Cibeles, casi un pecado capital

  • En la jornada inaugural de la Pasarela Cibeles, en Madrid, destacan las colecciones de Vittorio & Lucchino y Elio Berhanyer para la próxima temporada otoño-invierno

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La pasarela española más internacional dejó el madrileño parque del Retiro y se mudó, con sus musas, al Campo de las Naciones. Allí, abrió la primera jornada Ágatha Ruiz de la Prada, con la presencia de algunos incondicionales como Simoneta Gómez-Acebo, Esperanza Aguirre y el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez.

En su empeño por agathizar el universo, la diseñadora se llevó este año su explosión de color a la nieve, sorprendiendo con unas divertidas equipaciones de esquí que, como bien dijo su marido, "son capaces de curarte el mal humor". Ágatha mantuvo su fórmula contra la monotonía a base de rosas y naranjas muy ácidos. El siguiente en presentar su colección fue Jesús del Pozo, que sumergió al público en un sueño onírico donde conectaron a la perfección la épica caballeresca con una estética futurista. El diseñador apostó por modelos sobrios en tonos tierra y morados. Una advertencia: el pitillo tiene los días contados y parece que va a ceder su reinado a la pata de elefante. En cambio, los colores metalizados continuarán en auge el otoño que viene.

Cibeles sigue ofreciendo una versión paralela en su backstage. Este año la controversia se alejó del índice de masa corporal de las modelos -las cuáles han superado este año la prueba con nota, quedándose fuera sólo tres maniquís inglesas- y se desplazó a los nuevos parámetros que propone el Ministerio de Sanidad. Ágatha adoptó una postura bromista. "Supongo que yo debería ser cilindro, pero vengo vestida de campana". Juan Duyos vertió más polémica al considerar que "el verdadero problema es la obesidad, que afecta a un gran parte de los españoles".

La modelo Bimba Bosé y David Delfín fueron algunos de los que acudieron a la cita para apoyar a Duyos. Delfín, que se someterá también al veredicto del público, calificó la colección de su compañero como "un espectáculo óptico donde no queda más remedio que deleitarse", a través de la reinvención de las formas geométricas.

Tras Duyos, Lemoniez recogió el testigo con una serie de vestidos envolventes y grandes collares multicolores que rinden homenaje a la mujer masai.

Como en Cibeles todo es posible, la pasarela trasladó al espectador de Kenia a Andalucía con los desfiles de Victorio & Lucchino y Elio Berhanyer. La firma V&L se presentó con valentia. Fueron los primeros de esta edición en mostrar moda para el hombre y... ¡Qué hombres!. Sus modelos masculinos aparecen como auténticos dandys de la jungla de asfalto, mientras que ellas, se dejan envolver por el glamour, dejando atrás las flores y los volantes que han caracterizado a los sevillanos durante años.

Cerrando la sesión inaugural, Elio Berhanyer, un nombre que suena a veteranía. El diseñador cordobés ha presentado más de cien colecciones a lo largo de su trayectoria profesional y sigue dejando el listón alto. En esta ocasión, ha buscado la feminidad. El único capaz de pasar de idear el look perfecto para un día lluvioso o hechizarnos con princesas sacadas de cuento. Los maestros pueden darse el lujo de experimentar con todo.

Pudieron verse muchas caras conocidas como la ex ministra de Educación y Cultura, Pilar del Castillo; el ex alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano; los toreros Óscar Higares y Fran Rivera, que presenció los desfiles junto a su novia Blanca Martínez de Irujo. El desfile de caras conocidas será una constante, sobre todo, por los rumores de la desaparición de la pasarela Gaudí. Ahora más que nunca, Cibeles se convierte en el gran escaparate de la moda nacional.

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