Cildo Meireles describe el arte como "inutilidad indispensable"

  • El artista brasileño recibió ayer el premio Velázquez · El Reina Sofía le dedicará una importante retrospectiva

El arte es siempre "una especie de inutilidad indispensable" que mana de quienes están cerca de la locura y tienen la fuerza y el coraje de transformar el entorno, aseguró ayer el brasileño Cildo Meireles, que recibió por la tarde, de manos del Rey, el Premio Velázquez de Artes Plásticas 2008. Meireles (Río de Janeiro, 1948) subrayó antes del acto que es "muy bueno" que este galardón, que recibe como un "inmenso honor", se abra a otros países fuera de aquellos en los que se habla español.

Este artista multidisciplinar, del que se hizo en 1995 en el IVAM, la mayor exposición de su obra hasta entonces, está considerado uno de los líderes del arte conceptual y postula un compromiso político que critica la naturaleza europea del arte moderno occidental para darle una nueva identidad.

Meireles, que utiliza la fotografía, la instalación o la pintura en sus trabajos, admite que si bien está considerado como un artista conceptual, su singularidad es siempre fronteriza con el compromiso político, del que no puede huir. "No se pueden hacer más planes. El gran plan es seguir vivo y seguir trabajando. Hay que tener muy claro que no importa lo que estés haciendo, que de alguna manera ya estás incluido en la historia", afirma.

Su veredicto sobre la crisis económica mundial y el arte es que, "si no se nota, se notará. La crisis nos envuelve a todos, pero es secundaria, hay cosas más importantes: la propia supervivencia del planeta".

En cuanto a Brasil, al que Arco dedicó su pasada edición, Meireles sostiene que tiene prioridades como la educación, la salud o los sueldos antes que el arte, que en su país responde a la máxima "cada uno por sí y Dios contra todos". ¿El arte es el arma para combatir al poder? "No, eso es el Acorazado Potemkin. La forma en la que se opone al poder sería una cosa muy mínima pero permanente; por eso no hay que crear la ilusión de una revolución a través del arte".

El premio, que por última vez está dotado con 90.450 euros para pasar el año que viene a 125.000, conlleva la organización de una gran exposición en el Reina Sofía, que Meireles comenzará a negociar en breve con su director.

Aunque tiene compromisos como la muestra que le dedicará a partir de octubre la Tate Modern de Londres, dirigida por Vicente Todolí, espera que la del Reina Sofía se haga "en el menor tiempo posible". Cree que la exposición de la Tate, como ironiza un amigo suyo, "será una menos, no una más". "Estoy muy tranquilo porque los dos comisarios -Todolí era el director del IVAM en 1995- son amigos y eso es muy importante". Entre los artistas españoles que más le interesan, el brasileño cita a Antoni Muntadas, del que se considera "hermano" y al que conoce desde los años 70, y a Cristina Iglesias.

Aún no ha decidido a qué artista menor de 35 años, propondrá como receptor de los 30.000 euros de la Beca Velázquez que se asocia forzosamente al premio (por última vez en esta edición). "Es complicado pero el ganador debe salir -dijo- de una mezcla de talento y necesidad económica y no sólo de justicia estética". Sobre su trabajo como escritor hace años, el brasileño se disculpó por su "desliz". "Una de las razones que me llevaron a las artes plásticas es poderme expresar por otro medio". Meireles visitó el domingo la exposición del Prado dedicada a Goya, al que considera "una especie de maestro". "A los 12 años mi padre me regalo un libro de su obra gráfica y eso cambió mi horizonte. Ayer -por el domingo- tuve que controlar la emoción de estar ante sus obras", aseveró.

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