene este género es espectacular y muy satisfactoria", afirmó la fadista.

La última película de Saura (estrenada en 2007) completa una trilogía sobre las músicas que nacieron en el siglo XIX en diferentes ciudades y que se han convertido en músicas universales. Si Iberia y Tangos hablaban respectivamente del flamenco y el tango, en Fados el afamado director muestra su visión sobre esta música y su manera de entender la vida. En la cinta artistas de la talla de Chico Buarque, Caetano Veloso y Lila Downs rinden un homenaje al fado.

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